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Propuestas en joyerías y bisutería. Oro blanco, plata, piedras preciosas, pero también cobre, azabache, ámbar... materiales combinados para crear belleza e imponer moda. Las joyas ya no son artículos de lujo, ni los complementos, simple adornos. El sector de joyería y bisutería vive su propia revolución, transgrediendo todos los conceptos del mercado actual.
16 de julio de 2002
Infofranquicias.com
El complemento viste pero sobre todo, define. Atrás quedó el periodo, en el que estos artículos se limitaban a adornar un cuerpo, un vestido, o a lucirse para una ocasión determinada. Ahora, las joyas y los accesorios de bisutería hablan, comunican con el cliente, quien no escatima en gastos para encontrar la pieza ideal para cada momento. Como resultado de esta evolución, el sector de la joyería ha cambiado. Las joyas se han transformado en un artículo de moda, de uso diario, que se ajusta a las exigencias del mercado y del consumidor más exigente.
En consecuencia, las enseñas del sector no han tenido más opciones que plasmar una estrategia diferente, capaz de dar respuesta a las necesidades y presentar colecciones cada vez más innovadoras, transgresoras y ponibles para el gran público.
El resurgir del sector
En la actualidad, el panorama nacional acoge unas 14 empresas franquiciadas dedicadas al mundo de la joyería y la bisutería, una cifra que ha ido incrementándose con el tiempo, y que representa prácticamente más de 300 establecimientos operativos. Hay que tener en cuenta que este sector se mueve desde el principio entre empresas familiares, pequeños talleres y puntos de venta con una alta especialización, lo que suponen más de 20.000 entidades. Todas ellas han tenido que dar un giro de 180º a sus conceptos de negocio para no quedarse estancadas y crecer. En volumen de joyas procesadas, España ocupa la cuarta posición dentro del mercado europeo y sus exportaciones han ido aumentando en los últimos dos años.
En este aspecto, el peso de la moda y la búsqueda constante de nuevos elementos ha jugado un papel fundamental para el sector de joyería y bisutería. En las pasarelas profesionales de todo el mundo, en los centros neurálgicos de la moda y, sobre todo, en la calle, ha imperado el resurgir del complemento y la joya como el broche del vestir. Esta tendencia ha llevado a las enseñas del sector a replantearse sus conceptos de negocio; ampliando sus colecciones, variando sus artículos y convirtiendo sus establecimientos en puntos de referencia, con la intención de ofrecer un producto atractivo y novedoso.
La nueva bisutería
Los negocios orientados a la venta de bisutería atraviesan uno de sus mejores momentos. Los accesorios están muy de moda y se ha convertido en un elemento indispensable a la hora de vestir, por su precio asequible y por su facilidad para adaptarse a todo , apunta Ramón Salas, propietario y fundador de la cadena de bisutería Spleen. Hay diversos argumentos que apoyan esta afirmación. Los complementos de bisutería se han adueñado de un mercado donde absolutamente todo lo que sea innovador es recibido con los brazos abiertos. Los expertos del sector saben que no basta con ofrecer collares, pulseras, anillos y otros accesorios, hay que ir más lejos. Hay que ser creativos, tener flexibilidad en todo momento, ofrecer materiales curiosos, atrayentes, ya que la bisutería es moda y como moda queda rápidamente anticuada por lo que hay que innovar, explica el responsable de expansión de Alba Pérez, Gerard Mancebo.
La profesionalización
Para ser coherentes con esta tendencia, hay que perseguir el detalle: los nuevos diseños, los materiales nunca antes vistos y los estilos contrapuestos ganan adeptos entre las enseñas del sector, pero sobre todo atraen a un segmento más amplio de público. La utilización de los diseños en plata, combinados con piedras naturales o algunas gemas son, en joyería, la punta del iceberg de colecciones mucho más amplias que han dado un toque de actualización a este mercado. En este segmento se ha dejado espacio a la sugerente plata vieja y a las piezas elaboradas siguiendo este sistema. La tradición se ha hecho modernidad para dejar paso a la artesanía local y reflejarla en anillos, colgantes, brazaletes e incluso adornos para el cabello.
Conseguir el impacto deseado con esta opción es cuestión también de saber combinar las colecciones, hacerlas mucho más amplias y asequibles para la clientela, mujeres, en su gran mayoría. La mujer busca autoregalarse. Está siempre pendiente de la última novedad en complementos porque lo que quiere es cambiar, encontrar para cada ocasión el elemento justo y hacerlo a un precio asequible, afirma la responsable de Expansión de Quindio Woman, Leticia González. Esta propuesta obliga a los responsables de las cadenas a crear colecciones con una asiduidad casi constante para promover la rotación de productos e incentivar de esta forma la compra por impulso de novedades.
No hay que olvidar que este sector se basa fundamentalmente, y en el 70% de los casos, en la compra por impulso. Su atractivo reside en este aspecto que las enseñas del sector se encargan de potenciar. De hecho, tratan de aprovechar al máximo el espacio del local, exponer una cantidad mínima de artículos de forma que se puedan cambiar con una asiduidad mucho mayor. Por este motivo, las enseñas de este sector no necesitan grandes superficies, les basta con locales de reducidas dimensiones, pero donde todo quede a la vista. La ubicación del establecimiento es fundamental, y centros comerciales y primeras líneas en las áreas más transitadas son las zonas más requeridas.
