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08 de Enero de 2009


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Uno de los problemas ambientales más graves a los que hoy en día nos enfrentamos es el calentamiento global, provocado por actividades humanas relacionadas con el uso de la energía. ¿Cómo se pueden reducir las emisiones contaminantes?
27/07/2005 Asesoría Industrial Zabala, S.A.
Uno de los más graves problemas ambientales a los que hoy en día nos enfrentamos es el calentamiento global provocado por las emisiones de CO2 y otros Gases de Efecto Invernadero. El 94% de las emisiones de CO2 de la UE es producto de las actividades humanas relacionadas con el uso de la energía.Una buena parte de la opinión pública tiende, de forma errónea, a señalar a la industria como la principal responsable de estas emisiones, cuando hay datos contrastados a nivel de la Unión Europea que muestran cómo la industria representa tan solo el 25-28% del consumo energético, frente al 32-35% consumido por el transporte y el 40% por las viviendas y edificaciones de todo tipo. Es decir, el uso eficiente de la energía y su ahorro por parte de los sectores de transporte y residencial triplicaría, con respecto a la industria, el impacto positivo en la reducción de emisiones CO2.
Por poner un simple ejemplo en materia de ahorro de consumo energético en edificaciones, se calcula que si todos los frigoríficos de España tuvieran el nivel de máxima eficiencia energética disponible actualmente en el mercado (clase A+), ahorraríamos la energía equivalente al consumo eléctrico de los hogares de Barcelona y Valencia juntas.
En el año 1997 se firmó el Protocolo de Kioto que adjudica a cada país unos límites máximos de emisión para el año 2010 con referencia a las emisiones de 1990 (UE: -8%; España: +15%) y establece un mercado de emisiones y diferentes mecanismos de regulación. La Unión Europea ratificó en el año 2002 este protocolo y España aprobó recientemente su “Plan Nacional de Asignación de Derechos de Emisión” que adjudica los derechos a las instalaciones de los sectores afectados.
Navarra ha aplicado una política de promoción de las energías renovables, especialmente la eólica, como factor principal para la reducción de emisiones de CO2. Las energías renovables nos proporcionan el 14% de la energía que consumimos y el 60% de la electricidad. Todo ello se traduce en una significativa reducción de emisiones de CO2 en Navarra. Pero la generación de energías renovables debe ir acompañada en igual o mayor medida de actuaciones tendentes a un consumo mucho más eficiente de la energía y a un mayor ahorro energético.
Siendo conscientes de este escenario, las opciones posibles son:
- Recurrir a la innovación tecnológica para reducir el consumo energético utilizando equipamientos más eficientes.
- Comprar derechos de emisión, que supondrían para Navarra un desembolso de entre 6.300.000 y 8.400.000 euros al año.
Es evidente que seguir contaminando y pagando derechos de emisión no son soluciones válidas desde un punto de vista económico, y mucho menos social: Es necesario innovar. Gracias a la innovación dirigida al sector residencial disponemos, por ejemplo, de los frigoríficos más eficientes (clase A+) antes mencionados.
Por ello, muchas empresas navarras deberían, entre otros aspectos, aprovechar los programas europeos de ayudas (LIFE, Energía Inteligente para Europa, etc.) para reducir las emisiones a través de tecnologías energéticas más eficientes, mediante proyectos de demostración, tanto en sus propias instalaciones como en el extranjero, gracias esto último a los mecanismos de compensación de derechos de emisión previstos en Kioto.
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