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02 de Diciembre de 2008


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Hoy en día, el requisito imprescindible de una organización debe ser su flexibilidad para adaptarse al entorno empresarial. Fruto de esta capacidad, podrá adoptar diferentes políticas de acuerdo con el consumidor. ¿Qué parámetros miden esta necesidad empresarial? ¿Cómo lograr un nivel óptimo?
06/06/2005 Centro Español de Logística (CEL)
Tendencias importantes como la reducción de los ciclos de vida de los productos, el aumento de la volatilidad de la demanda, el global sourcing, just-intime, o el e-commerce, están forzando a las empresas a reconsiderar sus procesos y estructuras productivas. Ello lleva a las compañías ha plantearse una cuestión: ¿cómo responder de forma ágil a las cambiantes necesidades de los consumidores, sin incrementar demasiado los costes de inventario, distribución o producción? La respuesta es centrarse en la flexibilidad, no sólo de la propia empresa, sino de la cadena de suministro entendida como un todo. Algunas empresas han adoptado esta estrategia de forma exitosa, es el caso de Dell Computers o Zara.Sin embargo, construir cadenas de suministro flexibles requiere cambios profundos en los procesos. Asimismo, hay que tener presente que no existe una única fórmula aplicable a todos los sectores. Hay cadenas de suministro en las que un grado elevado de flexibilidad es imprescindible. Por otro lado, en otros sectores incrementar la flexibilidad puede significar un gran error, porque aumenta de forma innecesaria los costes logísticos. Saber el grado exacto de flexibilidad que demanda su cadena de suministro y cómo lograrlo de forma coherente con la estrategia de suministro de la empresa es el gran reto al que se enfrentan hoy en día los profesionales de supply chain.
¿Qué es la flexibilidad de la cadena de suministro? Esta se puede medir según diversos parámetros. En primer lugar por volumen, es decir, por la capacidad de adaptar el volumen de producción a fluctuaciones de demanda rápidamente y a un coste aceptable. Otro parámetro es el mix de productos o la capacidad de cambiar rápidamente y a un coste aceptable el mix de productos producidos. La entrega es, asimismo, otro criterio. La capacidad de cambiar rápidamente y a un coste aceptable la fecha de entrega de los productos denota un determinado nivel de flexibilidad. Finalmente, también demuestra esta flexibilidad la capacidad de lanzar nuevos productos rápidamente y, de nuevo, a un coste que sea aceptable.
Nivel óptimo
¿Cuáles son los factores que determinan el nivel de flexibilidad óptimo? Es decir, el requerido por su cadena de suministro. Obviamente, estos factores dependen del sector analizado, pero entre los más importantes, podemos mencionar seis.
En primer lugar el ciclo de vida del producto. Un ciclo de vida corto significa que la empresa y sus proveedores tienen que ser capaces de adaptarse a cambios más frecuentes en las características de los materiales.
En segundo lugar, la variedad de productos. Cuando hay mucha variedad de productos, no sólo la producción, sino también el resto de la cadena (distribución y proveedores) tiene que ser capaz de trabajar con mayor variedad de componentes, especificaciones técnicas y modos de transporte.
Asimismo, cabe señalar la importancia de las diferencias en velocidad y niveles de servicio requeridos por los diversos segmentos de consumidores. El sistema de distribución tiene que ser capaz de adoptar diferentes políticas de acuerdo con el tipo de consumidor. Un ejemplo sencillo: un segmento de consumidores puede requerir dos días de tiempo de respuesta (y por ello, la distribución debe ser por vía aérea), mientras que otro segmento puede aceptar el período de una semana (y por ello, en este caso se puede utilizar un modo de transporte más económico).
Otro factor es el de la estabilidad de los pedidos de los consumidores (en cuanto a fecha de entrega, cuantidades, y tipos de artículos pedidos). Hay tres factores que afectan al grado de flexibilidad requerido: el primero es la variabilidad natural de la demanda para cada producto. El segundo es el grado de incertidumbre acerca de las previsiones de demanda. Y el tercero está relacionado con cambios frecuentes en las características de los pedidos de los clientes (por ejemplo, fechas de las entregas).
Por otra parte, la similitud de componentes es otro elemento a destacar. ¿Puede un mismo componente ser utilizado en diversos productos? En caso de una respuesta afirmativa, la necesidad de flexibilidad en la producción y en los proveedores es reducida.
Finalmente, el sexto y último criterio a tener en cuenta es la similitud de procesos: ¿Diferentes productos pasan por procesos similares en la línea de producción? En caso negativo, se necesita un sistema productivo altamente flexible al trabajar con diferentes requisitos de máquinas-herramientas, secuencias y tiempos de procesos, etc.
Una vez definido el concepto de flexibilidad y revisados los factores que inciden en ella, podemos determinar el nivel actual de flexibilidad de la cadena. ¿Cómo? Para eso hay que analizar los diversos eslabones de la cadena de suministro (suministros, producción, distribución y desarrollo de nuevos productos).
En muchos sectores ya no hay significativas diferencias entre los competidores, en cuanto a calidad y costes (por ejemplo, en el sector de ordenadores personales). En esta situación, podemos concluir que disponer de cadenas de suministro flexibles y de la capacidad para dar una respuesta ágil a las necesidades de los consumidores es el valor diferencial clave para superar a la competencia.
Elcio Mendonça
GREL: Grupo de Investigación en Logística Empresarial
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