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08 de Septiembre de 2008


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Su acceso a la Unión Europea y la consiguiente entrada de fondos comunitarios están espoleando el optimismo de un país curtido en las turbulencias de la historia.
08/04/2008 Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX)
Sin despreciar esa minuciosidad y paciencia que ha caracterizado a los polacos durante generaciones, Polonia ha emprendido un viaje sin billete de vuelta. La fecha de salida podría buscarse en 1980, con la creación del sindicato Solidaridad, o en 1989, con las primeras elecciones parlamentarias. Sin embargo, el día en que Polonia suelta definitivamente las amarras es el 1 de mayo de 2004, fecha de entrada en la UE.
A pesar de haber reducido el déficit público al 3,4%, los esfuerzos de las autoridades polacas parecen insuficientes. José Jaime Bernárdez, consejero jefe de la Oficina Económica y Comercial (Ofecomes) de la Embajada de España en Varsovia, considera que “la corrección del déficit implica una reforma completa del sistema fiscal y de la seguridad social, ya que, en estos momentos, el mercado laboral polaco soporta una cantidad de cotizaciones muy alta tanto para empleador como empleado”.
La otra gran incógnita es, al mismo tiempo, la gran oportunidad para la economía polaca. Las enormes esperanzas levantadas por la entrada masiva de los fondos de la Unión Europea generan, a su vez, serias dudas y controversias sobre la habilidad de las autoridades para gestionar los 85.400 millones de euros. Si bien existe un consenso general sobre cuáles han de ser los destinos de esos fondos, una legislación anticuada y unos procedimientos lentos retrasan, en muchos casos, la puesta en marcha de muchos proyectos.
Sin embargo, las autoridades polacas, conscientes de estos desajustes, buscan soluciones. Un buen ejemplo es la adopción este pasado verano de un anteproyecto de ley que simplifica y mejora los procedimientos de colaboración público-privada (PPP). La propuesta esconde un detalle revelador: han sido las propias ciudades de Varsovia, Cracovia, Poznan, Wroclaw y Gdansk, todas ellas co-organizadoras de la Eurocopa, las que han presionado para la reforma de esta ley.
No obstante, no es lo mismo la teoría que la práctica. El exceso de burocracia, lastre de la Administración polaca que se resiste a caer, no facilita, en algunos casos, la inversión en el país. Sin embargo, entre las experiencias más recientes se empiezan a respirar nuevos aires que certifican una mejora en este punto.
En la decisión de realizar una inversión productiva en Polonia se debe estudiar detenidamente la cobertura geográfica que se desea alcanzar. “En un radio de 800 kilómetros alrededor de Varsovia se encuentran once países diferentes. No cabe duda de que Polonia puede servir de plataforma para trabajar estos mercados”, explica Jaime Sánchez, agregado comercial de la Ofecomes de Varsovia. Tanto si se pretende acceder a otro país como si se prefiere centrase en el mercado polaco, cada empresa ha de analizar sus necesidades logísticas. Si bien la entrada de fondos europeos está sirviendo para renovar drásticamente las infraestructuras de transporte -se prevé la construcción de varias autopistas así como una profunda regeneración de la red ferroviaria- y los progresos son visibles en buena parte del país, todavía queda mucho camino por recorrer.
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