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Econegocios: El futuro dorado del negocio verde. La certificación ecológica es ya imprescindible.

09/02/1999 Semanario Dinero

EL MERCADO ECOLÓGICO MOVERÁ EN ESPAÑA MÁS DE UN BILLON DE PESETAS EN EL 2000

EL FUTURO DORADO DEL NEGOCIO VERDE

Los imperativos comunitarios y una competencia feroz a escala global han obligado a las empresas españolas a ponerse a la altura de las exigencias medioambientales. El negocio que generará el sector va a dispararse y salpicará a firmas ajenas al entorno ecológico.
El mercado medioambiental mueve 408.000 millones de dólares (unos 58,3 billones de pesetas) en el mundo, según la consultora estadounidense EBI, y para el año 2001, la cifra podría alcanzar los 572.000 millones de dólares ( unos 81,7 billones de pesetas). En España, ese mercado potencial supone del orden de los 886.600 millones de pesetas y la tendencia es de un crecimiento anual del 12% hasta el final de la década. Las nuevas orientaciones de la política ambiental, la globalización de la economía y los incentivos para ponerse al día en esta materia están impulsando el desarrollo de este prometedor mercado. Los nichos de negocio que se abrirán en los próximos años incluyen el paisajismo, la recuperación de suelos, los residuos industriales, las emisiones y el reciclado, así como la depuración de aguas industriales y urbanas.Pero no olvidemos que el 95% de las empresas españolas son pymes. Por eso mismo, cuando se habla de agresión medioambiental no hay que pensar sólo en las grandes, sino que más de la mitad de la contaminación que produce la empresa española proviene de las medianas y pequeñas. "Son industrias que, la mayor parte de las veces, por falta de una buena información, descuidan la relación de sus trabajos con el medio ambiente", explica Julia Pérez-Cerezo, presidenta de Environment Transport & Planning, una consultora española dedicada al cien por cien a resolver problemas medioambientales.
Sin embargo, una sentencia del Tribunal Supremo que condenó a un empresario catalán a cuatro años de prisión y enjuiciamientos como el de la industria farmacoquímica Prodesfarma y de la propia Generalitat de Cataluña como responsable subsidiaria pusieron sobre aviso al resto del tejido empresarial español. La propia ministra de Medio Ambiente, Isabel Tocino, vio en estas actuaciones un "aviso para navegantes". No es ajeno a esta situación el repentino interés de la pyme española por el entorno. Las ventajas de una tecnología limpia y la aplicación de programas de calidad han sido, hasta la fecha, propiedad casi exclusiva de la gran empresa. Las pymes han quedado al margen de este universo de buenas relaciones con el medio ambiente.

DESCUIDO
Lo cierto es que, en ocasiones, las pymes tienden a descuidar el aspecto medioambiental. "Pero -señala Julia Pérez-Cerezo- no acometer a tiempo un adecuado programa que dote a sus productos de los certificados reconocidos internacionalmente, como el ISO 14001, puede restar a estas compañías de la suficiente competitividad como para alejarlas de forma irrevocable del mercado europeo que necesitan conquistar". La prueba es que las compañías del norte de Europa ya están presionando para que se aplique una directiva de la UE que analiza íntegramente el ciclo de vida de cada producto (desde que se idea hasta que se recicla, pasando por la fabricación, el transporte, la venta y el uso del mismo), "de forma que sólo puedan competir con etiquetado ecológico aquellos productos que sean limpios de principio a fin", explica Pérez-Cerezo.
En este sentido, resulta reveladora una encuesta sobre información ecológica realizada por KPMG Peat Marwick entre 200 empresas españolas, de las que sólo respondieron 68. Según sus conclusiones, los sectores en los que se localiza un mayor interés por la conservación de los recursos naturales son, precisamente, los más agresivos con el entorno: petróleo, gas, ingeniería y eléctrico. Por eso se impone un cambio de mentalidad, ya que esta política ambiental llevada a sus últimas consecuencias supone, además de una inversión, "en muchos casos un auténtico ahorro, que puede llegar a compensar las inversiones que sean necesarias para introducir maquinaria limpia -indica la presidenta de Environment Transport & Planning-. El cambio de algunas metodologías de trabajo, los hábitos de los empleados, un uso más adecuado de la energía o el mayor aprovechamiento de las materias primas son una fuente de ahorro importante".
Hay mucho futuro para la consultoría en áreas como las fuentes de contaminación (móviles o fijas) o la contaminación subterránea. "La Administración podría ayudar más al desarrollo del sector -comenta Julia Pérez-Cerezo-, pero hasta ahora las competencias están descentralizadas y a veces no se han querido poner todo lo duros que hay que ponerse para ayudar a las empresas españolas. En nuestro país hay muchos empresarios que esperan a que la Administración les obligue antes de aplicar ninguna medida ambiental. Pero es el mercado el que manda. No dar el paso implica acumular pasivo, riesgos de imagen y que sus productos no se posicionen bien".

