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01 de Octubre de 2008


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¿Qué pasos debemos seguir y qué debemos considerar antes de sacar al mercado un nuevo producto? ¿Cuáles son los errores más comunes que se cometen?
26/05/2008 Improven Consultores
El 75 por ciento de los nuevos productos fallan al tratar de alcanzar el mercado. En concreto, el 35% fallan por no alcanzar las necesidades del consumidor, el 25 por ciento por llegar tarde al mercado y el 17 por ciento restante por tener un precio no adecuado.
Si Darwin hubiera nacido en un siglo XXI su teoría actualizada vendría a decir: "No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta al mercado".
La mayoría de los fracasos de desarrollo de producto se deben a que no existe demanda real para esos productos. Se acabó la época en que los productos "se vendían". Ahora es el cliente quien "los compra"... y bromas aparte, la diferencia está muy lejos de ser sutil: el mango de la sartén ha cambiado de manos.
En este punto la investigación de mercado resulta imprescindible. Los errores más comunes en los que caen las compañías son:
Lo primero que debemos dejar claro es ¿qué se entiende por un "nuevo producto"? Un nuevo producto es aquel que cumple alguna de las siguientes condiciones:
Cualquier otra opción, no aporta nada nuevo al mercado. Los siguientes pasos a seguir para llevar a cabo nuestro proceso de reflexión antes de lanzar un nuevo producto al mercado son:
La inocencia de creer que el mercado absorberá el producto sólo por el hecho de tenerlo a su disposición explica muchos de los fracasos en el desarrollo de nuevo producto.
Definir claramente el segmento de mercado implica un análisis detallado de las características del segmento clave, tales como tamaño, factores demográficos y de comportamiento de compra.Las compañías deben asesorarse sobre la necesidad exacta que cubre el nuevo producto la intensidad de esa necesidad, y de cómo diferentes intensidades implican diferentes tamaños de mercado.
En general dos variables influyen para valorar la intensidad de una necesidad: el reconocimiento y la importancia percibida. En este último caso, si los productos son vistos como necesarios, recomendables o simplemente prescindibles.
Un método de medición sencillo, pero a la par muy efectivo es el pre-test de mercado, que es simple y llanamente preguntar a los clientes antes de sacarlo al mercado y valorar su opinión.
Vivimos en mercados cada vez más saturados. Para que un nuevo producto tenga éxito en el mercado ha de ofrecer una proposición de valor más completa que sus competidores. Esto se consigue cumpliendo al menos lo siguiente: ser un mejor producto a un precio similar, o teniendo un mejor precio para un producto similar. Las alternativas no se limitan a productos similares de competidores directos
El tercer paso implica analizar los riesgos de integración sistémica y de distorsión por distancia al foco.
Poner un nuevo producto en el mercado no debe entenderse nunca como un proceso exclusivo por parte de un único departamento, sino una aportación al conjunto de recursos y activos de la empresa y una colaboración a que su estrategia, definida por y para todos, pueda tener lugar y alcanzar los objetivos marcados. Por ello, hemos de tener cuidado en aceptar corrientes contrarias a la nuestra, porque del enfrentamiento nace la evolución, y de las soluciones de compromiso el mínimo riesgo a la hora de conseguir que nuestro producto sea del 25% que sobrevive a su lanzamiento.
Vicente J. Casanova
Improven
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