24 de mayo de 2012
Las universidades europeas tienen hasta septiembre de 2010 para adaptarse a Bolonia, como parte del proceso para la creación de un Espacio Europeo de Educación Superior. Aquí, en Navarra, en ambas universidades, la oferta formativa que resulte de tal adaptación no va a ser del todo similar a la actual.
8 de septiembre de 2009
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"En la actualidad, la Europa del conocimiento está ampliamente reconocida como un factor irreemplazable para el crecimiento social y humano y es un componente indispensable para consolidar y enriquecer a la ciudadanía europea" […]. Declaración de Bolonia (19 de junio de 1999).
La Declaración de Bolonia, acuerdo que firmaron los ministros de educación de la Unión Europea en esa ciudad italiana en 1999, dio el pistoletazo de salida al Proceso de Bolonia, cuyo principal objetivo es la creación, en 2010, de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). A lo largo de los últimos diez años se han adherido a Bolonia un total de 47 países de dentro y fuera de la UE.
Con el EEES se trata de conseguir "un marco de titulaciones transparente que sea fácilmente interpretable entre los distintos países, para facilitar la movilidad de los estudiantes y de los titulados. Bolonia es un elemento más de construcción de Europa", explica Txus Pintor, vicerrector de Enseñanzas de la Universidad Pública de Navarra.
Por su parte, Luis Echarri, director de Innovación Educativa de la Universidad de Navarra, aclara que "la idea no es homogeneizar, uniformar o decir que un título de ingeniero aquí va a servir en toda la Unión Europea, sino tener un marco en el que sea más fácil esa comparación y la homologación de títulos".
Con la creación del EEES se pretende también conseguir que las universidades europeas sean más atractivas para alumnos de otros continentes. No son unos objetivos nuevos, ya que rondan en los ambientes universitarios desde hace 20 años.
Septiembre de 2010 es la fecha límite que tienen las universidades europeas para adaptarse a Bolonia. Esa adaptación supone sustituir las titulaciones actuales (licenciaturas, diplomaturas, ingenierías, etc.) por grados, y contar con un segundo nivel formativo, el de postgrado, que incluirá los doctorados y los másteres. "La totalidad de los grados tendrán una duración de cuatro años, exceptuando aquellas titulaciones que tengan directrices de carácter europeo que estén por encima de la normativa nacional, como Arquitectura, o de algunas otras del ámbito de la salud, como Medicina o Veterinaria, por ejemplo", indica Pintor.
Además, se va a medir la intensidad de la formación mediante un crédito que sea igual para todos, el ECTS (European Credit Transfer System). El ECTS es un sistema de transferencia de créditos que existe para el programa Erasmus y que Bolonia va a generalizar: establece en 60 créditos el volumen de trabajo total de un estudiante a tiempo completo durante un curso académico (un crédito europeo lo forman entre 25 y 30 horas de trabajo del alumno), lo que equivale a entre 1.500 y 1.800 horas de trabajo al año.
El EEES va a obligar también a las universidades a elaborar el suplemento europeo al título, "un documento en el que consten los créditos y, más o menos, sin excesivo detalle, el contenido de lo que se ha estudiado", indica el director de Innovación Educativa de la Universidad de Navarra. Asimismo, va a impulsar los sistemas de calidad en el ámbito universitario.
En ambas universidades navarras, la oferta formativa que resulte de la adaptación a Bolonia no va a ser exactamente igual a la actual. Pintor comenta que en la Universidad Pública de Navarra, a partir del curso 2010-2011, se van a producir desdobles o reagrupamientos en algunas titulaciones, como Magisterio, que pasará de contar con cuatro diplomaturas a tener dos grados (Infantil y Primaria) con varias especialidades. O en la Escuela de Agrónomos, que cuenta con 3 ingenierías técnicas y una superior que van a transformarse en un grado de Ingeniería Rural y Agroalimentaria con cuatro especialidades. "Ahora disponemos de 28 titulaciones, luego ofertaremos del orden de 16 grados", aclara el vicerrector.
Actualmente, este centro tiene los dos grados de Magisterio ya adaptados a Bolonia y ha enviado la restante oferta educativa que va a sustituir a la actual, salvo cinco grados, a verificar al Consejo de Universidades, que es el que, ayudado por la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación), determina si cada nuevo título cumple los estándares de calidad. Tras el visto bueno del Consejo, se necesita la autorización del gobierno autonómico para poner en marcha la titulación.
