La vía es el escenario donde se desarrolla el tráfico. Existen una serie de elementos estables y cambiantes que cuando se unen inciden en nuestra forma de conducir y en muchas ocasiones negativamente debido a la falta de formación de los conductores en este tipo de situaciones.
Conducir de noche y en situaciones climatológicas adversas
De noche
- Siempre que sea posible conducir de día, evitando en la medida de lo posible la conducción de noche.
- Realizar frecuentes descansos. No realizar comidas copiosas, evitando completamente el alcohol.
- Mantener en buen estado los faros, así como limpios los cristales y retrovisores.
- Utilizar el alumbrado adecuado a cada situación.
- Ajustar la velocidad a la capacidad de visión lateral y frontal, para controlar el tiempo de reacción así como el de detención.
Con hielo
La conducción con hielo es muy peligrosa ya que la calzada se convierte, como si dijéramos, en una pista de patinaje, por lo que se deben extremar las precauciones.
- Con tiempo húmedo y frío o en zonas de montaña la calzada puede estar helada o deslizante. Reducir la velocidad.
- Hay zonas de la calzada que son especialmente propensas a las heladas como lugares húmedos, sombríos, los badenes, los puentes, pasos elevados, etc.
- En los puertos de montaña las condiciones pueden cambiar de una vertiente a otra. Si al empezar a subir un puerto la calzada está mojada, lo previsible es que la parte alta de la carretera tenga hielo. Utilizar neumáticos especiales.
- Evitar las maniobras bruscas, procurando pasar las zonas de hielo a ser posible de forma recta o muy suave. Si se pierde el control evitar frenar e intentar controlar el vehículo haciendo contravolantes.
Si nieva
Para mejorar la adherencia:
- Realizar una conducción suave, sin movimientos bruscos de la dirección, ni cambios de marchas repentinos, todos los mandos del vehículo, freno, acelerador, embrague, etc., deben accionarse con extrema precaución.
- Mantener los neumáticos en buen estado, a la presión debida.
- Mantener los frenos en buen estado, frenado con suavidad, comprobando su eficacia con frecuencia.
- Aumentar la distancia de seguridad.
- Reducir la velocidad para adecuarla a las circunstancias de cada caso.
- Utilizar las cadenas, que deben colocarse en las ruedas motrices antes de que comience a patinar y en un lugar que no suponga peligro para los demás.
- Las rampas se deben subir lentamente, a velocidad sostenida y con la marcha más larga posible.
- En pendientes, se debe bajar lentamente, a velocidad muy moderada y en una relación de marcha corta para utilizar el freno motor, utilizando el freno lo indispensable.
Para mejorar la visibilidad:
- La nieve se puede helar y el uso del limpiaparabrisas puede ser inútil si no se añade anticongelante al depósito del agua para que al esparcirse sobre el cristal, disuelva la nieve o el hielo. Si se acumulara tal cantidad de nieve que el limpiaparabrisas no barriera toda la superficie del cristal nos detendremos para retirarla.
- Utilizar la luz delantera de niebla en caso de nevada y la posterior de niebla en caso de nevada muy intensa.
- Utilizar cadenas o neumáticos especiales.
- Si se empañan los cristales, utilizar el sistema de desempañamiento por aire caliente, si fuera necesario detener el vehículo y limpiar los cristales.
- Evitar las maniobras bruscas. Si se pierde el control evitar frenar e intentar controlar el vehículo haciendo contravolantes.
Si hay niebla
- Utilizar iluminación antiniebla, para mejorar en la medida de lo posible la percepción, así como utilizar preferentemente las luces de cruce sobre las largas.
- Evitar si es posible pasar por zonas con nieblas.
Hoy en día gracias a los pronósticos meteorológicos sabemos con antelación si las zonas por donde pasamos va a ver bancos de niebla. De esta manera realizaremos una planificación más adecuada, definiendo la ruta más adecuada para el recorrido.
Si hace calor y sol
- Combatir los efectos del calor bebiendo agua, comida ligeras, ropas holgadas, gafas de sol, hacer paradas en nuestros viajes...
- Mantener la temperatura del coche entre 18º y 23º, mediante el aire acondicionado o climatizador.
- Utilizar los parasoles del coche y las gafas de sol, para reducir el efecto el efecto de la luz solar directa sobre los ojos.
- Si es posible ajustar la hora de salida, a la incidencia solar en función del trayecto que se vaya a realizar.
Si llueve
- Mantener los neumáticos en perfecto estado. Si están desgastados, al no tener dibujo, no se agarran bien al suelo a l no poder eliminar el agua de la banda de rodadura.
- Comprobar con frecuencia si los frenos funcionan, ya que se pueden haber mojado y perder su eficacia. Se puede presionar suavemente el pedal del freno, sin intención de frenar, para lograr que la fricción del sistema de frenado escurra el agua.
- Frenar con suavidad y nunca bruscamente ya que esto puede provocar el bloquedo de ruedas.
- Frenar con más antelación y a que la distancia necesaria para frenar es mayor, casi el doble, que con la carretera seca.
- Al aumentar la distancia de frenado debemos aumentar la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede.
- Reducir la velocidad, especialmente al aproximarse a curvas y cuando la lluvia es muy intensa. En este último caso se puede producir lo que llama técnicamente "aquaplaning" que consiste en que se forma una película de agua entre el neumático y la calzada al no ser capaz los canales de drenaje de las cubiertas evacuar el agua, con lo que el vehículo se deslizará peligrosamente.
Para mejorar la visibilidad:
- Si la lluvia es intensa, encender la luz antiniebla delantera y trasera, si se dispone de ellas, o al menos, la luz de cruce. La luz posterior de niebla sólo se podrá utilizar cuando estén encendidas las demás luces.
- Mantener siempre limpios los cristales de todas las luces, de los catadióptrico, del parabrisas, de las ventanas y de los espejos retrovisores. Si ya estamos de viaje, deberemos si es necesario, detenernos a limpiarlos.
- Poner en funcionamientos los limpiaparabrisas y, si se disponen, el limpiafaros y limpiaparabrisas posterior.
- Hacer uso del sistema de calefacción y ventilación para desempañar los cristales, y si se dispone, accionar la luneta térmica posterior. Ajustar la velocidad, reduciéndola lo máximo posible en relación con la cantidad de lluvia, para que el dibujo de los neumáticos evacue el agua, y así no pierda adherencia con la carretera.
- Mantener la distancia de seguridad adecuada en función de la distancia de detención.
- Buen mantenimiento de los neumáticos, dibujo y presión son características fundamentales que se deben controlar.
- Comprobar frecuentemente el estado de los frenos, pues al mojarse pierden eficacia y es conveniente que periódicamente se accionen para frenarlos.
- Evitar las frenadas y movimientos bruscos. Si se pierde el control evitar frenar.
Si hay viento
Durante la acción de fuerte viento o viento racheado, mantenga firmemente, las dos manos sobre el volante para conseguir controlar la dirección, sobre todo al salir de las zonas seguras.
Este documento es parte de una guía completa que iremos publicando en distintas entregas.
La guía puede descargarse en pdf desde la web del INSL: "Guía para promover la seguridad vial en la empresa"