Colecciones constantes
La mayor parte de las cadenas establecen dos colecciones fuertes anuales, bien diferenciadas del resto, que coinciden con las temporadas de otoño / invierno y de primavera / verano. Son amplias y tratan de cubrir con ellas todas las necesidades de un amplio segmento de público. Sin embargo, no descuidan la entrega periódica en el local de artículos nuevos, mini-colecciones, que ayudan a dar más dinamismo a la venta.
Muchas enseñas prefieren aumentar las colecciones fundamentales a cuatro al año. Las joyerías, por ejemplo, han salvado este escollo lanzando colecciones juveniles, impactantes, diferenciándolas de la línea básica en oro, donde se juega con el color y las formas, escapando del diseño más clásico. La clave es combinar las colecciones más clásicas y que siempre tienen salida en el mercado con líneas más dinámicas, que sigue las pautas de la moda, y que permiten al consumidor utilizar las joyas según sus gustos, preferencias y necesidades del momento, explican los responsables de Oro Vivo. En este terreno, la incorporación de líneas de artículos paralelos como colecciones de relojes de primeras marcas contribuye a incrementar las fórmulas de ingreso del establecimiento, que en enseñas como Isel, mantienen sus colecciones de oro, plata, básicos y juveniles, para tocar todos los gustos posibles en el mercado.
Qué invertir
A la hora de entrar en este negocio hay que tener muy claro a que clase de actividad nos dedicaremos, si será exclusivamente una joyería o si se tratará de un establecimiento destinado a la venta de bisutería. La inversión varía mucho de una actividad a otra. Para montar una tienda dedicada a los complementos de bisutería se necesita una inversión que parte de los 30.050 ? y que puede alcanzar los 52.030 ?. La entrega del stock inicial depende de cada franquicia, para algunas firmas ya está incluida en la inversión, mientras que para otras se debe abonar a parte. Las dimensiones de un local de estas características parte de los 15m2 y puede llegar hasta los 70m2, aunque la superficie mínima es de 50m2.
Todas estas condiciones varían cuando se trata de montar una joyería. La inversión se eleva hasta alcanzar los 133.000 ?, como cifra media para estas enseñas, el valor de los artículos incrementa este desembolso inicial. Por lo que respecta a los locales, no suelen diferir mucho de las tiendas de bisutería, aunque algunos establecimientos pueden llegar a los 100m2. Lo más destacable de estas cadenas es su potenciación de los establecimientos abiertos, tiendas diseñadas y creadas para que el cliente se mueva por ellas con total libertad y escoja las joyas expuestas cómodamente. Esta nueva fórmula está causando furor en el sector. Por supuesto, estos establecimientos llevan incorporados todo un importante sistema de seguridad, además de exponer precios y productos a la vista del público.
Las tendencias
Nuevos materiales. Del oro y la plata se ha derivado a nuevos materiales como el platino, el oro blanco, el oro rosa, el acero, el titanio, el cobre, los baños de rodio y las gemas más diversas, tanto en piedras preciosas y semipreciosas, como en el azabache o el ámbar, entre otras.
Accesorios étnicas. Pendientes, collares y pulseras de México o Perú, el ámbar de Polonia, y la artesanía de países africanos y otros tan exóticos como la India o China están acaparando el mercado actual.
Piezas Artesanales. Vuelven con fuerza los accesorios fabricados siguiendo la tradición de muchas zonas del país: la plata vieja, las piezas charra, cordobesas, gallegas, o toledanas.
Rotación de productos. Se establecen mayoritariamente cuatro grandes colecciones anuales que se van rotando de forma constante y periódica. Además, se van incorporando periódicamente nuevos artículos.
Ampliar la gama de artículos. Los límites ya no están tan claros, las cadenas tratan de ampliar al máximo la variedad de sus colecciones, tanto en estilo, como en conceptos, probando nuevos y atrevidos materiales y sorprendiendo al comprador.
Cómo funciona el sector
La ubicación condensa el 50% del éxito de un establecimiento de joyería y bisutería. Sus locales han de estar, por tanto, en las zonas de más tránsito de personas, como los centros comerciales o primera línea comercial.
La venta por impulso es el primer motor de este sector por lo que hay que convertir los establecimientos en puntos atractivos para el gran público, con una decoración atrayente y diferencial, y aplicar las ultimas técnicas en escaparatismo.
El reducido tamaño de estos artículos les permite contar con locales mínimos de 15 m2 con un amplio escaparate, que puede llegar a los 4 metros de fachada. Las dimensiones pueden ascender hasta los 50 m2 para tiendas de bisutería y hasta 100 m2 para joyerías.
El precio medio de venta al público de estos artículos es de unos 20? para bisutería y de 48? para joyas, aunque a partir de ahí puede haber piezas más caras y también más económicas.
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