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07 de Septiembre de 2008


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¿Cuáles son las expectativas financieras?, ¿seguirá la apreciación del euro frente al dólar? Conozca la situación de los mercados financieros.
23/06/2008 Cámara Navarra de Comercio e Industria
La evolución del tipo de cambio nominal del dólar contra el euro está experimentando un incremento sin precedente desde que nació la moneda única europea, hace ahora diez años. Desde el año 2000, el tipo de cambio real del euro contra el dólar se ha apreciado en torno a un 30%, siendo la depreciación (nominal) del dólar frente al euro especialmente pronunciada desde 2004.
De forma general, el tipo de cambio nominal de un país puede sufrir alteraciones debido a un conjunto amplio de factores que engloban todo tipo de información económica, financiera o política (diferencias en el nivel de inflación, la productividad, tipos de interés, desequilibrios por cuenta corriente…).
Los expertos y estudios recientes apuntan tres factores como principales causas de la debilidad del dólar frente al euro.
En primer lugar, la debilidad del ciclo económico de EEUU frente a la zona euro y las expectativas negativas sobre su crecimiento han motivado que los inversores que no confían en la marcha de la economía norteamericana busquen mayor rentabilidad y seguridad en los mercados europeos.
En segundo lugar, ha incidido la situación de los mercados financieros en Estados Unidos. Un primer elemento es el diferencial de tipos de interés establecidos por los dos bancos centrales. La mayor bajada de tipos en EEUU ha hecho que aumente el saldo neto de inversiones en capital extranjero y el mercado norteamericano haya perdido atractivo para los capitales mundiales. Todo ello ha llevado a que aumente la demanda de bonos denominados en euros, lo cual ha apreciado el tipo de cambio del euro. Prueba de ello es que en la actualidad, los bonos denominados en euros suponen el 49% del mercado mundial, mientras que los negociados en dólares representan el 35% del total.
Otro elemento que ha animado la búsqueda de nuevos mercados de capitales es la crisis financiera que tuvo comienzo en EEUU desde finales del verano pasado generada por las hipotecas subprime, lo que ha llevado también a los inversores a buscar la seguridad de otros mercados de capitales, como el europeo. Estas turbulencias de los mercados financieros han incrementado la demanda de euros en los mercados de divisas de todo el mundo en los últimos años, motivando, así, la apreciación del euro frente al dólar, pero también con respecto a otras monedas como la libra esterlina o el yen japonés.
En tercer lugar, la caída de la cotización del dólar está asociada al déficit público y comercial de la economía norteamericana. Esto supone una mayor oferta de dólares en los mercados de divisas, lo cual incide también en la depreciación del dólar frente a otras monedas y especialmente el euro.
Pese a que la apreciación del euro frente al dólar es un reflejo de la mayor confianza en la economía europea, puede perjudicar a las exportaciones europeas fuera de la zona euro y, especialmente, las dirigidas a EEUU; al mismo tiempo, las importaciones son más baratas, lo cual podría repercutir a la demanda interna y, con ello, a la producción interna.
Pero, por otro, lado, existen también aspectos positivos ligados a la apreciación del euro. El riesgo sobre el crecimiento mencionado puede verse compensado, al menos en parte, por la mayor capacidad de controlar la inflación (de oferta), ya que las materias primas industriales, como el petróleo, son ahora más baratas en términos relativos. Este es posiblemente uno de los factores que hace que el BCE se muestre de momento "tranquilo" ante la apreciación del euro.
Los riesgos para la economía europea motivados por la apreciación del euro frente al dólar parecen ser ahora menores que hace unos años. Por una parte, la evolución del ciclo económico europeo es en estos momentos menos dependiente del sector exterior. Por otra, las exportaciones europeas a las distintas áreas geográficas no han dejado de crecer desde 2003, reflejando la fortaleza de su sector exterior. Así, desde el año 2000 las exportaciones europeas hacia EEUU, el Reino Unido y Japón han perdido peso y han aumentado las exportaciones a China, Europa central y oriental. Se han reforzando también los vínculos con los países de la región europea, lo cual es positivo si más países se adhieren al euro en el futuro, reduciendo así la vulnerabilidad a la evolución del mercado cambiario.
En el caso de España, también ha incrementado la relación comercial con los socios europeos, disminuyendo las relaciones comerciales con UK, EEUU o Japón. Sobre el impacto que la apreciación del euro está teniendo en las empresas, un informe reciente de las Cámaras de Comercio refleja que la mayor parte de las empresas españolas considera como limitados los efectos de la apreciación del euro porque sólo el 20% realiza compras o ventas fuera de la zona euro. Las empresas más afectadas son las industriales y las más grandes. También se ven afectadas las de hostelería y turismo. De forma general, todas ellas están reaccionando reduciendo sus márgenes y mejorando la calidad y el servicio que prestan.
Si hacer predicciones en economía resulta difícil, más aún en el caso del tipo de cambio entre dos monedas y en particular la paridad del dólar/euro, debido a la situación económica actual. Sí podemos apuntar que para que la paridad del dólar/euro disminuya y se acerque a su nivel de equilibrio, las decisiones del Banco Central Europeo y la Reserva Federal deberían acercar los tipos de cambio de las dos economías, y, al mismo tiempo, la crisis financiera debería comenzar a dar muestras de disiparse devolviendo la confianza a los inversores en el mercado financiero norteamericano. Por el lado de la economía real, la mejora de la balanza comercial americana, tanto por una mejora de sus exportaciones como un descenso de sus importaciones y la recuperación del ciclo económico volviendo a ritmos de crecimiento más elevados, animaría también a los mercados y los inversores. A todo ello hay que añadir la evolución del resto de las potencias económicas y en especial la europea, la cual depende, a su vez, de la propia situación en EEUU y de cómo se traslade la crisis financiera motivada por las subprime. Sin que sirva de predicción, no parece probable que en el corto plazo se observen cambios notables que acerquen el tipo de cambio dólar/euro a su tasa de equilibrio.
Fernando Sanmiguel Inza
Cámara de Comercio e Industria
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