(saltar al contenido)
08 de Enero de 2009


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Hablar en público es un reto. Los nervios son inevitables, pero hay que conseguir que la audiencia no los note, que sea "enganchada" en el mismo momento en el que se comienza a hablar y crea todo lo que está escuchando. ¿Cuál es la estructura de los contenidos que ayudará a lograr estos objetivos?
20/02/2004 ESIC, Escuela Superior de Gestión Comercial y Marketing
Hablar en público se hace necesario porque tarde o temprano uno tiene que "dar la cara" y exponer sus ideas ante los demás. Los motivos pueden ser muy variados, desde presentar un nuevo proyecto, persuadir a alguien de que haga algo...
Aunque las razones pueden ser múltiples, la situación es más o menos la misma en todas las ocasiones. Lo que más variará será el grado de nerviosismo que nos cause la audiencia.
Está claro que para ser capaces de comunicar a una audiencia determinada, debemos tener:
- conocimientos
- experiencia
- esfuerzo
- entusiasmo
Ante un grupo de personas que no conocemos, ¿qué se puede hacer?
- No sacar conclusiones precipitadas sobre el grupo de gente. Las malas caras pueden ser por causas ajenas a nosotros.
- Buscar trucos para darnos aplomo. Por ejemplo, pensar que todo el público es deudor nuestro y quiere que le aplacemos las deudas.
Antes de exponer, hay que entrenarse, y esto se consigue:
- Repitiendo el texto en voz alta, concentrándose en el tono, las pausas, el ritmo...
- Simulando la intervención, de pie o sentado, en función de cómo vaya a desarrollarse.
- Practicando ante un espejo, para acompañar a la voz con el leguaje corporal.
- Al hablar, procurando imaginar la sala y los oyentes.
- Entrenando los apoyos técnicos (vídeo, trasparencias...).
- Sin aprender todo el texto de memoria. Sólo se debe memorizar las ideas clave.
- Puede grabar la conversación, para evitar muletillas y sustituirlas por silencios.
- Por último, haciendo una repetición sin guión. Esto ayudará si surge algún imprevisto a la hora de desarrollar la charla.
Ahora pasaremos a explicar brevemente la estructura de contenidos, pero debemos añadir que cada vez que haya que hablar en público, será distinto, y en cada ocasión habrá que realizar los ajustes pertinentes y adaptados a cada guión y temática a la que nos enfrentemos.
Determinar:
- El fin de la reunión (lo qué se quiere obtener del grupo).
- El objeto (el fin aparente ante los ojos del grupo).
- Los medios disponibles.
Reunir todas las informaciones existentes sobre el tema que se trata. A continuación habrá que realizar una criba y seleccionar aquellas informaciones realmente útiles y necesarias.
Hacer el plan de la reunión, previendo:
- El esquema del tema.
- El control del tiempo.
- Momento y lugar de las ayudas audiovisuales.
Exposición del tema o temas preparados de acuerdo a estas claves:
- Desde un principio hay que "enganchar" al público:
. Relatando una experiencia.
. Dando una información sorprendente.
. Dando una referencia del sector.
. Haciendo una pregunta.
. Contando una anécdota.
. Citando a un autor, etc.
- Ganándose su voluntad:
. Elogiando.
. Agradeciendo.
. Estando de acuerdo.
. Prometiendo.
. Recordando.
. Haciéndoles protagonistas.
- Desarrollando el planteamiento previsto:
. Mantener un hilo coherente.
. Ir estableciendo conclusiones parciales.
. Utilizar ejemplos, "visualizar" los temas.
. Controlar el tiempo.
. Combinar técnicas: palabras, audiovisuales, debate...
- Cambiar el ritmo para romper la monotonía: utilizando preguntas concretas o concisas, dirigiéndolas al grupo o al amigo y con sinceridad.
Conclusión: reunir conclusiones parciales, exponer las consecuencias, agradecer la atención y la presencia y ofrecerse para cualquier aclaración y/o duda.
Paula Coso Álvarez
Mª Ángeles Irigoyen Iturri
Miren Sánchez Munárriz
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