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08 de Enero de 2009


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Inteligencia... "...capacidad de entender y comprender". Transcurrido un cierto tiempo desde que la informática se ha convertido en una profesión, sus problemas, manifestados desde los inicios, siguen siendo fundamentalmente los mismos.
02/07/2004 Esteban Sota
El asunto comenzó a detectarse dentro de cada empresa u organización, y se demostró enseguida como algo intrínseco al trabajo: la gran mayoría de los fallos, errores, retrasos y taras de los sistemas se podía atribuir a malentendidos (¡y "malexplicados"!). Y no sólo entre el cliente (interno) y los informáticos, sino también entre éstos. En gran parte, debido a la estructura militar que se estableció desde las primeras metodologías de trabajo, asunto éste que lamentablemente se arrastra hasta nuestros días, potenciado por la permanencia de rimbombantes carreras profesionales.
Desde aquel tiempo, en que las empresas de servicios informáticos aún estábamos en el limbo, la posibilidad de que estos errores se produzcan no ha hecho sino aumentar ya que, al externalizarse el servicio, las empresas dejan de controlar el modo de trabajo y la tecnología de los informáticos, y éstos nunca conocerán tanto a la empresa como si trabajaran en ella.
Debido a las malas experiencias acumuladas, y no hablo de traumas personales, que también, sino de dinero, las grandes organizaciones vuelven a contar con importantes departamentos propios de informática, sin descartar la subcontratación de trabajos dirigidos o gestionados por ellos.
Es el enfoque que pueden dar, debido a su capacidad económica, para volver a tomar el control: conocer a la empresa y controlar los métodos y las tecnologías informáticas. Otros, sorprendentemente, insisten en seguir el camino inverso. ¿Y el resto de empresas? ¿Y las pequeñas empresas de servicios? Inteligencia... "... capacidad de resolver problemas”.
Si hay algún posible "cliente" leyendo este artículo, seguro que es consciente de dos aspectos. Primero, ya no puede prescindir de los ordenadores. La capacidad que tenga de manejar la información generada en su empresa es un factor de competencia muy importante, sino vital. Segundo, no puede permitirse cometer nuevos errores en cuanto a la selección de sus sistemas. No quiero decir con ésto que todas las empresas necesiten tal o cual solución o servicio, pero sí deben ajustar lo que piden con lo que necesitan, por un lado, y con lo que obtienen, por otro. Es en este punto dónde las empresas deben incidir, ya que es el único que pueden aspirar a controlar.
Las pequeñas empresas de servicios, por otra parte, debemos ser capaces de ajustar nuestra oferta para resolver la parte del problema que nos toca. Y no hablo de tecnología, servicios o productos, sino de métodos y modos de trabajo que contribuyan a resolver los problemas de los clientes y, de paso, que no le creen otros nuevos. ¿Qué debemos aportar? Como cualquier otro sector, tenemos que disponer de buenas herramientas de trabajo. La fundamental es una metodología. Como cualquier otra empresa, debemos obtener la confianza de nuestros clientes. Sólo podemos conseguirlo siendo transparentes y honrados, tanto en nuestras ofertas como en el trabajo posterior. Lo demás, tecnologías, productos, servicios, herramientas, etc, surgirán y desaparecerán más o menos rápidamente. Seamos clientes o proveedores, obremos con inteligencia. Y además, intentemos ser listos.
Esteban Sota Leiva, Director Técnico de Elmira Software S.L. (Miembro Asociado de ATANA)
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