17 de mayo de 2012
Educación, salud, comercio y hostelería lideran el crecimiento de la ocupación. La construcción pierde desde 2008 casi el 90% de los puestos de trabajo que generó en los años del 'boom'.
29 de agosto de 2010
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Pamplona. Sólo el sector servicios generó empleo de modo significativo en Navarra en la primera década del siglo XXI. Lo hizo además de modo constante, con un único y leve descenso en 2009, y profundizó un cambio iniciado hace ya varias décadas. Hoy 62 de cada cien trabajadores navarros lo hacen en una de múltiples actividades que conforman un sector variado e imposible de retratar de modo homogéneo, que abarca desde la Administración Pública hasta la logística y el transporte, pasando por el comercio y la hostelería.
Hace diez años, el porcentaje de trabajadores en este sector se acercaba ya al 57%, siete puntos más que en 1990 y unos 15 más que a mediados de los ochenta, con una industria que agonizaba y un sector primario en desbandada. En aquella época los servicios daban empleo a 70.000 personas. Hoy son más de 176.000 los ocupados en este sector. La crisis iniciada en 2008 ha reforzado asimismo una tendencia suave pero continuada.
Mientras la industria perdía un 7,7% de su empleo y la construcción enviaba al desempleo a 22 de cada cien trabajadores, los servicios mantienen prácticamente el mismo número de trabajadores que en los momentos previos al crack de 2008. La profunda recesión de 2009 arruinó así una parte importante de los avances experimentados en la última década, de tal modo que, de los 35.804 empleos netos generados en la década, los servicios aportaron 35.630. La construcción contó durante el año pasado con unos 26.079 trabajadores, (4.000 más que en 2000), pero ha seguido perdiendo volumen durante la primera mitad del año. Según la última EPA ya son sólo 23.000 los que se ocupan en estas labores, casi los mismo que en 2000.
Y en términos estrictamente económicos sucede algo muy parecido. En esta década el valor añadido bruto (VAB) de los servicios se ha incrementado en un 76%, mientras que el de la industria apenas llega a un 50%. ¿Por qué? Sobre todo por el crecimiento del sector financiero y de las actividades educativas y sanitarias privadas. Negocios relacionados con la salud, la estética y la formación privada (universidades, postgrados, escuelas de negocios) prácticamente han duplicado su aportación a la economía navarra en sólo diez años. Y siguen mostrando potencial de crecimiento, tal y como muestran las líneas estratégicas de crecimiento dibujadas para los próximos años. El sector bancario, otro de los motores de carburación, purga ahora sus excesos con el ladrillo y afronta una reconversión que pasa por reducciones de empleo y concentraciones empresariales.
Desde un punto de vista genérico, ésta es la principal transformación experimentada por la economía Navarra desde comienzos de siglo. El 99,5% de los nuevos puestos de trabajo creados lo han sido en un sector que hoy agrupa también a numerosas actividades que antes desarrollaban las propias fábricas. La externalización de todo tipo de servicios es uno de los factores que explican la pérdida de peso relativo en el empleo de la industria navarra, que sigue asentada en tres pilares básicos: la agroalimentación, la automoción y el metal. Agregando sus cifras, estas tres actividades siguen dando empleo a unas 34.500 personas, exactamente las mismas que hace ahora diez años.
Porque la industria sigue suponiendo -excluidos los impuestos- más del 25% del PIB de Navarra. Esta cifra dibuja una caída del 3,8% respecto a hace dos años, pero mantiene a la Comunidad Foral como la comunidad más industrializada, algo que repercute en su balanza comercial, la más saneada en 2010, y en la renta per capita, la tercera más elevada. La industria muestra sin embargo "dinámicas muy diferentes en sus distintas ramas", tal y como explica el diagnóstico del Plan Moderna, iniciativa que busca contribuir al diseño de la economía Navarra de 2030.
