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22 de Noviembre de 2008


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El Protocolo de Kioto se aprobó como un instrumento internacional para el calentamiento global. En concreto, el objetivo que se fijó fue reducir un 5% las emisiones de estos gases en el año 2010 respecto a las emisiones producidas en 1990.
17/04/2007 Cámara Navarra de Comercio e Industria
España, por su parte, se sumó al grupo de países que ratificaron el Procolo de Kioto en 2002. Además, nuestro país, como estado integrante de la Unión Europea, entra dentro de la llamada "burbuja comunitaria" que supone la redistribución entre los estados miembros de los objetivos de reducción de emisiones. El compromiso de la UE de reducir los niveles de gases de efecto invernadero (GEI) en 2010 un 8% con respecto a los emitidos en 1990, supone para España, en base al reparto mencionado, la posibilidad de incrementar sus niveles de emisión hasta un 15% de los niveles emitidos en 1990.
No obstante, el último Plan de energía del Gobierno de Navarra, que va de 2005 a 2010, no recoge como tal el objetivo de reducción de los porcentajes de incremento de emisión hacia el citado 15%, sino que su prospectiva incrementa de manera progresiva los niveles de emisión de GEI derivados de las actividades de procesado de energía. En este sentido, estos aumentos previstos en el sector del procesado de la energía, se elevan hasta un 102,83% de incremento con respecto al año 1990.
La causa de este incremento está, en parte, en el funcionamiento y ampliación de las centrales de ciclo combinado de Castejón. Sin embargo, la implantación de estos ciclos combinados responde a una estrategia nacional de sustitución de energías más contaminantes (petróleo y carbón) por otras de menor producción de GEI, como el ciclo combinado de gas.
Sin embargo, éste no es el único motivo por el que a tan sólo tres años para llegar a la fecha marcada en Kioto, el objetivo diste mucho de ser cumplido. En el caso concreto de Navarra, en vez de aumentar un 15% las emisiones de GEI, las aumentará en un 89,70%.
Si nos atenemos al inventario de emisiones de CO2 por sectores, que elabora cada dos años el Gobierno de Navarra, podemos comprobar que el transporte emite casi tanto dióxido de carbono como las industrias que se dedican a las generación de electricidad (centrales de ciclo combinado de Castejón y la central de biomasa de Sangüesa, principalmente). De esta forma se puede concluir que el transporte es el verdadero reto de Navarra a la hora de reducir sus emisiones de gases contaminantes.
Pasos en este sentido también se están dado, aunque es una cuestión compleja fundamentalmente por el propio desarrollo territorial de la Comunidad foral. En estos momentos, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona está elaborando un Plan de movilidad sostenible que fomente el uso del transporte público y la utilización del biodiesel en los autobuses urbanos. Por otra parte, hace escasos días, el Ayuntamiento de Pamplona ha presentado un nuevo servicio de alquiler de bicicletas y son ya varias las localidades y nuevas urbanizaciones que cuentan con carril bici. Sin embargo, aún está sin explorar el impulso del ferrocarril de cercanías como alternativa a los desplazamientos en automóvil.
Asimismo, el Plan energético de Navarra 2005-2010 recoge un importante desarrollo de las energías renovables en Navarra. Tanto es así que los últimos informes cifran ya el 70% de la energía eléctrica que consume la Comunidad foral procede de fuentes renovables, en su mayoría del viento o del sol. Además, si en 2005 la potencia eléctrica instalada en energías renovables era de 1.128 MW, en 2010, cuando finaliza el presente Plan energético, será de 1.933 MW.
No obstante, desde 1990 el consumo de energía en Navarra ha aumentado un 42% (hasta 2005), mientras que el PIB se ha incrementado aproximadamente un 39% en el mismo periodo, por lo que se puede decir que Navarra ha aumentado su intensidad energética. Con el agravante de que ha sido a partir del año 2000 cuando han empeorado significativamente estos datos.
Esto implica, por un lado, que necesitamos gastar más para producir lo mismo, que nuestra dependencia del exterior es creciente, ya que los derivados del crudo continúan representando más del 45% de nuestro consumo energético final y que empeora nuestra posición frente a los compromisos de Kyoto.
De ahí la necesidad de que desde la Administración se incentive el ahorro y la eficiencia energética. Ejemplo de ello puede ser el reciente plan Renove para electrodomésticos que se desarrolló a finales del año pasado. O las ayudas que se ofrecen a entidades locales para que lleven medidas de ahorro energético. Así como diferentes subvenciones en actuaciones en ahorro y eficiencia energética para pymes.
Por otra parte, los líderes de la Unión Europea han acordado, en la pasada cumbre de marzo, el acuerdo histórico de reducir las emisiones de dióxido de carbono mediante el ahorro y el uso de las energías limpias.
De esta forma, el objetivo central del acuerdo es la reducción en un 20% de las emisiones de Dióxido de Carbono en los países miembros. Asimismo, también ha fijado el 20% como porcentaje de la energía renovable utilizada en 2020.
La UE hará esta propuesta a la comunidad internacional para fijar unos nuevos objetivos cuando venza el actual Protocolo de Kioto.
No obstante, Bruselas aún debe negociar los objetivos para cada estado miembro ya que, al no haberse aprobado la Constitución Europea, no tiene competencias en temas energéticos.
Actualmente, son 24 las instalaciones industriales navarras que tienen controladas sus emisiones de Dióxido de Carbono en función de los derechos de emisión que ha repartido el Ministerio de Medio Ambiente entre todo el Estado.
Asimismo, según las emisiones estipuladas por el Ministerio, estas 23 instalaciones habrán arrojado cerca de 9 millones de toneladas de gases con efecto invernadero, desde 2005 hasta que termine este año. Y de ellas, casi el 50% corresponden a las dos centrales de ciclo combinado de Castejón.
No obstante, si tenemos en cuenta al resto de España, Navarra habrá arrojado en estos tres años un 1,84% del total, cifrado en más de 486 millones de toneladas de gases con efecto invernadero.
Estos datos los gestiona la Red Nacional de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero (RENADE), que depende del Ministerio de Medio Ambiente. Asimismo, son públicos y accesibles, para todo aquél que esté interesado en conocerlos, a través de la página de Internet www.renade.es
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