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21 de Noviembre de 2008


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Nos acercamos al concepto de trazabilidad justificando por qué es tan necesaria y cuáles son los beneficios que aporta.
07/02/2005 Nueva Gestión
Desde el 1 de enero de 2005, todas las empresas del sector alimentario deben haber implantado un sistema de trazabilidad, de acuerdo con lo que dispone el artículo 18 del Reglamento Europeo 178/2002. Sin embargo, algunas todavía se preguntan ¿qué es la trazabilidad?La trazabilidad es un compendio de actuaciones, medidas y procedimientos que permiten identificar y registrar cada alimento, pienso o animal destinado a la producción de alimentos, comenzando en el sector primario, pasando por la etapa de transformación y concluyendo en la fase de comercialización, hasta que llega a manos del consumidor. Dicha información tiene que estar a disposición de las autoridades sanitarias, en caso de que sea requerida. Haciendo un símil, se puede decir que es el Documento Nacional de Identidad de un producto. Iván Nieto, responsable de tecnologías de la producción del Área de asistencia técnica del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), va un poco más allá y afirma que "la trazabilidad alimentaria es una herramienta, no una solución a los problemas sanitarios".
Una de las finalidades de la trazabilidad es la de proporcionar la información imprescindible y necesaria para localizar, inmovilizar y retirar algún producto, en caso de que surjan problemas, con mayor rapidez, precisión y eficacia. De todas formas, la normativa no surge porque las empresas estuvieran antes haciendo las cosas mal. Lo que sí pasaba es que en ocasiones no tenían forma de demostrar que lo estaban haciendo bien. Eso ocasionaba que, dadas las dificultades para identificar el origen de una crisis, las responsabilidades y los daños, tanto económicos domo de imagen, afectaran a todos en bloque, y no al foco del problema.
Al margen de la obligación de tener que cumplir la ley, el seguimiento de un adecuado sistema de trazabilidad también conlleva beneficios, tanto para las empresas como para los consumidores y la administración.
Para la empresa, proporciona valor añadido: además de ser un instrumento para lograr un nivel elevado de protección de la vida y salud de las personas, genera información a efectos de control de procesos y gestión y contribuye a asegurar la calidad y certificación del producto. Además, permite servir de apoyo en el caso de que surja algún problema y depurar responsabilidades.
Por otra parte, para el consumidor supone una garantía de que, ante cualquier problema, va a haber una máxima eficacia, rapidez y coordinación para encontrar una solución. Además, saber que existe transparencia y que toda la información está disponible, al menos para las autoridades sanitarias, genera confianza. En este sentido, sería interesante que las empresas se animaran a poner también a disposición de los consumidores, y no sólo de las autoridades, toda esa información. Aunque se debe tener en cuenta que es lícito y lógico que las empresas se cuestionen, a su vez, si el consumidor va a valorar el gasto que para ellas va a suponer implantar los sistemas de trazabilidad, gasto que podría repercutir en el consumidor.
Iván Nieto apunta, a este respecto, que existe la necesidad de formar a los consumidores acerca del concepto y las repercusiones de la trazabilidad. Así, cita los resultados de un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios en mayo de 2003 según el cual aproximadamente al 95 por ciento de los encuestados les gustaría tener el máximo de información a la hora de adquirir un producto pero, al mismo tiempo, un 54 por ciento admitía no saber qué es la trazabilidad y sólo un 8 por ciento lo conocía con certeza.
Por último, con respecto a los beneficios que la implantación de la trazabilidad va a tener para la administración, además de traer como resultado una mayor eficacia en la gestión de hipotéticos problemas, va a implicar también que se deposite una mayor confianza en las empresas y, por supuesto, va a poder tener un mayor control de fiscalización de lo producido y lo consumido.
Las mayores complicaciones, en todo caso, se van a producir en el sector primario, dado que tienen menos sistemas de gestión.
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