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21 de Noviembre de 2008


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09/01/2008 Consebro y Osés-RFID
La empresa de Peralta OSÉS RFID y La Asociación de Industrias Agroalimentarias, CONSEBRO, presentaron el pasado mes de diciembre en la sede de Consebro, en San Adrián, los resultados de un estudio realizado entre 2006 y 2007, en el que han tratado de probar la viabilidad de la radiofrecuencia en el sector agroalimentario, con el fin de buscar soluciones tecnológicas avanzadas para llevar la trazabilidad en las empresas.
A la jornada asistieron cuarenta personas procedentes de industrias agroalimentarias así como fabricantes de maquinaria para este tipo de industria, y de carretillas. Los encargados de realizar las ponencias fueron Pedro Etxeberría, director de proyectos de Consebro, Teresa Osés, gerente de RFID-OSÉS, Susana Grocin, técnico de seguridad alimentaria de CONSEBRO y Basilio López, ingeniero de I+D+I de OSÉS-RFID. Tras las ponencias se ha realizó una demostración en Conservas Navarrico, donde el responsable de I+D de OSÉS-RFID, David Pérez, mostró los componentes de la tecnología RFID, así como su funcionamiento y aplicación en casos prácticos.
La aplicación de la tecnología RFID en la industria agroalimentaria con el objetivo de mejorar no sólo la calidad de los productos, sino también la gestión de las empresas ha sido uno de los objetivos del proyecto que hace un año iniciaron Osés RFID y la Asociación de Industrias Agroalimentarias, Consebro, y cuyos primeros resultados ya han finalizado. El proyecto se ha enmarcado dentro de las ayudas del Gobierno de Navarra de Mejora de la Competitividad 2006 y ha contado con una ayuda de 60.000 euros. Los promotores del estudio están ya estudiando la continuidad del mismo.
A lo largo de la presentación del estudio, tanto Consebro como Osés-RFID explicaron como se habían marcado como objetivos no sólo liderar la tecnología, sino además conocer los cotes financiero y técnico, de este sistema de transmisión de datos, conectarlo con un sistema informático, integrarlo en la cadena de suministros y definir una aplicación concreta. En este sentido y ante la pregunta de los asistentes por el coste concreto de la tecnología, Teresa Osés, especificó que “sería un disparate hablar de una cifra concreta porque depende de muchos factores, desde el tamaño de la empresa, el número de marcas, registros con los que se trabaje, tendríamos que hablar de entre 3.000 y 8.000 euros, y al ser un dato tan amplio es mejor adecuarlo a las peculiaridades de cada empresa”, matizó. Lo que sí quiso señalar Teresa Osés es cómo la tecnología se ha abaratado desde que se inició, pasando de 1 euro los Transponder (dispositivos RFID) a 0,15 euros que cuestan actualmente “y esperamos que este coste siga disminuyendo”, señaló Teresa Osés.
RFID es un sistema de identificación por radiofrecuencia que permite de forma sencilla y ágil registrar procesos de manera automática. A través de esta tecnología se pueden mejorar de manera notable la gestión de la trazabilidad, obligatoria en el sector desde enero de 2005, así como los procesos productivos. La trazabilidad permite realizar el rastreo completo de un producto desde su nacimiento hasta que llega al consumidor final. La aplicación de esta tecnología facilita la actuación con mayor celeridad ante una crisis.
Sin embargo esta tecnología aplicada ya en distintos sectores, necesitaba un estudio de viabilidad antes de ser introducida en el sector Agroalimentario. A través de este primer estudio se ha tratado de averiguar el comportamiento de este sistema en los distintos tipos de envases que se utilizan en el sector agroalimentario, así como en las condiciones de humedad y temperatura que se dan en la cadena de transformación. Para ello a lo largo de este año se ha realizado el experimento en cuatro tipos de envases: tarro de cristal con tapa de acero, bolsa de aluminio, lata de aluminio con agua y tarrina o bandeja de productos de quinta gama. Además se han probado tres tipos de etiquetas con otras tantas tipos de frecuencia y sus correspondientes antenas receptoras. Todas la pruebas se han llevado a cabo en las empresas El Navarrico de San Adrián, Conservas y Hacienda de Ybarra, de Lodosa.
Con la idea de convertir el proyecto en producto, se ha buscado la simplicidad en la automatización de los procesos de entrada de producto, línea de fabricación y salida de producto. En la primera de las fases, la entrada de producto, la aplicación de la tecnología se realiza en las carretillas así como en las básculas, permitiendo que una vez identificado el producto cuando llega a nuestra fábrica, mediante lectores RFID, podamos hacer una gestión automática de seguimiento de dicho producto.
En cuanto a la aplicación del RFID en la línea de fabricación y más concretamente con la finalidad de recoger los datos necesarios para el control de la trazabilidad alimentaria, se han determinado dos puntos críticos o de mayor importancia que son la fase de cerrado del envase y la fase de esterilización. Por esta razón las pruebas y los resultados se han orientado directamente a la interactuación entre los transponders, los lectores y las antenas con los diferentes envases Los envases utilizados para las pruebas han sido definidos por ser considerados los más problemáticos en la aplicación de la tecnología RFID.
Cabe destacar que según la sociedad Ecoembalajes España, (Ecoembes), dentro de la industria agroalimentaria, el subsector de la conserva utiliza como materiales el vidrio un 58%, el acero un 33%, cartón un 3% y resto de envases un 6%. Con la realización de este estudio se ha pretendido analizar el funcionamiento de las tres Frecuencias más utilizadas en Tecnología RFID, realizándose pruebas de campo en, 125 Khz, 13,56 Mhz y UHF (868 Mhz), analizando su comportamiento en diferentes tipos de envase. De esta manera se ha obtenido un profundo conocimiento de la mejor forma de aplicar esta tecnología y ha puesto de manifiesto los problemas que nos quedan por resolver en el futuro.
El estudio nos ha permitido valorar que el inicio de integración del RFID podría estar en la recepción de materia prima y en la expedición de palés, dos áreas en las que se pueden detectar problemas de trazabilidad en cuanto a proveedores, fechas, etc. Hay que tener en cuenta que el 64% de las empresas utilizan métodos manuales, basados en papel, para hacer el registro, según un estudio de Idtrack, Asociación Europea para la Identificación Segura. El resto, un 33%, utiliza el código de barras, sin embargo este sistema no tiene la capacidad de registro de datos de RFID, y tampoco soporta las líneas de elaboración del producto. Estas dos áreas serán en las que se centre el futuro proyecto que Osés-RFID y Consebro emprendan como continuación a este primer proyecto.
Tras la presentación, los asistentes tuvieron la posibilidad de resolver algunas dudas como si es necesario o no tener algún tipo de software instalado en el sistema de gestión de la empresa, “no hace falta tener grandes sistemas, porque en realidad se trata de una herramienta”; también se interesaron por las temperaturas que aguanta la tecnología, en este caso Basilio López apuntó que el rango se encontraría entre –30º y 180º.
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