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08 de Enero de 2009


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En ocasiones, la reflexión acerca de algunas obligaciones arroja luz a la necesidad de las mismas. La gestión de la calidad en la empresa puede parecer un impedimento al trabajo diario, algo que simplemente se debe hacer... descubra cómo puede convertirse en una ayuda.
13/03/2008 Human Management Systems, S. A.
Dice un dicho popular que la necesidad obliga, que de la necesidad se hace virtud, que de una visión de un problema hay que ver una oportunidad para mejorar, es decir que cuado aparece un limón en la vida hay que hacer limonada, porque la situación es la que es y no nos queda mas remedio que adaptarnos y disfrutar.
En cierta ocasión, llevando a cabo una visita de trabajo en una multinacional del automóvil, el responsable del Departamento de Calidad me sorprendió con una petición de ayuda, la cual consistía en convencer y concienciar a la dirección de la empresa y a los mandos superiores sobre las ventajas de la aplicación de su propio sistema de gestión cumpliendo con la norma, puesto que al día de hoy la mayoría de los implicados solo veían problemas y dificultades en los requisitos de la norma.
Realmente el responsable del departamento de calidad se veía con dificultades de mentalizar a sus compañeros sobre la bondad de la norma. Casi todos los mandos son de la opinión de que la norma solamente aporta dificultades para gestionar la empresa.
La realidad es que la mayoría de la organización "no conoce la norma" y, ya se sabe, se suele tener tendencias a temer a lo desconocido y se suele criticar más cuando no se conocen las cosas con detalle.
La norma solo dice lo obvio, le pone sentido común a las actividades y aporta fundamento a la apuesta estratégica de la organización, en síntesis lo siguiente:
Por lo tanto, nada que vaya en contra de la empresa, sino al contrario, todo a favor y en busca de la mejora en la gestión y los mejores resultados tanto internos como externos.
Pero hay que tener en cuenta que, si estas premisas no se cumplen, el sistema de gestión queda fuera de juego y entonces ocurre que cuando llega el momento de la auditoría de certificación es problemático tomar la foto de algo que está mal queriendo que aparezca como que está bien y es entonces cuando empieza la dosis de maquillaje (Cambio radical) para lo cual se necesita un sobre esfuerzo de todos y lo mas importante que no aporta ningún valor añadido, porque el esfuerzo es para maquillar y no para que funcione mejor la gestión.
Ha llegado la hora de que nuestras empresas respondan a la realidad de buscar la excelencia en la gestión, es decir hacer una gestión de calidad, empezando por distinguir lo que añade valor positivo y poniendo en marcha todo aquello que favorece la filosofía de la buena gestión.
Se puede asegurar que la norma sobre los Sistemas de Gestión de la Calidad aporta todo lo indicado y puesto que es una apuesta avalada por una decisión estratégica de la organización debería estar bañada, además de un compromiso de todos.
Como conclusión la norma nunca deberá entenderse como una obligación que nos frena y no nos aporta sino que deberá entenderse siempre como una ayuda que nos agiliza, nos orienta, nos facilita la gestión y la necesitamos.
Delfin San Millan Luzea
Consultor
Human Management Systems
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