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02 de Diciembre de 2008


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La logística se ha convertido en uno de los factores más importantes en la competitividad de una empresa, ya que puede determinar el éxito o el fracaso de la comercialización de un producto.
05/10/2007 Tormocom.SL
El proceso logístico es amplio y comprende numerosos elementos y fases que deben estar perfectamente coordinados, desde la recepción de la mercancía (bien en el mismo local donde se produce o fabrica o en otro externo); el control cualitativo y cuantitativo de la misma; su recuento, diferenciación y almacenaje (teniendo en cuenta la localización de cada referencia según su frecuencia de uso); la realización de pedidos por parte de los franquiciados; la preparación de estos por parte de la central o de los proveedores contratados; la recogida y distribución de la mercancía a los diferentes destinatarios y la recepción por parte de cada franquiciado del pedido solicitado y su posterior almacenaje en el establecimiento o bien en el almacén que tengan dispuesto para ello (ya que no todos los franquiciados cuentan con espacio suficiente en su local para almacenar la mercancía).
Desde Flanela, enseña del sector de heladerías, nos explican que "nuestro almacén se encuentra en una zona industrial, separado geográficamente de nuestras instalaciones. Junto con el almacén, se hallan también la fábrica y las oficinas administrativas. Se trata de un único almacén para todo el territorio nacional", apunta Juan Carlos Bernabéu, director de expansión de la compañía. "En cuanto la mercancía sale de la fábrica, es trasladada al almacén donde se ordena en función de su composición (fría, congelada o seca)", añade Bernabéu.
Para que todo este engranaje funcione a la perfección es fundamental llevar un control diario, fiable y exhaustivo de la mercancía que existe tanto en el almacén de la central como en cada uno de los almacenes con los que cuenta cada franquiciado en su establecimiento. Por tanto, es necesario un control de stock que, hoy en día, se mantiene gracias a los sistemas informáticos específicos que existen para dicha función.
Los sistemas de control de stock que hay en el mercado permiten:
Gracias a los sistemas informáticos de gestión integral logística, a medida que se causan las entradas y salidas del almacén, se actualiza el stock de forma automática. En el caso de los franquiciados, esto permite que la central conozca sus necesidades y pueda abastecerles de los productos necesarios que hayan causado baja. En el caso del almacén central, el sistema permite ir reponiendo los artículos a los que se va dando salida para que nunca falten existencias.
"En Flanela contamos con un programa de pedidos interno, a medida, que contiene todas las referencias de nuestra marca. Así, cada franquiciado a través de su tpv (terminal punto de venta) va indicando cada uno de los artículos que va a necesitar. Cada mañana, en la central se reciben todos los pedidos generados por cada establecimiento y se reconvierten en albaranes que se usarán para la preparación de los lotes de mercancía", nos explica María Marinas, del departamento de logística de la enseña.
De todos modos, de forma periódica se aconseja realizar un inventario físico para comprobar que todo cuadra y poseer así un mayor control interno de la mercancía. Este inventario físico se contrasta con el inventario que proporciona el sistema informático. En el caso de Flanela, nos cuentan que realizan inventarios de forma semanal en el almacén central, mientras que la frecuencia de los inventarios en las franquicias es mensual.
Para que los franquiciadores reciban a tiempo en sus establecimientos el material o los productos que necesitan, habrán tenido que realizar adecuadamente sus correspondientes pedidos, que son recibidos por la central. A partir de este momento, ésta se pone a trabajar para la distribución de la mercancía a cada uno de los puntos de la cadena.
En el caso de Dona Vaniri, "cada franquiciado se pone en contacto con su distribuidor correspondiente y le encarga su pedido a través del teléfono. Esperamos que para finales de año el proceso ya esté informatizado. El distribuidor se hace eco de las necesidades del franquiciador y prepara la mercancía solicitada y se le entrega. Habitualmente, el reparto y reposición se efectúa cada dos días, cuando no se hace diariamente".
Es tarea del distribuidor "generar un albarán con el pedido realizado y entregado al franquiciado que, posteriormente, se enviará a la central de la enseña. Nosotros los archivamos y hacemos balance a final de mes. De la facturación lograda le otorgamos una comisión, previamente acordada, a cada distribuidor", aclara Montserrat Ferreiro.
Por otra parte, desde Crack nos cuentan que "nuestro almacén cuenta con dos divisiones: una para la mercancía de las tiendas propias y otra para la mercancía de las tiendas franquiciadas. Además, nuestro sistema logístico hace distinción también entre los productos que son novedades y las reposiciones".
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