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05 de Diciembre de 2008


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¿Nuestras empresas recogen bien en su memoria de actividades la información ambiental que generan? La comisión de Trabajo y Asuntos Sociales del Congreso propone una serie de consejos al respecto.
02/05/2007 Nueva Gestión
Una práctica bastante extendida por toda Europa es que las empresas cotizadas elaboren una triple memoria contable- financiera, socio-laboral y medioambiental. Al margen de las obligaciones legales, la realidad es que la aplicación de programas de Responsabilidad Social de la Empresa, RSE; la demanda por parte de los consumidores de una mayor transparencia y una mayor conciencia de la sociedad a favor de la protección del medio natural ha favorecido esta forma de actuar de la que no es ajena España donde también se da cada vez más esta práctica. Incluso, algunos analistas sugieren que, en breve, la presentación pública de la triple memoria de las empresas se podría convertir en una exigencia legal dentro de los países más avanzados del mundo.
Ante esta situación, surge una pregunta imprescindible: ¿nuestras empresas recogen bien en su memoria de actividades la información ambiental que generan? Es por este motivo por el que los miembros de la comisión de Trabajo y Asuntos Sociales del Congreso de los Diputados elaboraron en fechas recientes un informe con diversas recomendaciones para potenciar y promocionar la Responsabilidad Social de la Empresa y, dentro de ella, especialmente todo lo referido a la información medioambiental que deben ofrecer las compañías de nuestro país.
Una primera consideración que aparece en el estudio ya citado es que hay que elaborar memorias de sostenibilidad según estándares reconocidos internacionalmente como el impulsado por la Global Reporting Initiative, GRI. Así se evitarán, según las conclusiones que se señalan en este trabajo, "informes poco rigurosos y con información dispersa" que hacen que "los grupos de interés no puedan seguir el grado de cumplimiento por parte de las empresas de sus compromisos" en la defensa del medio ambiente.
Por el contrario, las memorias de sostenibilidad elaboradas según el modelo GRI "constituyen una herramienta que supone un paso en la dirección adecuada", añadieron los autores de un trabajo para quienes, además, las asociaciones empresariales deben jugar un papel muy importante, particularmente en relación con las pymes, con el fin de poder acompañar a todas aquellas organizaciones que encuentren más dificultades de lo normal para poder implantar este sistema en su quehacer diario.
Junto a la revisión del modelo de memoria de sostenibilidad, el documento también subrayó otras medidas que consideró necesarias como, por ejemplo, intensificar la transparencia y el buen gobierno asumiendo el Código elaborado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV; crear bancos de proyectos que favorezcan la cooperación al desarrollo o considerar la posibilidad de implantar sistemas de gestión que integren en la mayor medida posible los aspectos ambientales, sociales, económicos y de calidad de las organizaciones empresariales. En ese sentido, la forma de actuar de las empresas debería quedar marcado por "códigos éticos y procedimientos en materia anticorrupción", apuntaron los autores.
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