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22 de Noviembre de 2008


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Nos encontramos inmersos en la Sociedad del Conocimiento y la comunicación adquiere el papel protagonista también en las empresas. Descubra cómo aprovechar la comunicación interna para convertirla en un pilar fundamental de la estrategia organizacional.
17/10/2005 Empresa Pública de Emergencias Sanitarias. Grupo EPES
Las relaciones humanas en cualquier contexto tienen como soporte básico la comunicación. Si facilitamos los mecanismos para que se produzca de forma natural y, además, hacemos que esta comunicación se desarrolle en la organización, en un clima ético y de libertad, habremos dado el primer y más importante paso de cuantas actividades se nos presentan en el mundo empresarial.Desde las organizaciones ha existido y existe una necesidad práctica de influir y motivar a sus profesionales, entre otras razones, para alcanzar los objetivos de producción. Para alcanzar este objetivo, tradicionalmente la comunicación interna ha centrado sus esfuerzos en los canales convencionales y en los emisores. A esto se le añade una mayor preocupación por la información que baja desde la dirección hacia los empleados. Su traducción práctica la hemos podido ver en resultados a modo de tablones de anuncio, revistas de empresa, notas internas y reuniones. Por otro lado, la figura del departamento de comunicación interna no ha sido percibida como algo fundamental en muchas empresas hasta hace bien poco.
Ahora nos encontramos inmersos en una nueva etapa, donde la Sociedad del Conocimiento impone sus reglas y hace emerger nuevas necesidades relacionadas con la comunicación: con una nueva comunicación. Desde nuestra perspectiva presentamos esta nueva comunicación interna como una estrategia fundamental en la organización.
Ampliar el horizonte de la comunicación interna hacia la dimensión del conocimiento compartido y de las relaciones humanas, constituye una apertura y una respuesta a la demanda y necesidades que tienen las nuevas organizaciones y las personas que las construyen. La integración de elementos de comunicación interna en la actividad laboral cotidiana, unida a una apuesta firme desde los más altos niveles de la dirección, son premisas básicas que se complementan con un soporte tecnológico adecuado y proporcionado a nuestros objetivos. Y toda la filosofía que enmarca esta nueva comunicación tiene su resultado práctico en la productividad de la empresa, en la satisfacción del cliente, en hacerla más competitiva, más inteligente y flexible. Es una nueva visión desde un paradigma humanista la que reduce la diferencia entre lo que es y lo que queremos que sea nuestra sociedad y nuestra organización. Sólo la teoría necesaria.
Comunicación interna
Para comenzar a dibujar el mapa de conocimientos teóricos que dan origen a la comunicación interna, nos remontaremos hasta Atenas, siglo V a C. Las decisiones de carácter político se toman en la Asamblea, que la componen la ciudadanía libre, en la que se interviene y debate de manera similar a la que han adoptado los parlamentos democráticos actuales. Este escenario, además de caracterizarse por la ausencia de políticos y jueces profesionales, la influencia ejercida en las personas depende en gran medida de la capacidad de convicción de los ponentes, lo que hace importante conocer y emplear determinadas técnicas comunicativas para poder influir en tan importantes decisiones de la vida pública cotidiana de la Grecia clásica. Lo que en un mundo basado en la comunicación oral hizo triunfar a la retórica, lo trasladamos a nuestra sociedad actual, a la que añadimos otras formas de comunicación que se complementan con la palabra escrita y se soportan en canales físicos impensables hace tan sólo unas décadas.
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