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Idoia Ederra, Directora del Servicio de Asesoramiento al Regante de Riegos de Navarra: "La eficiencia alcanzada con los nuevos regadíos por aspersión y goteo es de entre el 85% y el 95%"
El SAR da por terminada la campaña de recomendación de riegos, que se extiende desde el mes de mayo hasta octubre, fecha a partir de la cual las frecuentes lluvias hacen innecesario el aporte de agua de riego. Estas recomendaciones se han distribuido entre un total de cuarenta y ocho Comunidades de regantes que suman una superficie de 24.926 hectáreas con aproximadamente ocho mil usuarios.
21 de abril de 2009
¿Cómo surge este servicio?
Comenzamos en el año 1997. Este servicio nace como respuesta a las Comunidades de regantes, que tras beneficiarse de una transformación secano-regadío, acudían a Riegos de Navarra en busca de asesoría técnica en cuanto al manejo y al mantenimiento de las instalaciones que estrenaban y sobre las dosis de agua de riego a aplicar a los cultivos.
Desde entonces, el
SAR suministra una recomendación de riego semanal para orientar al agricultor sobre el uso eficiente del agua, aplicando en cada momento la cantidad que necesita el cultivo.
Para calcular las necesidades de agua de cada cultivo, es fundamental contar con una adecuada red de estaciones agroclimáticas que caracterizan la meteorología en las diferentes zonas regables de Navarra. Con ayuda de un proyecto estatal, el
SAR dispone en la actualidad de veintiseis estaciones agroclimáticas que cubren las actuales y futuras zonas regables de Navarra.
¿Cuál es el funcionamiento de estas estaciones?
Las estaciones miden una serie de parámetros climáticos, como son la temperatura y la humedad relativa del aire, la radiación solar, el viento... y gracias a ellos conocemos cuál es la necesidad de agua de los cultivos. A mayor temperatura, intensidad de viento o mayor incidencia solar, mayores serán las necesidades de riego de los cultivos implantados en la zona, aunque también depende de las características del propio cultivo y de su desarrollo. Y por supuesto de la eficiencia del sistema de riego utilizado. Todos estos parámetros los integramos en una fórmula y estimamos una recomendación de riego semanal para los principales cultivos implantados en las zonas regables de Navarra.
¿Tiene más peso la tradición y el instinto agricultor o la opinión experta?
Pienso que no hay que desechar nada, la opinión del técnico y la del agricultor son muchas veces coincidentes o compatibles y ambas expertas. De hecho, el técnico se nutre de la suma de experiencias de muchos agricultores.
En Riegos de Navarra se realizan dos tipos de actuaciones: modernizaciones y transformaciones.
Cuando se realiza una modernización de regadío, los agricultores en esa zona ya tienen mucha experiencia, sólo necesitan adaptarse a sistemas de riego más modernos y eficientes y totalmente automatizados.
En cambio, hay otro tipo de regantes que se han ido incorporando a este mundo del regadío con las transformaciones del Canal de Navarra que provienen de secano y son regantes inexpertos que buscan una formación más exhaustiva.
¿Cómo se hace del riego una herramienta medioambiental?
En la Ley Foral de infraestructuras agrícolas 1/2002, ya se le da al
SAR esa naturaleza de herramienta medioambiental porque informa al agricultor sobre la mejor forma de riego, la que produce el menor daño ambiental. Este servicio trata de dar pautas para regar de la manera más eficiente y que se gestione el agua de una forma racional.
Para reforzar esta idea y potenciar el ahorro de agua, las ayudas que recibe el agricultor están ligadas a su asistencia a los cursos de formación y a que efectivamente realice un consumo de agua razonable, al menos durante los primeros años de funcionamiento en los que se realiza un seguimiento.
¿Es básico potenciar el ahorro?
Sí. Las Comunidades de regantes están tan concienciadas al respecto que en sus ordenanzas incluyen una cláusula que establece una tarifa progresiva del agua de riego. Existen distintos precios de agua. Los excesos se penalizan multiplicando el precio normal por dos o por tres conforme aumenta el exceso.
¿Y cuál es el sistema más eficiente?
Los sistemas de riego tradicionales (riego por inundación) raramente aprovechan el sesenta por ciento del agua aportada. En cambio, la eficiencia alcanzada con los nuevos regadíos a presión (aspersión y goteo) es de entre el ochenta y cinco y el noventa y cinco por ciento.
Un consejo para esta temporada
En invierno, las instalaciones de riego deben cuidarse y protegerse contra las heladas.
Para más información se puede contactar con el Servicio de Asesoramiento al Regante en el teléfono: 948 013 055 o consultar la página web
www.riegosdenavarra.com.
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