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21 de Noviembre de 2008


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Conozca más acerca de la agricultura ecológica: en qué se diferencia de los cultivos intensivos, el comportamiento de la demanda durante los últimos años o la extensión de los cultivos ecológicos.
04/08/2008 Cámara Navarra de Comercio e Industria
Cada día es más habitual encontrar en los medios de comunicación referencias a la agricultura ecológica, o tener a nuestra disposición en grandes superficies, supermercados y tiendas, productos con la etiqueta de "ecológicos". Sin embargo, no siempre tenemos claro qué hay detrás de esa etiqueta o si se trata tan sólo de un gancho más para atraer nuestra atención.
La agricultura ecológica es aquella que excluye el uso de productos químicos de síntesis como fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, etc., con el objetivo de preservar el medio ambiente, mantener o aumentar la fertilidad del suelo y proporcionar alimentos con todas sus propiedades naturales.
En este sentido, se diferencia de otros sistemas de producción agrícola en que respeta los propios mecanismos de la naturaleza para el control de las plagas y evita la manipulación genética. Como alternativa, los productores recurren a una serie de técnicas que contribuyen a mantener ecosistemas y a reducir la contaminación a través de los recursos renovables y el reciclado, que restituyen los nutrientes del suelo.
La FAO considera que la incorporación de la biodiversidad a través de la producción ecológica a los sectores agrícola, ganadero, pesquero y forestal será crucial para poder aumentar la disponibilidad y estabilidad de los alimentos, tan necesario en un momento como el actual, en el que nos enfrentamos a una crisis alimentaria que puede tener trágicas consecuencias para millones de personas.
Contrapone este tipo de producción a los cultivos intensivos (en los que en muchas ocasiones se abusa de abonos químicos y plaguicidas altamente contaminantes), que provocan en ocasiones el abandono de los cultivos tradicionales por parte de los pueblos más desfavorecidos en favor de grandes extensiones de monocultivo que acaban provocando el empobrecimiento en la dieta de dichas poblaciones.
Lo cierto es que la producción ecológica va incrementando progresivamente su extensión. En el año 2006 se cultivaron un total de 30,4 millones de hectáreas de producción ecológica, lo que supuso un incremento de 1,8 millones de hectáreas con respecto al año anterior. España se sitúa en uno de los primeros puestos en producción tanto en el marco comunitario como mundial: de hecho, en nuestro país la agricultura ecológica ocupó en 2007 un 6,7% más de superficie que en 2006.
La facturación obtenida por la comercialización de estos productos, lógicamente, también ha subido. Así, el mercado mundial de productos ecológicos generó en 2006 una facturación de 25.449 millones de euros, un 14,8% más que con respecto al año anterior.
Una de las cuestiones que caracteriza a las producciones ecológicas es la exigente normativa que las regula, y que abarca desde el cultivo y cría de ganado hasta el etiquetado, transformación y comercialización de productos ecológicos, de modo que el sello de producción ecológica supone una garantía sobre los medios de producción empleados.
Ello significa que la finca o industria donde se ha producido o elaborado el producto está sometida a los controles e inspecciones correspondientes de la Autoridad o del organismo establecido al efecto en la respectiva Comunidad Autónoma. Constituye, a su vez, la única garantía oficial de que el producto responde a la calidad supuesta por el consumidor y cumple las normas establecidas en el Reglamento (CEE) 2092/91. En Navarra contamos con el CPAEN, que agrupa a los productores ecológicos de nuestra región, velando por el cumplimiento de las normativas y la correcta aplicación de los principios de la producción ecológica.
Todas estas garantías de calidad y seguridad alimentarias suponen un alto coste que se traduce en un precio superior a los productos elaborados de forma convencional. Muchos expertos opinan que el precio ha sido el gran freno a la mayor expansión de la agricultura ecológica. Quizá esa sea la causa de que, junto a que en nuestro país el mercado de los productos ecológicos es menos conocido que en otros países, cerca del 90% de los productos ecológicos españoles se destine al mercado exterior. De hecho, por cada 10€ que el consumidor español gasta en productos ecológicos, en el resto de Europa la media está en torno a los 25-30€. No obstante, poco a poco, el consumidor español está más informado y sensibilizado, por lo que es de esperar que, pese a su precio más elevado y sin que las ventas al exterior dejen de crecer, el mercado interior también crezca y empiece a modificarse el porcentaje de productos exportados frente al consumo interno.
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