INSS, la pérdida de pensión sería "casi irrelevante" para quienes llevan una "trayectoria laboral normal". En cambio, usar más años diluye el perjuicio para los que pierden su empleo en edad avanzada o bajan bruscamente la cotización" /> INSS, la pérdida de pensión sería "casi irrelevante" para quienes llevan una "trayectoria laboral normal". En cambio, usar más años diluye el perjuicio para los que pierden su empleo en edad avanzada o bajan bruscamente la cotización" />
11 de febrero de 2012
Según el INSS, la pérdida de pensión sería "casi irrelevante" para quienes llevan una "trayectoria laboral normal". En cambio, usar más años diluye el perjuicio para los que pierden su empleo en edad avanzada o bajan bruscamente la cotización
31 de septiembre de 2010
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No ha causado apenas revuelo. Nada, si se compara con lo que escoció la propuesta de retrasar a 67 años la edad de jubilación. Pero tiene claros perjudicados. La sugerencia del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, de elevar de 15 a 20 los años de cotización que se usan para calcular la pensión afecta, sobre todo, a un colectivo. El de aquellos que pueden elegir libremente la base de cotización. Es decir, los autónomos. La mayoría cotizan lo mínimo hasta los últimos 15 años de vida laboral.
Si se alarga el tiempo de cálculo, tendrán que optar antes por una cotización más alta o ajustada a sus ingresos si quieren asegurarse una buena pensión.
Para los asalariados y los trabajadores que "mantienen una trayectoria laboral normal", cinco años más suponen una "pérdida casi irrelevante", de entre el 0,5 y 1,5% en el cómputo de la pensión, según Francisco Calvo, subdirector de Información Administrativa de la Seguridad Social (INSS) en Navarra. Eso sí, "siempre que no hayan tenido saltos bruscos en la base de cotización" por cambios de empleo, etc.
En Navarra hay 46.000 trabajadores autónomos. Según el INSS "es práctica común" que coticen por la base mínima hasta los últimos 15 años de vida laboral. Entonces, elevan drásticamente sus bases de cotización con el horizonte puesto en el año y la pensión que quieren cobrar cuando se jubilen.
El autónomo puede elegir su base de cotización conforme a una horquilla. Tiene una base mínima de 841,80 euros al mes y una máxima de 3.198 euros al mes. Elija la cuantía que elija, paga una cuota del 29,90% al mes. Si no quiere cobertura por baja, puede rebajarla al 26,50%. Eso sí, a partir de los 50 años de edad, el incremento de la base está limitado a 1.665,90 euros. Si no lo hace antes, ya no podrá subir su base de cotización por encima de esa cifra en el futuro.
"Casi todos esperan hasta los 50 años para elevar la base. De los 20 a los 50 cotizan por la mínima, porque saben que al final les sale la misma pensión", explica Calvo.
Por eso, buena parte de las llamadas que los técnicos del INSS recibieron la semana pasada tras las declaraciones de Corbacho eran de autónomos que querían comprobar la virtualidad de esta idea y sobre todo, cuándo podría ponerse en marcha. Según dijo Corbacho, existe "cierto consenso" para hacerlo de forma progresiva, por lo que podrían acomodar su cotización.
No obstante, las asociaciones profesionales no han puesto el grito en el cielo. Sebastián Reyna, de la UPTA, reconocía que "una gran parte de los autónomos ha modificado su base de cotización tan sólo en los últimos quince años de vida laboral, por lo que ahora se verían especialmente afectados por el cambio en el sistema" si no se hace de forma progresiva. Esta organización aconseja a los autónomos aumentar su cotización en la medida de sus posibilidades reales, ahora que pueden acceder a otras coberturas (enfermedad, accidente, paro...) del sistema. Por su parte, el presidente de ATA, Lorenzo Amor, estimó "razonable" ampliar de 15 a 20 años el periodo de cálculo de las pensiones. Pero propone que, en lugar de coger los 20 últimos años, sería "más justo" hacer un promedio entre los 15 mejores y los 5 peores años de cotización ya que "muchos trabajadores efectúan sus mejores carreras de cotización, por bases más altas, durante los primeros años de su vida laboral, y no al final".
Precisamente, esa disparidad personal de carreras de cotización hace difícil calcular el efecto que tendría la ampliación de años para unos y otros trabajadores. En un ejemplo "químicamente puro", manteniendo la fórmula de cálculo actual (se actualizan con el IPC todas las bases de cotización mensual menos las de los dos últimos años), alargar el cómputo de 15 a 20 años mermaría entre un 0,5% y 1,5% la pensión, algo "casi irrelevante", opina Francisco Calvo.
Por ejemplo, una persona que hubiera cotizado por la base mínima pasaría de tener 612 euros de pensión a 604 euros. Si ha cotizado por la máxima, la base de cálculo de la pensión con 15 años serían 2.922 euros, mientras que si se toman los 20 últimos, estaría en 2911 euros. En este último caso, la ampliación del tiempo ni siquiera influiría al beneficiario, porque la pensión máxima no puede exceder de los 2.466 euros al mes.
Pero la realidad suele ser más compleja que los esquemas. "El Pacto de Toledo dice que hay que acentuar la contributividad del sistema. ¿Cómo? Lo lógico sería tener en cuenta toda la vida laboral", expone Calvo. "Subir de 15 a 20 años, si la trayectoria del trabajador fuese normal, sin altibajos en la cotización, debería tener un efecto neutro. Ahora bien, con el paso del tiempo, suelen ocurrir dos cosas: que el trabajador gana antigüedad y suele acceder a superior categoría. Y en estos casos sí es cierto que con los últimos 15 años le ponderamos la franja más alta de su carrera profesional", reconoce.
No obstante, este mismo efecto, pero a la inversa, puede beneficiar a aquellos trabajadores que van a empleos menos remunerados o pierden "de forma brusca" su capacidad de cotización en los últimos años de su vida, bien por cese o porque cambian a un empleo a tiempo parcial. En este caso, la merma se "diluye" entre más años.
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