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03 de Diciembre de 2008


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Para lograr un buen clima de trabajo es importante estimular la participación de los empleados, ya que, en definitiva, son ellos quienes mejor conocen la empresa. Existen distintas herramientas eficaces para conseguirlo.
11/08/2008 LID Editorial Empresarial
La comunicación interna está íntimamente ligada con la gestión del activo humano y tiene mucho que ver con los estilos de dirección empresarial que se apliquen en cada organización.
No nos engañemos, dependiendo de cómo sea el estilo de dirección, así será el tono de la comunicación y el clima que se genere. Esta afirmación se ha repetido tanto en artículos, libros y conferencias, que traerla de nuevo aquí, sinceramente, aburre un poco.
Pero es que parece que a algunos directivos, que no líderes, por un oído les entra y por otro les sale. Cuesta tanto crear un buen clima como uno malo, es decir, para tener un buen clima no hace falta invertir ingentes cantidades de dinero, ni contratar más personal, ni trastocar los planes estratégicos del negocio. Por si alguno aún no se ha dado cuenta, sólo hay que pensar en las personas, claro que esto puede suponer un esfuerzo agotador para algunos.
Marta salió del despacho de su jefe acelerada por la pequeña discusión que habían tenido. Aquella mañana había entrado a hablar con él con la intención de comentarle que tenía que mover sus vacaciones e incorporarse un poco más tarde, ya que tenía unas gestiones familiares que resolver. La petición concreta era irse de vacaciones una semana más tarde de lo que ella había previsto inicialmente, lo que suponía regresar al trabajo una semana más tarde.
Marta se encontró de bruces con una negativa tajante, ya que era norma de la empresa que nadie se pudiera coger días de septiembre y al volver una semana más tarde de lo previsto, las vacaciones de Marta consumían los primeros días de ese mes.
Marta no lo hacía por capricho, tenía que ser así, pero la puerta de la posibilidad se le cerró a cal y canto. Eran normas de la empresa y el jefe no tenía la culpa de que así fuera.
El resultado fue la frustración de Marta, el sentirse tratada como una máquina, sin más función en esta vida que el enchufarse para trabajar y el desenchufarse para dormir. "Si al menos hubiera una razón de peso" -pensaba Marta de camino a su casa.
Casos como éste demuestran que entre un sí y un no sólo existe la voluntad de complacer al otro. Si ese jefe le hubiera dicho que sí, Marta estaría contenta, con una preocupación menos y sentiría que la empresa está con ella. La negativa desencadena toda una espiral de reacciones negativas que la hunden en un estado que puede variar desde la ira hasta la más profunda tristeza.
Cada día somos testigos de situaciones similares a ésta, que poco se acercan a lo que se pregona o hacia donde dicen los teóricos que se aproxima la empresa, hacia el humanismo.
Hace ya varios años que una compañía de trabajo temporal realizó una encuesta entre los 20.000 empleados de sus oficinas de todo el mundo para saber qué esperaban éstos de la empresa. Las conclusiones extraídas de la encuesta ponían de manifiesto que los empleados querían trabajar en una empresa que les respetara como personas, contara con ellos en la gestión y les diera libertad en su campo de actuación a la hora de innovar y aportar cosas nuevas.
Claro que esto sólo es posible en aquellas compañías en las que el clima no esté contaminado y en las que la confianza y la comunicación formen parte de su esencia.
La participación de los empleados se hace efectiva a través de herramientas e iniciativas diseñadas específicamente para tal fin. Estas herramientas fomentan la comunicación vertical ascendente, alzando la voz de abajo hacia arriba.
El buzón de sugerencias es una práctica antigua, simple y sencilla de poner en marcha, pero muy directa y eficaz, si realmente se tiene en cuenta. Es una vía por medio de la cual los trabajadores expresan sus visiones particulares de los problemas y modo de solucionarlos a través de mensajes generalmente anónimos.
El buzón, tradicionalmente, ocupaba en las empresas un lugar visible para que los empleados pudieran hacer uso del mismo. Actualmente, muchas compañías lo han integrado en su Intranet, haciendo de él un buzón virtual.
En él, los trabajadores se deben sentir libres para comentar sus dudas, expresar sus inquietudes o realizar aquellas sugerencias que consideran importantes para el buen desarrollo de su empresa.
Las encuestas conforman una fuente de información muy útil para la dirección. Se trata de cuestionarios en los que preguntamos por un asunto concreto. Hay encuestas de medición de clima, de satisfacción, de seguimiento profesional... Lo ideal es que sean anónimas, a fin de que los participantes no se sientan observados y puedan gozar de libertad a la hora de realizar sus afirmaciones sin temor a posibles represalias.
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