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01. Documentación

Artículos

¿Influye la cultura social en el espíritu emprendedor?

En este artículo damos respuesta a esta pregunta y analizamos varios parámetros de la sociedad actual, entre ellos, cómo se percibe actualmente a los emprendedores.

20/12/2004 Lidera XXI, S.L.

A menudo, si se observa la evolución de las sociedades puede constatarse en muchos y diferentes ámbitos cómo las conductas sociales vienen influenciadas y marcadas por los usos y costumbres y, si se ahonda un poco más, puede llegarse a la conclusión de que éstos están definidos por los valores sociales, y si seguimos un poco más..., llegamos a la conclusión de que el “rey mercado” (al menos en nuestra sociedad occidental), está al final del camino.

Desde qué tipo de alimentación es la más adecuada, pasando por hábitos como el fumar, (si alguien duda de esto puede consultar las últimas estadísticas, que sin duda informan de un giro en este sentido sin precedentes), hasta los estilos de dirección o liderazgo tienen su origen en los valores sociales.

Podemos recordar el estilo “yuppy”, caracterizado por una agresividad conductual que marcaba las relaciones empresariales y ver cómo en la actualidad no sólo ha caído en desuso sino que además puede afirmarse sin rubor, ”que está mal visto”. Traduciendo esto último es lo mismo que decir, que no funciona, que ya no vende, que no interesa a casi nadie, tampoco al mercado.

Hoy apostamos por modelos conductuales consensuadores, dialogantes, respetuosos con el punto de vista ajeno, colaboradores.

Hoy las empresas precisan personas que potencien la participación de otros y esto se consigue de esta manera. Las maneras, las conductas relaciones son las que importan, las que definen e influyen en los resultados empresariales. Podríamos seguir indefinidamente, diciendo que también se buscan estas mismas características en los colaboradores, en los proveedores, en fin, en todas las relaciones empresariales y sociales.

Todos estos modos de conducta, no olvidemos que el ser humano es un ser influenciable, se potencian o inhiben desde la “cultura social”.

Esta afirmación, que puede sonar poco atractiva inicialmente tiene su contrapartida en que si lo que se potencia es deseable, en el amplio sentido de la palabra, y beneficioso, pues habremos ganado con el cambio propuesto.

En este contexto decir que la cultura emprendedora es potenciable desde los usos y costumbres sociales, se entiende perfectamente.

Los valores están cambiando, como consecuencia del cambio en los mercados, y hoy poco a poco se comienza a ver al emprendedor como alguien valioso, que influye positivamente en su entorno social, que aporta valor y que por tanto, es digno de alabar.

Hasta hace pocos años casi todas las personas que accedían al mercado laboral lo hacían bajo una serie de supuestos, creyendo firmemente que lo mejor y más conveniente era aspirar a un puesto de trabajo estable, por cuenta ajena.

Ahora mismo, cada vez resaltan como más atractivos los valores del emprendedor: autonomía, capacidad de crear y decidir, máxima implicación con un proyecto personal o grupal, en fin valores que sin duda pueden alcanzarse desde la tarea de emprender.

Siendo realistas todas las opciones tienen su contrapartida, y naturalmente no todo “es de color de rosa”. También existen aspectos duros y comprometidos en la tarea de emprender, de riesgo e inquietudes, que no se tienen cuando se trabaja para otros.

Pero qué duda cabe de que la influencia social está marcando el aumento del “espíritu emprendedor” en un mercado marcado por la incertidumbre y los cambios constantes.

Todo apoyo institucional en este marco es absolutamente imprescindible. Las conductas individuales pueden desarrollarse de una manera más sencilla de este modo.

Como resumen, insistir una vez más que el “espíritu emprendedor” puede potenciarse, que no es necesario “nacer así”; cualquiera de nosotros tiene en su interior un potencial inimaginable de creación y apuesta, y que sin duda probar en estas lides enriquece enormemente a las personas, tanto en su faceta profesional, como en la personal.

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