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08 de Enero de 2009


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Hay pocas empresas que empleen más del diez por ciento de su tiempo en actividades que generen valor. Para remediarlo, Lean es una metodología de trabajo que reconoce como valor añadido aquello por lo que el cliente está dispuesto a pagar. De esta forma se simplifican los procesos y se ahorran costes.
12/04/2005 Juran Institute
Lean Seis Sigma, es la suma de dos herramientas de gestión que combinadas generan una importante sinergia que permite a las empresas lograr sus objetivos.Lean es una metodología de trabajo útil para aquellas empresas que buscan sistemáticamente conocer aquello que el cliente reconoce como valor añadido y está dispuesto a pagar por ello, al tiempo que va eliminando aquellas operaciones o pasos del proceso que no generan valor.
Los conceptos de Lean están inspirados en técnicas y formas habituales de trabajo en la industria japonesa: Las múltiples habilidades (polivalencia), participación y empowerment del personal, la cercanía en la relación con proveedores, la conciencia colectiva de mejora continua y la continúa búsqueda de la reducción del tiempo.
En nuestra experiencia, hay pocas empresas que empleen más del 10% de su tiempo en actividades que realmente generan valor. Sorprendentemente el 90% de su tiempo lo pasan en tareas que generan poco o ningún valor añadido.
El objetivo de Lean Seis Sigma es simplificar los procesos, cambiar el flujo para aumentar el tiempo de trabajo que genera valor, y con menos costes para los clientes. Lean implica sobre todo velocidad.
Más que un programa formal o una disciplina, Seis Sigma es una filosofía de trabajo que puede ser compartida beneficiosamente por clientes, empleados, accionistas y proveedores. Esencialmente, es una metodología centrada en el cliente que elimina el desperdicio, aumenta los niveles de calidad y mejora de forma radical los ratios financieros de las organizaciones.
Lean Seis Sigma supone integrar dos aspectos fundamentales: Eliminación de defectos y reducción de la variabilidad y aumentar la velocidad del proceso, eliminando las trampas de tiempo y generando más valor para el cliente.
El proceso de transformación comienza con un cambio radical de la actitud de la organización. Los líderes de la empresa, deben estar convencidos de que la mejora continua no es suficiente para alcanzar los objetivos estratégicos, financieros y operativos.
La mejora radical es necesaria para reducir drásticamente el coste de mala calidad y el desperdicio crónico. Esto se logrará mediante "minitransformaciones" en forma de proyectos.
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