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22 de Noviembre de 2008


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Este procedimiento convierte la basura en materia prima o energía. Sin embargo, para su éxito requiere una adecuada gestión y la colaboración de los consumidores.
14/12/2007 consumer.es
La Ley 10/1998 sobre residuos define la valorización como "todo procedimiento que permita el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicios al medio ambiente". De esta manera, en vez de considerarse un estorbo a eliminar, los residuos adquieren un valor, al poderse aprovechar como materia prima o para generar energía.
Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, casi el 80% en peso del residuo urbano tipo cuenta con materiales que pueden separarse y valorizarse y/o reciclarse, lo que permitiría reducir en gran medida los residuos que tienen como fin la eliminación. Así, por ejemplo, mientras el papel y el cartón pueden reciclarse hasta una decena de veces, el vidrio o el acero puede reciclarse infinitamente.
En España, los denominados Sistemas Integrados de Gestión (SIG) se encargan de valorizar los principales residuos susceptibles de ello, como el papel/cartón, el vidrio, los envases, y ahora también los neumáticos, los vehículos fuera de uso, los residuos de construcción y demolición y los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). En cuanto a los residuos industriales, poco a poco se va implantando la costumbre de valorizarlos, aunque mucho menos que en otros países de la Unión Europea (UE), según Leticia Baselga, experta en Residuos de Ecologistas en Acción.
La materia orgánica se valoriza mediante compostaje o digestión anaerobia, aunque es frecuente que al no ser recogida la materia orgánica limpia en origen, el producto obtenido no cumpla los requisitos para comercializarlo. Asimismo, el biogás generado en los residuos de los vertederos, un gas nocivo para el efecto invernadero, puede también valorizarse para obtener energía y de paso que no llegue a la atmósfera.
En lo que respecta a la gestión de los residuos peligrosos, Luis Palomino, Secretario General de la Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales (ASEGRE) asegura que se intenta cumplir con la jerarquía de gestión: Reducir y reutilizar, que corresponde al productor y al consumidor; y reciclar, recuperar (tanto energética como material) y eliminar, que corresponden al gestor.
Por otra parte, la incineración de residuos es un proceso que crea opiniones encontradas. La legislación los considera una forma de valorización energética, aunque los ecologistas no lo consideran acertado. Por ejemplo, el estudio de Greenpeace "La situación de las basuras en España", publicado el año pasado, asegura que según la UE es un tratamiento de eliminación, y subraya que no genera ni la tercera parte de la energía que se ahorraría si esos residuos se destinasen a reciclaje o compostaje.
El estado de desarrollo de estos sistemas y sus resultados también es objeto de controversia. Mientras que los responsables de los SIG afirman cumplir los objetivos marcados por las directivas europeas, las organizaciones ecologistas no son tan optimistas, como destaca por ejemplo el informe de Greenpeace.
En cualquier caso, cabe recordar que la Ley 10/1998 establece como objetivo prevenir la producción de residuos, y prioriza, por este orden, la reducción, la reutilización y el reciclaje y otras formas de valorización, que serían por tanto la última de las formas deseables para gestionar los residuos.
El desarrollo de la tecnología está propiciando que se puedan valorizar cada vez mejor los diferentes tipos de residuos y en más cantidad, según sus defensores. En este sentido, instalaciones industriales como las cementeras pueden aprovechar residuos de dos maneras. Por un lado, como fuente de energía, sustituyendo así a los combustibles fósiles y reduciendo emisiones de CO2. Por otro lado, como materia prima para producir por ejemplo cemento, reduciendo el consumo de recursos naturales no renovables.
Gracias a estos sistemas, se contribuye además a una correcta gestión de los residuos, garantizando su total destrucción, y se ayuda a las industrias a cumplir la legislación sobre gestión de residuos, en la que se establece como prioridad la valorización frente a la eliminación. Asimismo, la implantación de las últimas tecnologías de filtrado garantiza un total control de posibles elementos nocivos para el medio ambiente y la salud, según sus promotores. Este proceso lleva aplicándose en Europa desde hace más de décadas, y por ejemplo, el Gobierno suizo la fomenta en sus fábricas de modo que en 2003 más de la mitad de los combustibles utilizados provenía de residuos recuperados.
<Los neumáticos usados son otro de los residuos que acaba de entrar hace pocos años en la familia de la valorización. Se calcula que en España se producen anualmente 230.000 toneladas de residuos de neumáticos, por lo que su gestión adecuada es importante. Según un informe elaborado por el Círculo de Innovación en materiales, tecnología aeroespacial y nanotecnología (CIMTAN), del Parque Científico de la Universidad Carlos III, las tecnologías y aplicaciones que permiten valorizar el caucho y los neumáticos usados, tanto en el plano material como en el energético, son numerosas. Por ello, recomienda utilizar varias de esas tecnologías para reducir lo más posible los residuos generados por los neumáticos, que en estas últimas décadas se han ido acumulando.
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