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02 de Diciembre de 2008


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Conozca las aplicaciones prácticas de la nanotecnología y la forma de financiación más adecuada para este tipo de empresas tecnológicas e innovadoras, las cuales requieren una inversión inicial muy elevada.
28/07/2008 Matthew Nordan
Existen dos grandes áreas en las que las tecnologías emergentes, como la nanotecnología, tendrán un fuerte impacto en los próximos 10 años: el tratamiento para las enfermedades relacionadas con el proceso de envejecimiento y la energía y tecnologías relacionadas con el medio ambiente.
Hay una gran cantidad de avances en el tratamiento de las enfermedades relacionadas con la edad, desde la termoablación de tumores cancerígenos hasta las terapias regenerativas de células madre, que pueden incrementar de modo espectacular la calidad de vida de poblaciones cada vez más envejecidas como la de la Unión Europea.
En el área de energía y el medio ambiente, vamos a vivir un mundo diferente y menos favorable, comparado con el de hoy, sobre todo si no podemos conseguir aprovechar fuentes de energía renovables más rápidamente de lo que se agotan los depósitos de gas y petróleo convencionales.
Y el problema se acrecienta cuando se trata del acceso al agua. Se pueden quemar muchas cosas además del petróleo, pero el agua es insustituible en el consumo humano.
En cuanto al empleo de la nanotecnología en la industria, las aplicaciones se han desplegado a escala en cualquier ámbito, desde las líneas de combustible de la automoción y las baterías para aparatos eléctricos hasta los más de 3 millones de dólares en fármacos que se vendieron el pasado año. Su uso es increíblemente diverso por lo que resulta difícil identificar un sector concreto.
No existe un "mercado nanotecnológico" ni una "industria nanotecnológica"; más bien tenemos que decir que la ciencia e ingeniería a nanoescala se está desplegando en prácticamente cualquier industria, para mejorar los productos ya existentes y permitir otros nuevos.
En este punto, no es fácil señalar una región específica o país líder en esta materia, aunque existen algunas pautas en las industrias. Las compañías norteamericanas han liderado la reformulación de fármacos usando nanopartículas y vesículas de escala nano. Las empresas químicas europeas han liderado la aplicación de nanomateriales en sustancias químicas y recubrimientos. Y por su parte las compañías asiáticas, el uso de nanomateriales para nuevas formas de memoria electrónica y almacenamiento.
Por lo que respecta a la inversión en nanotecnología, en 2006 se invirtieron en todo el mundo algo menos de 12 billones de dólares: cerca de 4,5 billones en Estados Unidos, 3,9 en Asia y 3,2 en Europa.
Muchas compañías, particularmente en el campo de la nanotecnología, se han creado bajo la premisa de que disponían de "plataformas tecnológicas" que se podían aplicar en múltiples usos distintos. Muy pocas de estas compañías han resultado exitosas. Las historias de éxito en el campo nanotecnológico - empresas como Nanosphere en el diagnóstico médico y A123Systems en baterías- se han centrado, todas, en una aplicación específica.
Por lo tanto, el primer mensaje es que una plataforma es un gran método para preservar futuras opciones, pero realmente hay que centrarse en una única aplicación para tener éxito. De otro modo, resulta muy complicado centrarse lo suficiente como para convertirse en líder. Escoger esta práctica es el resultado de una combinación entre una meticulosa investigación de mercado y una buena dosis de suerte.
Las aplicaciones concretas deberían priorizarse a partir de una serie de factores, desde el tamaño de mercado al cual nos podemos dirigir, una fácil inserción en la cadena de valor hasta unos márgenes operativos en el mercado final. Pero también es cierto que muchas de las compañías que lo han logrado han tenido la suerte de encontrarse en el lugar preciso en el momento adecuado.
Existen interesantes empresas basadas en la ciencia y la tecnología de reciente aparición. Actualmente han despertado de forma particular mi curiosidad Tri Alpha (una start up de fusión nuclear que está desarrollando un reactor de fusión boro/protón aneurtrónico comercial) y una compañía proveniente del Laboratorio Idaho Nacional de los Estados Unidos, que está desarrollando una antena solar que "sintoniza" la radiación solar EM a través de pequeñas antenas resonantes, en lugar de a través de los pasos fotoquímicos que emplean las células fotovoltaicas actuales.
Ambas compañías están en un estadio muy prematuro como para tener impacto en los mercados o en los consumidores, pero sólo por el momento. Aunque hay que señalar que Tri Alpha ha conseguido cambiar la forma de pensar de muchos inversores en capital riesgo que nunca habrían considerado poner su dinero en nada asociado con la energía nuclear.
Uno de los factores clave para el éxito de las nuevas empresas de base tecnológica es estar en posesión de tecnologías protegidas por patentes. También es importante que las personas que están al frente de ellas posean un equilibrio entre el conocimiento técnico y la perspicacia para los negocios, cualidades difíciles de reunir en una misma persona. Y, por supuesto, suficiente capital para pasar del laboratorio hasta el producto sin llevar a cabo un acuerdo de transferencia prematuro que dé al traste con la mayor parte del valor que la compañía está creando.
Pero, en ocasiones, el entendimiento entre capital y agentes científicos y tecnológicos no es fácil. Son pocas las personas que piensen tanto en términos de negocio - el lenguaje del estado de los ingresos y hojas de balance - como en términos técnicos. Y esas personas son los agentes del cambio que pueden actuar como "traductores" entre el mundo de la ciencia y el mundo de los negocios. Estos "hombres y mujeres del Renacimiento" algunas veces tienen un MBA y un doctorado en ciencias; otras veces son doctores que han obtenido formación complementaria de tipo financiero.
En cualquier caso, el modelo de capital riesgo está cambiando. Muchas de las nuevas compañías que se están formando ahora necesitan más capital del que una firma de capital riesgo les puede proporcionar, pero con más tolerancia al riesgo tecnológico del que una firma de inversión privada está dispuesta a soportar.
Creo que lo que estamos viendo ahora es una convergencia entre el capital riesgo y el capital de inversión (private equity). Gracias a esta convergencia pueden disponer de mayores fondos tanto para acuerdos en fase incipiente, para conseguir que se creen nuevas empresas y comiencen su actividad, como acuerdos en una etapa posterior y de mayor envergadura que deseen, por ejemplo, lograr sus primeras instalaciones a gran escala. Alguno de los fondos de capital riesgo estadounidenses que han adoptado esta estrategia son General Catalyst, VantagePoint y New Enterprise Associates.
Considero que el capital riesgo interesado en empresas innovadoras basadas en la ciencia y la tecnología deberían adoptar una estructura híbrida entre capital riesgo y
capital de inversión (private equity), equilibrar inversiones tecnológicas de alto riesgo en etapas prematuras con acuerdos de mayor escala en etapas posteriores, y considerar abandonar el periodo convencional de permanencia del fondo de 10 años por un periodo mayor.
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