INVERTIR PARA AHORRAR
La falta de actuación en este ámbito hace perder muchos puntos. "El medio ambiente no ha calado bien en la mentalidad del alto directivo español -continúa Pérez-Cerezo-. Comprenden que la calidad es importante, pero se les escapa que si consiguen el certificado ISO 14001 en un sector que no contamina están logrando ahorrar en consumo de energía, de papel, mejora en los sistemas de informática que generan menos residuos".
Ya no son los sectores tradicionales (petroleras, químicas) los que se ven implicados en una mejor gestión medioambiental, sino que el testigo se le ha pasado a los sectores no productivos y a las empresas de servicios. El equipo de Pérez-Cerezo ha desarrollado el proyecto de gestión medioambiental del aeropuerto de Barajas según la norma ISO14001, con un coste de 14 millones de pesetas a lo largo de un año. Pero las pymes no precisan invertir esas cantidades. "Lo mínimo se sitúa entre las 700.000 pesetas que se facturan por los servicios de asesoría relacionados con la implantación del Sistema de Gestión Medioambiental -indica- y 2,5 o 5 millones, dependiendo de lo `agresiva` que sea la empresa con el medio ambiente".
También el usuario final es consciente de la llegada imparable de las "exigencias verdes". Así, la ecoetiqueta europea aparecida en 1993 se aplica ya a los lavavajillas, los reparadores de suelos, los papeles higiénicos, los papeles de cocina, las pinturas y barnices de decoración interior, los detergentes, los refrigeradores, el papel de fotocopia, las bombillas eléctricas, las camisetas y la ropa de cama, entre otros productos de uso cotidiano.
Fue a comienzos de los años 80 cuando el mercado se empezó a inundar con productos ecológicos, coincidiendo con las modificaciones técnicas en vigor (como la prohibición de CFC, del blanqueado con cloro y del uso de fosfatos). Se comenzó a recurrir al reciclado, del que entonces se aceptaba su sobrecoste de fabricación y su reducción en la calidad de uso. Pero hoy, la ecología, más que cambiar los hábitos de vida, se está adaptando a ellos. Así, para el 2000, los fabricantes se plantean como meta desarrollar detergentes que permitan un lavado a baja temperatura (economía energética), junto con la reducción del embalaje generalizada (aplicación de la fórmula micro).
Y lloverán negocios sobre la industria ambiental y sus aplicaciones, como el tratamiento de aguas y afluentes, el reciclaje y gestión de residuos, el control de la contaminación atmosférica, la reducción del ruido, las actividades de emergencia y de limpieza, la evaluación ambiental, la energía y los transportes públicos urbanos.




LA CERTIFICACIÓN ECOLÓGICA YA ES IMPRESCINDIBLE

EMPRESAS CON MARCHAMO ECOLÓGICO

Las empresas españolas se están embarcando en el tren de la competitividad medioambiental. Las certificaciones son una señal para el cliente y una llave para abrir más.
Dicen que no sólo hay que ser honrado, sino también parecerlo. En el caso de las empresas ecológicamente motivadas, además hay que certificarlo documentalmente. Existen 27 sistemas de etiquetado ecológico reconocidos en todo el mundo (adscritos a la Global Ecolabelling Network), pero en España, el ISO 14001 y el europeo EMAS son los más extendidos. Aenor es el organismo que otorga en nuestro país el certificado medioambiental ISO 14001, el cual, incontestablemente, supone para las empresas carta de naturaleza verde.


En todo el mundo hay 10.000 empresas certificadas y Japón se sitúa a la cabeza del ránking de países, con un millar de certificados, seguido de la UE, donde destaca el Reino Unido. La tendencia de estas certificaciones es que se incluyan destinos turísticos, municipios, empresas de servicios que en teoría no son generadores de contaminación. "Somos los únicos verificadores medioambientales acreditados en España -señala José Luis Tejera, director de Medio Ambiente de Aenor- para validar la declaración medioambiental que las empresas pueden registrar en el reglamento comunitario EMAS".


Curiosamente, en España hemos sido pioneros en la aplicación de certificaciones de sistemas de gestión medioambiental a entidades bancarias (dos oficinas del BBV fueron las primeras) y al Ejército (un campo de tiro), así como en la certificación de hoteles (Inmotel de Menorca). Han obtenido el certificado consultoras, ingenierías, cadenas de tiendas (como C&A) y hasta una empresa de transporte como Renfe, así como todas las principales refinerías (Cepsa en Gibraltar, Tenerife y Huelva y BP Oil en Castellón) y donde mayor demanda se produce es en los sectores eléctrico-electrónico y químico. Actualmente se hallan en proceso de certificación muchas otras empresas de servicios, así como los Pueblos Blancos de la Serranía de Ronda.


Se está teniendo en cuenta ya la incidencia de factores ambientales en el balance de las empresas por parte de las entidades financieras a la hora de evaluar los riesgos antes de una concesión de préstamo. De hecho, en EEUU, es un requisito imprescindible para obtener financiación.




