(saltar al contenido)
08 de Enero de 2009

El portal para las empresas de Navarra

disminuir | aumentar Tamaño

Buscar: Información sobre el buscador

Comercio Exterior

Formación y eventos

Enero 2009

L M X J V S D
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031 

< Diciembre Febrero >

Monográficos

Conozca las empresas de Navarra
Todas las empresas del directorio de Navactiva aparecen aquí. Dese de alta. Es un servicio gratuito.

Portada > Comercio Exterior > Documentación > Artículos

01. Documentación

Artículos

La China verdadera

El gran mercado chino se caracteriza por las grandes diferencias que tiene con Occidente, sobre todo a la hora de negociar. Conocer sus hábitos y costumbres puede ser la clave para adentrarnos en el gigante asiático.

23/05/2007 FUDE

En una ocasión mi buen amigo Enrique Fanjul, que había vivido varios años en China y había contemplado aquel país desde la atalaya privilegiada de un Consejero Comercial de la Embajada de España, me dijo que los chinos eran distintos al resto de los habitantes del planeta. Incluso recuerdo que añadió que, en su opinión, podía haber mayor similitud entre un español y un tailandés que entre un tailandés y un chino. Confieso que aquella reflexión me abrió los ojos a uno de los fenómenos más interesantes que pueden contemplarse en el mundo.

Con los años he llegado a la conclusión de que lo que realmente ocurre es que en el mundo hay dos grandes civilizaciones: la que, de una forma u otra, se ha construido por aportaciones sucesivas de épocas y culturas distintas y la de los chinos. Por un lado existe una civilización a la que podríamos llamar judía-cristiana-pagana-musulmana-calvinista-ilustrada-anglosajona que sin ninguna duda ha conquistado la hegemonía del mundo global y ha impuesto sus valores y sus normas en todas partes y por otro lado existe una segunda civilización que es todavía más antigua y que permanece intacta: esta segunda civilización es China.

La característica esencial de la civilización china es el sentido práctico de las cosas. Los chinos fueron los inventores de todas las cosas prácticas del mundo antiguo. Es difícil imaginar lo que hubiera sido de la humanidad si los chinos no hubieran inventado las cosas que inventaron. ¿A dónde hubieran ido los navegantes portugueses y españoles sin la brújula de los chinos? ¿Qué imperio hubieran conquistado los corsarios ingleses sin la pólvora de los chinos? ¿Cómo se hubiera divulgado la Biblia de Lutero o las ideas de la Ilustración sin el papel y la prensa de imprimir que también son inventos de los chinos?

Poca gente sabe que los europeos hacían cuentas con los dedos hasta el año mil de nuestra Era en que llegaron a nuestro continente los números árabes que habían sido inventados por los indios a partir de una abstracción genial que es la del número cero sin el cual no pueden hacerse cálculos complejos de ninguna clase. Pues bien el número cero llegó a la mente humana por medio del uso de un antiquísimo instrumento de cálculo que también inventaron los chinos y que consistía en hacer nudos en unas cuerdas o mover piedras en unos surcos. Cada piedra era un entero y los conjuntos de enteros se marcaban en el suelo por medio de rayas y signos del uno al nueve y cuando no había ninguna piedra se dibujaba un signo de forma redonda. Aquel primitivo instrumento de cálculo con los siglos daría lugar al ábaco y aquellos signos, no menos primitivos, darían lugar a los números modernos una vez alguien, que sin duda era un genio, hubo descubierto que aquel signo de forma redonda era la clave del sistema.

Los europeos que contaban con los dedos se sentían fascinados por las telas de seda que procedían del otro extremos del Viejo Continente hasta el punto que algunos proclamaban que la seda era obra de los dioses. Pero la verdad es que aquellas telas habían sido manufacturadas por seres humanos. La verdad es que los chinos hilaban, urdían y tejían la seda por procedimientos mecánicos porque habían inventado los elementos esenciales de la mecánica, empezando por la rueda dentada, habían descubierto la manera de mecanizar la madera y el bronce y habían conseguido construir telares capaces de producir metros y metros de tejidos finísimos con una precisión asombrosa.

Otro de los inventos importantes de los chinos es nada menos que el de la acupuntura y la medicina científica. No hay ninguna duda de que los médicos chinos conseguían reequilibrar el organismo humano ante todas las dolencias, que no tenían carácter infeccioso, en la misma época en que en las escuelas europeas de medicina todavía se enseñaba la desdichada teoría de los humores que no posee ninguna base científica.

Naturalmente, después de explicar estas cosas, aparece una pregunta importante: ¿cómo puede ser que una civilización tan madura cayera en una decadencia estrepitosa a lo largo del siglo XIX? Porque es verdad que la situación de China durante el siglo XIX era escalofriante. Por ejemplo los años que había mala cosecha de arroz en el delta del Yang Tse morían de hambre decenas de miles de ancianos y niños en el campo y en la ciudad de Shanghai había un servicio municipal que todos los días recogía cadáveres de indigentes tirados en la calle.

De todas las tesis que explican la decadencia de China la más sugerente es la que la atribuye al hecho de que los chinos dejaron de inventar cosas prácticas en un momento dado de su historia. Si no hubiera sido así seguramente hubieran inventado la máquina de vapor y las aplicaciones prácticas de la electricidad. Pero no fue así, los chinos dejaron de inventar cosas prácticas y se sometieron a una larga noche de oscuridad aunque hubo una minoría que no soportó aquella situación y emigró a los Estados Unidos.

Esta misma tesis explica que a medianos del siglo XX los hijos, los nietos o los biznietos de aquellos emigrantes regresaron a la Madre Patria con el bolsillo lleno de dólares y empezó a producirse el milagro. Los chinos que, realmente eran los pioneros de la industria y el comercio, recuperaron su esencia materialista y práctica, empezaron a organizar negocios y enviaron a sus hijos a estudiar a América. La verdad es que los chinos y los americanos siempre se han entendido, a pesar de que dos grandes potencias en principio se temen, porque tienen en común el sentido material y práctico de las cosas.

Páginas: 1 | 2 |

| ir a artículos | recomiende este contenido | acceso a asesoría | versión para imprimir |

Búsquedas en... Documentación de Comercio Exterior
¿Quiere buscar en otras áreas de Navactiva?

|© Copyright, Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra. Aviso Legal