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21 de Noviembre de 2008


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La evolución más reciente de la economía navarra muestra un crecimiento fuerte en su conjunto, con una aportación muy equilibrada de todos los sectores desde la óptica productiva, y una recuperación de la inversión desde la vertiente de la demanda.
30/09/2004 Cámara Navarra de Comercio e Industria
La evolución más reciente de la economía navarra muestra un crecimiento fuerte en su conjunto, con una aportación muy equilibrada de todos los sectores desde la óptica productiva, y una recuperación de la inversión desde la vertiente de la demanda.
Si bien en el primer semestre el crecimiento se situaba en torno al 3,5%, para el conjunto del ejercicio se prevé una tasa más cercana al 3%, lo que implica que en estos últimos meses asistiremos muy probablemente a una ligera desaceleración en el ritmo experimentado a comienzos de año.
Los indicadores adelantados y la evolución de algunas variables hacen anticipar un crecimiento más moderado en el segundo semestre en todos los sectores. En Construcción parece difícil mantener el impulso que la demanda de vivienda tuvo durante el 2003 y los primeros meses de este año, debido al elevado endeudamiento de las familias y al deterioro en las posibilidades de ahorro; en Industria la falta de recuperación de los mercados exteriores pesará muy previsiblemente sobre la producción industrial, y en las actividades de Servicios cabe pensar que se verán afectadas tanto por la desaceleración en el crecimiento del gasto en consumo que ya se vislumbraba en los primeros meses, como por los problemas que los precios están causando ya en algunos sectores como Transporte.
En general, puede decirse que la economía navarra presenta una tendencia de crecimiento sostenido sin grandes desequilibrios, si bien hay algunos elementos en la evolución más reciente que no me gustaría pasar por alto.
Por un lado, el retroceso que vienen sufriendo las exportaciones a lo largo de este año, que unido a la aceleración de las importaciones está provocando de nuevo el deterioro del saldo entre ambas.
El crecimiento más reciente ha estado muy soportado en el consumo privado interior y en menor medida en la inversión y en la aportación exterior. Los discretos resultados obtenidos por la exportación navarra en los últimos años se atribuían a la mala coyuntura que atravesaba el sector de Automoción y, sobre todo, al bajo crecimiento de los países europeos, especialmente de Alemania y Francia. Sin embargo, en el presente ejercicio estos países han logrado acelerar sus crecimientos, al igual que el conjunto de la Unión Europea y las exportaciones navarras siguen cosechando resultados negativos.
De hecho, las exportaciones de la Comunidad Foral a la Unión Europea han aumentado un 17,3% entre 1999 y 2003 mientras que las importaciones aumentaban un 27,2%. Sin tener en cuenta Automoción los porcentajes también se mantienen en contra de la Comunidad Foral al aumentar la exportación un 19,4% y la importación un 25%.
Por tanto, en materia de exportación la economía navarra continúa teniendo pendiente el reto de incrementar, o al menos de mantener la cuota de mercado que las ventas de las empresas navarras han tenido en otros países y de forma especial en la Unión Europea.
Por otro lado, no debemos ignorar la pérdida de competitividad de las empresas navarras respecto a los socios comunitarios derivada de unos incrementos superiores en los precios al consumo, que más tarde se trasladan a los costes industriales. Dado que en buena medida esta aceleración de los precios viene marcada por factores exógenos, la única receta posible es mejorar la productividad.
Asimismo, como ha puesto de manifiesto la subida de los precios del petróleo, otro factor a considerar es el retroceso que la eficiencia energética (energía consumida /PIB) viene registrando en Navarra y, en consecuencia, la ampliación de la distancia que en esta materia teníamos con los países europeos.
En estos momentos, en los que se van a iniciar los trabajos para la elaboración de un nuevo Plan Energético de Navarra, es importante ser capaces de encontrar las herramientas adecuadas para mejorar la eficiencia energética de la economía navarra en su conjunto y de las empresas en particular, lo que redundará en la reducción de sus costes energéticos y contribuirá también a la mejora de su competitividad.
En la búsqueda de líneas de actuación para mejorar la competitividad, actualmente, se está valorando mucho por parte de la Comisión Europea el papel que juegan las pequeñas y medianas empresas. Las recomendaciones de la Comisión a los Estados miembros insisten en la necesidad de prestar atención a las mismas con el impulso de medidas que faciliten el desarrollo de su actividad, independientemente del sector en el que trabajen, y con políticas que faciliten su consolidación, con una atención prioritaria a la transmisión entre empresas. En esta dirección, sería interesante que en Navarra se plantease para el año 2005 una línea de trabajo orientada a establecer las dificultades que este tipo de empresas encuentran en el desarrollo de su actividad y a poner en marcha proyectos que contribuyan a aumentar la estabilidad del tejido empresarial de la Comunidad Foral.
Javier Taberna Jiménez
Presidente de la Cámara Navarra de Comercio e Industria
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