BANCA "VERDE"
Entidades como Caixa Galicia, Bankinter o Banca Catalana acostumbran a incluir criterios ecológicos para calificar a los clientes. "Los beneficios de estar certificado son obvios -indica Tejera-, aunque la empresa no sea contaminante. Porque en este mercado, los clientes y suministradores te pueden pedir que tengas la ISO 14001. Una orden ministerial de Medio Ambiente contempla ventajas en las licitaciones para las constructoras que tengan esta certificación".
Hay que tener en cuenta que la contaminación presenta distintos tentáculos, como la acústica, visual, los vertidos, las emisiones y los residuos (la UE dice que en el año 2002 habrá que reciclar hasta el 45% del papel que se utilice); un campo muy amplio de aplicación para la gestión medioambiental. La ISO 14001 persigue el cambio de comportamiento medioambiental de las empresas y la mejora continua de las compañías respecto al entorno. Cuando la firma adquiere ese compromiso, se le hace un seguimiento anual y una renovación cada tres años. "El activo de la empresa certificada se revaloriza automáticamente -asegura el directivo de Aenor- y en el caso de fusiones o adquisiciones, el comprador sabe que no va a tener sorpresas desagradables".
En Aenor cuentan con que este año pasarán de 400 las empresas certificadas en España -nuestro país está por encima de la media europea en certificaciones-, porque "todos los sectores industriales y de servicios están ya embarcados en estos sistemas que demanda la sociedad", comenta Tejera. Un proceso de certificación para una pyme puede costar entre 400.000 pesetas y 1,2 millones de pesetas, ya que lo más costoso es realizar las modificaciones que las empresas deben aplicar (el programa Atyca, de Industria, subvenciona la implantación del sistema y la certificación).

El total de residuos sólidos urbanos generados en nuestro país se eleva a 14,9 millones de toneladas. De ese total, una cifra cercana a los cinco millones de toneladas son residuos de envases y unos 3,2 millones de toneladas, es decir, el 21,5% del total de residuos, corresponden a envases de uso doméstico. De éstos, el 42% se refiere a envases de vidrio, el 24% a papel/cartón, el 20% a plásticos y el 9% a acero.
En España, la exclusiva del conocido "punto verde" para los embalajes -que garantiza que los envases cumplen la normativa vigente- la tiene Ecoembes, una sociedad anónima sin ánimo de lucro que desde 1997 ha logrado involucrar a 8.300 empresas y a 18 comunidades autónomas en este proyecto. Cada ciudadano español paga una peseta diaria para mantener funcionando este sistema que, en palabras de Melchor Ordóñez, director general de Ecoembes, "evita que cientos de miles de toneladas de envases vayan a vertederos y permite que dejemos de ver en nuestras aguas muchos recipientes tirados. El punto verde no es inflacionista y no resulta caro para los españoles".

ULTIMÁTUM DE LA UE
De acuerdo con la directiva comunitaria, en el año 2001, cada país europeo deberá valorizar entre el 50 y el 65% de sus envases y reciclar en torno al 25 o 45%. Las posibilidades empresariales en este ámbito son enormes, porque "España tiene gran capacidad de reciclar plásticos. Y desde aquí buscamos las aplicaciones al material reciclado. La Ley de Envases hará crecer el negocio -señala Ordóñez-. El pasado año pusimos en el mercado 1,5 toneladas de envases y en el año 2001 contamos con que se recicle un 40%. Vamos a propiciar que haya 600.000 toneladas de materiales para reciclar que antes no existían y que supondrá un ahorro importante para el país".
Ecoembes apoya la gestión de los residuos por parte de los entes locales, que los recogen, y se les abona el extracoste de la recogida selectiva. Este coste añadido ascenderá en 1999 a 14.000 millones de pesetas. Pero toda esta labor no es en balde, ya que de 1998 a 1999 se va a pasar del 8% al 23% de reciclado y del 14% al 29% de valorización de los envases. Emcoembes ha contactado ya con empresarios dispuestos a instalar plantas para reciclar entre 6.000 y 7.000 toneladas al año de plástico, con una inversión de unos 300 millones de pesetas y las perspectivas son excelentes. "Habrá negocio en el reciclado del PET -indica Melchor Ordóñez-, para el que hoy apenas hay capacidad; para la separación de envases según materiales, ya que hay que instalar muchos centros en el país, con una inversión entre 100 millones y 1.500 millones de pesetas, y para empresas especializadas en la recogida de residuos específicos".

RECICLAR AL CIEN POR CIEN
Un ejemplo de concienciación ecológica y de estricto respeto a lo que la etiqueta implica -en este caso "papel reciclado"- lo constituye Papelera Peninsular, empresa que se fundó en 1935, pero que en 1966 dejó de fabricar papel procedente de fibra virgen y apostó por la conservación medioambiental, con lo que se concentró en la fabricación a partir de papel usado. Pensaron en el medio ambiente y en la escasez de la materia prima e instalaron la primera planta de tratamiento de papel usado, de esta forma se convirtieron en pioneros en este tipo de tecnología.

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