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02 de Diciembre de 2008


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El desconocimiento o la imposibilidad económica conducen al emprendedor novato a realizar planteamientos erróneos respecto a la financiación de su empresa innovadora. Le proponemos una serie de consejos útiles.
14/11/2007 CEIN
Quien emprende por primera vez una empresa innovadora, puede sentirse tentado, por desconocimiento o por imposibilidad económica, a realizar un planteamiento del tipo: necesito 300.000 euros para reformar un local alquilado y comprar las máquinas y otros elementos; entonces pongo 100.000 euros de capital e intento conseguir otros 200.000 del banco.
Esta proporción de fondos propios sobre ajenos de 1/2 puede ser adecuada para un proyecto concreto de inversión que acometa una empresa consolidada, pero, a mi juicio, es absolutamente inapropiado para crear una nueva empresa innovadora, como veremos a continuación.
Con el fin de calcular las necesidades financieras del nuevo proyecto empresarial, suele resultar útil tomar una relación de las cuentas del activo del balance del plan contable y estimar los importes que de cada cuenta prevemos para nuestra nueva empresa y el momento en que incurriremos en los pagos. Las inversiones de una empresa pueden clasificarse en inversiones en activo fijo y en activo circulante.
En las inversiones en activos fijos comenzamos con los gastos de establecimiento, donde incluiremos, entre otros importes, los que se destinen al notario y al registro mercantil para la constitución de la sociedad. Después está el inmovilizado inmaterial, donde habrá que prestar especial atención a los gastos de I+D, los registros de patentes, las marcas y las aplicaciones informáticas, inversiones cuyos importes con frecuencia se subestiman.
A continuación se calcularán las inversiones necesarias en inmovilizado material, como edificios, maquinaria, herramientas, mobiliario y equipos informáticos. En ocasiones es necesario prever inversiones en instalaciones eléctricas y en equipos de calefacción y climatización. Y finalmente, en el caso de que optemos por instalar nuestra empresa en un local alquilado deberemos contemplar la fianza. Es recomendable pedir siempre varios presupuestos ya que además de facilitarnos la previsión es un instrumento de negociación con los proveedores.
De todas estas partidas, el gasto en I+D es específico de las empresas innovadoras. Es recomendable elaborar un detallado presupuesto y una planificación de cada proyecto de I+D, que incluya todos los gastos de personal propio, consumibles, materiales para prototipos, subcontrataciones con centros tecnológicos y otras empresas, patentes, etc. A través del Plan Tecnológico de Navarra algunas entidades como CEIN ofrecen un servicio gratuito de análisis individualizados para la preparación de un proyecto I+D (ver www.plantecnologico.com/es/plantecnologico/actividad/consultoria/).
¡Hay que financiar el activo circulante! Y supone mucho dinero.
Un fallo muy frecuente consiste en que, después de estimar con todo detalle la inversión que acabamos de describir en activos fijos y conseguir la financiación para ello, se considera suficiente dejar un pequeño remanente en el banco para "otros gastos". ¡Craso error! Nos olvidamos de financiar el activo circulante. Y este olvido puede ser fatal en la creación de una empresa innovadora porque el importe suele ser elevado, a veces incluso mayor que el de la inversión en inmovilizado.
En la financiación del circulante tienen importancia fundamentalmente tres partidas: las existencias, los clientes y la tesorería para gastos. Respecto a las existencias se trata de calcular qué importe de dinero necesitamos para comprar las materias primas y transformarlas en productos acabados, sin olvidar que aunque intentemos minimizarlos, en la práctica tenemos que mantener un stock de materias primas, de productos en curso y terminados.
Además de financiar todo el stock de existencias (ya que es muy difícil que en una empresa nueva nos lo financien los proveedores), se debe tener en cuenta que para recuperar el dinero que hemos invertido en nuestros productos tenemos no sólo que vender, sino también cobrar. Y al contrario que nuestros proveedores, es probable que nuestros clientes nos vayan a pagar en un plazo de 30, 60, 90 días, y en algunos sectores incluso más. Por ello hay que realizar una previsión del importe de nuestra cartera de clientes que habrá que financiar.
Un tercer apartado del circulante a financiar lo constituye todos aquellos gastos operativos en los que de forma continúa incurre la empresa. En la primera etapa de la empresa, adicionalmente hay que invertir bastante en introducir los productos en el mercado (gastos comerciales, de comunicación, etc.). El lanzamiento de un producto innovador requiere de un buen plan de marketing y no hay que subestimar el gasto que supone. Esta es una de las partidas que por desconocimiento peor se prevén y casi siempre a la baja.
Aun realizando una estimación del circulante que se precisa lo más detallada y prudente posible, existe otra variable que puede hacer que nuestras necesidades de circulante se multipliquen: el "time to market".
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