(saltar al contenido)
02 de Diciembre de 2008


Portada > Creación Empresas > Documentación > Artículos
El objetivo de una persona emprendedora no debe ser sólo crear una empresa y conseguir que se mantenga en el mercado, sino lograr que crezca y se consolide.
23/04/2007 CEIN
Poner en marcha una nueva empresa es sólo el primer paso de un largo camino que debe ir orientado hacia el crecimiento de la empresa. Desde el mismo momento en que se concibe la idea de crear una nuevo negocio, éste debe dimensionarse adecuadamente, se debe ser ambicioso y por tanto planificar en el largo plazo, estableciendo una estrategia de crecimiento que ha de desarrollarse cada día. Y es que, según los expertos, si no se produce crecimiento, no significa que el negocio se mantenga, sino que va a menos.
Un elemento básico para que la empresa crezca es el propio equipo que está al frente. "Los miembros que forman el equipo tienen que ser ambiciosos, compartir las mismas metas, tener muy claro adónde quieren llegar y definir cuantitativamente esos objetivos. Muchas iniciativas han visto reducir su productividad y, en el peor de los casos, se han ido al traste por la falta de acuerdo en los fines", afirma Elena Iracheta, Coordinadora de Consolidación de Empresas del Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra (CEIN).
Al inicio de la actividad, la persona emprendedora suele asumir la mayor parte de las funciones de la empresa, delega poco y, cuando la compañía adquiere un determinado volumen de negocio, llega la saturación, que puede traducirse internamente en desmotivación y externamente en pérdida de eficiencia. Según explica Iracheta, las personas que dirigen una empresa no tienen por qué ser especialistas en todas las áreas de gestión empresarial, y conviene que trabajen con consultoras externas en determinadas áreas en las que no están especializadas, como por ejemplo marketing, recursos humanos, etc.
Una empresa tendrá un buen comienzo siempre que su producto o servicio se adecue a las necesidades reales del mercado. Pero para ir más allá de un inicio exitoso y crecer, deberá estar en continuo proceso de mejora y adaptarse a los cambios. "El contexto en el que operan las empresas está en constante evolución, y no establece diferencias entre sectores o tamaños de empresa. Por tanto, tienen que adecuarse a él", comenta Iracheta. Por eso, afirma, "es necesario que la empresa mantenga una actitud de alerta para poder captar la información que proporciona el entorno y aprovecharla para adaptar, redefinir e innovar su estrategia de modelo de negocio".
Para lograr esa adaptación al mercado, resulta imprescindible un contacto permanente con clientes y proveedores, conocer cuáles son sus necesidades y ver si el producto o servicio que se ofrece les satisface. En algunas ocasiones esto puede llevar incluso al establecimiento de una segunda línea de negocio.
En este ámbito, desde CEIN señalan que hay que distinguir entre empresas de reciente creación y aquellas más asentadas en el mercado. En el primer caso, el proceso de lanzamiento de una nueva línea de negocio no debe suponer una gran inversión y se debe aprovechar el conocimiento que ya existe en la empresa. En las empresas más asentadas, las líneas secundarias suelen provenir del desarrollo del I+D+i de la empresa para la obtención de nuevos productos o nuevos procesos. "En general, el lanzamiento de un línea alternativa de negocio no suele estar incluido en la estrategia de las empresas, sino que es un proceso que se aborda de manera informal. Pero hay que ayudar a los equipos emprendedores y a las empresas para que las líneas secundarias de negocio sean concebidas y desarrolladas al mismo tiempo que se desarrolla la propia idea de negocio inicial", apunta Iracheta.
La innovación es otro importante elemento en el proceso de crecimiento de las pymes. En CEIN consideran la innovación en un sentido amplio, como una estrategia de diferenciación que ayuda a las empresas a mantener su posición competitiva y a expandir su actividad. "Todas las empresas, por supuesto también las micropymes y pymes, pueden innovar; no es algo exclusivo de grandes compañías que se dedican a la investigación. Innovar implica hacer las cosas de manera distinta para anticiparse, adaptarse y mejorar", aclara Iracheta.
Cada vez más, las empresas están convencidas de las ventajas que la innovación puede aportarles para mejorar su competitividad. Pero algunas empresas, sobre todo las más pequeñas, no tienen muy claro en qué áreas pueden innovar, cómo pueden hacerlo y con qué herramientas y ayudas cuentan para ello. "Desde CEIN les ayudamos a identificar esas áreas y al desarrollo de todos esos pasos", comenta.
Por otro lado, si la financiación es una de las principales preocupaciones a la hora de poner en marcha una nuevo negocio, no lo es menos si hablamos del crecimiento de una empresa existente: abrir nuevas líneas de negocio, llevar a cabo actividades innovadoras, etc. requieren de recursos financieros. En este ámbito, Elena Iracheta considera que estos recursos se pueden encontrar en el mercado (tanto desde la iniciativa pública como privada) si el proyecto empresarial es consistente, pero existe un desconocimiento importante de cuáles son los productos financieros más adecuados para cada estrategia de crecimiento.
Según explica Iracheta, "en CEIN sabemos que la voluntad de desarrollo ha de estar siempre presente en todas las empresas en todo momento, pero que el crecimiento debe ser inteligente y estar bien planificado. Por eso ponemos a su disposición una serie de servicios para hacerlo posible: asesoramiento, estudios, formación y tutorización individual con expertos, implantación de herramientas de gestión, etc."
| ir a artículos | recomiende este contenido | acceso a asesoría | versión para imprimir |
|© Copyright, Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra. Aviso Legal