Por su parte, la Universidad de Navarra va a comenzar el curso 2009-2010 con la totalidad de su nueva oferta académica en funcionamiento: 32 grados, más de 20 másteres y otros tantos programas de doctorado. Como novedades principales, Echarri cita el grado Management Assistance, los de Educación Infantil y Educación Primaria y "la gran novedad", el grado de Ingeniería en Biomedicina.
El vicerrector de la Universidad Pública añade que, con Bolonia, cada universidad "se puede inventar las titulaciones que quiere impartir y diseñarlas como quiera, y salvo unas reglas que acotan un poco ese diseño, establecer las competencias y contenidos que quiera". Hasta ahora, esto no era así, ya que el Ministerio de Educación contaba con un catálogo de titulaciones definidas.
Uno de los objetivos de la Declaración de Bolonia es que el estudiante no sólo adquiera conocimientos, sino también otro tipo de habilidades. "Se trata de que se forme en una serie de capacidades y destrezas, herramientas que le permitan avanzar en la sociedad y en el mundo empresarial y que le proporcionen un valor añadido", subraya el vicerrector de Enseñanzas de la Universidad Pública de Navarra. "Se conseguirá una formación más completa y lógica", reconoce el director de Innovación Educativa de la Universidad de Navarra.
La formación de las personas a través de su desarrollo competencial es una de las principales actividades que desarrolla la Escuela de Negocios de la Fundación Basilio Paraíso, entidad impulsada por la Cámara de Comercio de Zaragoza, y con la que colabora la Cámara Navarra. Su gerente, Isabel Lecina, comenta que con Bolonia "se está construyendo un nuevo paradigma en el que el estudiante (la persona) toma el protagonismo de su propio aprendizaje. En este nuevo escenario, las competencias técnicas y personales adquieren una importancia fundamental, pues son las unidades de evaluación de desarrollo de las que partir y a las que llegar en este proceso. Es importante saber, pero no lo es menos saber hacer y, para conseguirlo, hay que orientar el proceso de formación-aprendizaje hacia determinadas competencias de las que el sistema no se sentía responsable".
A juicio de Lecina, hasta ahora, el sistema formativo "no ha puesto interés en el desarrollo de la persona desde sus competencias personales, no se trabajan aspectos que, después, en la vida profesional, son fundamentales, como la iniciativa, el trabajo en equipo, la empatía, la comunicación, etc. Y este desfase en su formación y en su entrenamiento genera insatisfacción en los empleadores, frustración en los jóvenes universitarios, que no entienden por qué no encajan en el sistema productivo o son apartados de él hacia puestos de muy diferente responsabilidad y cualificación de los que inicialmente deberían ser los suyos y, desde luego, genera un grandísimo costo social".
Al hilo de lo anterior, Pintor subraya que "está clara" la necesidad de comunicación mutua entre la universidad y la empresa y la filosofía del EEES "va en esa línea porque, además del de las competencias, introduce un segundo concepto: que la universidad tiene que plantearse como un sitio al que viene la gente a partir de los 18 años. Debemos prever que en nuestros grados puede haber personas que no estén estudiando a tiempo completo, sino también trabajando; tenemos que prever la oferta de másteres que permitan a los alumnos actualizar conocimientos o especializarse en su actividad profesional; prever formación continua que pueda completar el currículo profesional de una persona… El problema reside en que contamos con un plazo muy corto para desarrollarlo y una coyuntura económica que es la peor que hemos vivido".
Por su parte, Echarri añade que en el diseño de los grados, cada centro "cuenta bastante con el conocimiento que tiene de sus propios egresados, lo que va llevándole a modificar determinadas cosas".
Uno de los cambios que ha llevado a cabo la Universidad de Navarra no está directamente relacionado con Bolonia, pero sí con Europa. Este centro ha modificado su calendario, por lo que el curso académico 2009/2010 se iniciará el 1 de septiembre y finalizará el 30 de julio. Según su director de Innovación Educativa, "aunque Bolonia no pedía nada a este respecto, el calendario académico español encajaba poco con el europeo. Incluso, desde el punto de vista funcional es un cambio lógico: hasta ahora, el primer cuatrimestre terminaba después de las vacaciones de Navidad, había quien no sabía las notas de septiembre con el curso siguiente empezado… Hay una tendencia clara entre las universidades españolas a empezar y terminar antes".
También la Universidad Pública cambiará su calendario académico para los dos grados de Magisterio: comenzarán las clases el 3 de septiembre y las terminarán a finales de mayo. La convocatoria extraordinaria de exámenes tendrá lugar la segunda quincena de junio. Además, la matrícula y la ordenación académica se articularán por semestres. Este cambio se hará extensible en el curso 2010/2011 al resto de titulaciones.
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