Así, mientras sectores como el caucho y los equipos eléctricos ofrecen perfiles de elevado crecimiento, otros (agroalimentación, automoción, maquinaria) aumentan su producción y su valor añadido a ritmos mucho más moderados, pero desde puntos de partida muy importantes. Y junto a ello, otras industrias tienden directamente a la desaparición como es el caso del textil, con contadas aunque exitosas excepciones. Este último sector sólo da empleo a 1.280 personas en Navarra, apenas una tercera parte de las que ocupaba a comienzos de siglo.
Es decir, a pesar de la deslocalización, a pesar de China, a pesar de Europa del Este y a pesar de la crisis, la industria sigue conformando una base de desarrollo esencial para Navarra. Hay algunos datos esperanzadores para que esta situación se mantenga en el futuro: el magnífico comportamiento de las exportaciones en los tres últimos años -y no sólo gracias a Volkswagen- permite deducir que los productos fabricados en la Comunidad Foral siguen siendo competitivos, especialmente en Europa, donde se vende el 80% de nuestros productos. De hecho, tras la caída del comercio mundial vivida en 2009, casi todos los grupos de producto se han recuperado con fuerza, excepto los ligados a la construcción. El incremento en los productos alimenticios superó en el primer semestre de 2010 el 22%.
La base de empresas que exporta de modo regular se incrementado además en más de un 15% desde el año 2000 y hoy son unas 710 las firmas que, de modo regular, venden en otros países. Mucho menor es, sin embargo, la apertura de centros productivos en el exterior y la presencia de multinacionales, con centros de decisión muy alejados, continúa suponiendo un elemento de incertidumbre en momentos de cambio como los actuales. El "alto autoabastecimiento energético de la comunidad mediante energías renovables, la disponibilidad de personal cualificado y la existencia de un número importante de centros tecnológicos" son otros de los factores positivos de competitividad citados en un estudio sobre la materia de la Institución Futuro.
El mismo centro de investigación alertaba sin embargo en 2009 de algunas carencias en el tejido empresarial de Navarra y hacía hincapié en "el obsoleto modelo organizativo de muchas empresas". "Siguen compitiendo en función de su eficiencia y del aprovechamiento de las economías de escala cuando hoy la flexibilidad y la innovación son hoy los imperativos que la empresa tiene que satisfacer si quiere ser competitiva", explicaba Emilio Huerta, director del centro y profesor de la Universidad Pública de Navarra. El escaso número de empresas de muy alto nivel tecnológico, la escasa consideración al capital humano y unas relaciones laborales "basadas más en el conflicto que en la cooperación" son otras de las debilidades de la empresa navarra, según esta institución.
En lo que se refiere al reparto de la riqueza, Navarra también se ha transformado durante la última década. Y lo ha hecho en la misma dirección que su entorno. Hoy, el peso de los salarios en el Producto Interior Bruto es inferior al de hace una década (de un 47% se ha bajado a un 45%), en beneficio de las ganancias empresariales, que pasan del 43% al 46%. Navarra es, además, la Comunidad en la que menos han crecido los salarios medios en la última década (un 23,85% desde el año 2002) y el Coste Laboral Unitario ha caído un 3,4%, mientras que la productividad ha crecido un 3,9%.
Y en términos de PIB por habitante, a fin de cuentas uno de los pocos indicadores homologables para medir la riqueza, Navarra se ha mantenido en la última década en el pelotón de cabeza de entre las 17 comunidades autónomas, con 30.402 euros. A falta de datos exactos de 2009, los de 2008 la sitúan como la tercera comunidad, por detrás de Madrid y la Comunidad Autónoma Vasca. Esta última ha vivido su milagro económico particular en la primera década del siglo: ha pasado del quinto al primer puesto, superando también a Baleares y Cataluña. La transformación de Vizcaya de una economía industrial en otra de servicios con alto valor añadido es un caso de estudio internacional.
Toda la información de Navarra en www.noticiasdenavarra.com.
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