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22 de Noviembre de 2008


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La creciente preocupación por el Medio Ambiente y la responsabilidad empresarial con el entorno obligan a gestionar de manera más eficiente los recursos. Conozca cuál es la situación al respecto de las empresas navarras y cómo puede mejorarse.
21/11/2005 Navarra Medio Ambiente Industrial, S.A. (NAMAINSA)
La gestión de residuos en las empresas establece como metas prioritarias el reciclado, la reutilización y/o reducción en origen de la producción de residuos, siendo la última opción la más deseable, ya que todos sabemos que el residuo de menor coste es el que no se produce. Pero en la mayoría de los casos esa reducción en origen no es para nada sencilla de conseguir.En concreto, las operaciones de tratamiento y gestión de residuos peligrosos pueden ser muy costosas económicamente y socialmente hablando para la empresa generadora. Lo que esta muy asumido por las partes es que es imposible que una actividad no genere residuos, al menos hoy por hoy, ya que la generación de residuos es innata a la oferta de bienes y/o servicios.
Seguro que muchos sabemos qué se entiende por minimizar residuos, pero la minimización en sí, se puede presentar como una serie de trabajos y esfuerzos encaminados a reducir y disminuir los residuos peligrosos asociados a cada proceso productivo o de prestación de servicios (ésta última en menor medida.)
La obligación legal de minimizar propiamente dicha proviene de lo establecido en la Disposición Adicional Segunda del Real Decreto 952/1997, de 20 de junio por el que se modifica el Reglamento para la ejecución de la Ley 20/1986, de 14 de mayo, Básica de Residuos Tóxicos y Peligrosos. Acorde a lo que se establece, los productores de residuos peligrosos deberán elaborar y remitir a la Comunidad Autónoma correspondiente un estudio de minimización de dichos residuos por unidad producida, comprometiéndose a reducir la producción de residuos tóxicos y peligrosos en la medida de sus posibilidades. La periodicidad con la que se debe presentar este estudio es de cuatro años desde la entrada en vigor (6 de julio de 1997) de dicho Real Decreto. Con una interpretación estricta de la norma, el requisito es extensible a todos los productores de residuos peligrosos. Sin embargo, las distintas Comunidades Autónomas han adoptado diferentes interpretaciones, las cuales, entre otras, se adaptan mejor a la singularidad de la zona, por ejemplo, la Consejería de Medio Ambiente de Madrid declaró, en un primer momento, que únicamente sería exigible a las empresas de producción. Otro ejemplo lo tenemos a la Consejería de Medio Ambiente de Murcia, que manifestó que también se han de incluir Planes de Minimización para residuos no peligrosos y hace extensible la exigencia legal a los Pequeños Productores de Residuos Peligrosos.
En Navarra, la realidad esta demostrando que si bien existen pequeños productores que lo realizan, son los grandes productores (más de 10.000 Kg. de RPs) en general quienes sí lo hacen, estamos ante una cuestión que depende en gran medida de la interpretación del Departamento de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Vivienda, como sucede en otras Comunidades Autónomas.
En resumen, podemos decir que el estudio de minimización de residuos peligrosos es un documento donde la empresa productora presenta a la administración una serie de datos relacionados con la generación de residuos peligrosos, la capacidad de la empresa para reducirlos y, asimismo la intención de hacerlo.
Lo que sí ha de quedar claro es que, al margen de la necesidad de dar cumplimiento al requisito legal citado, el estudio de minimización de residuos debe ser algo útil y válido para la empresa productora, y nunca tenerlo en cuenta como “otra obligación administrativa más”, ya que puede y debe reportar grandes ventajas económicas y ambientales para la empresa que lo realice. La empresa atiene que estudiar y optimizar su proceso productivo, con el fin de ajustar entradas y salidas. Lo cierto es que en más de una ocasión, en este estudio se reflejan resultados que ni la propia empresa podía imaginar, y que a medio plazo suponen un beneficio ambiental y económico al reducir costes de gestión.
En otros supuestos, el resultado del estudio de minimización puede ser que el proceso se encuentra tan ajustado que la conclusión final es que no quede alternativa para minimizar, y en ese caso debe quedar claramente justificado.
En definitiva, el estudio de minimización busca que las empresas, al menos se sienten a analizar su proceso y a analizar la gestión de sus residuos.
En estas líneas hemos tratado de dar las ideas principales del concepto, si bien para ampliar información y saber como hacer este estudio de minimización en la empresa, hay a su disposición una gran cantidad de información complementaria que nos ayudará en la gestión interna de nuestros residuos y como llegar a generar menos, con todas las ventajes que ello supone.
Guía para la minimización de residuos en Navarra
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