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01. Documentación

Artículos

Motivación de los trabajadores = éxito empresarial

Las empresas que se implican más con la plantilla tienen mejores resultados. Por eso, motivar a los trabajadores reconociendo su labor, estimulando su inteligencia y habilidad, entre otras acciones, puede encauzarnos hacia el éxito empresarial.

14/09/2001 CEIN

El capital más importante de la empresa son las personas. Son el elemento diferenciador entre distintas compañías y el factor clave para la obtención de buenos resultados. En efecto, de contar con un personal cualificado y eficaz, que ejecute debidamente su labor, depende conseguir o no los mejores frutos. Por eso, las empresas deben utilizar todos sus esfuerzos en conseguir el máximo de satisfacción, alegría y motivación en el trabajo, que asegure la óptima ejecución de las tareas.

La motivación no es más que es animación, interés, satisfacción con el trabajo realizado. El profesional estará motivado si la labor que se desempeña responde a sus expectativas, el superior le dirige correctamente y valora su trabajo, y el salario que le corresponde es el justo.

Aunque todavía hay empresas que relegan las inquietudes y necesidades del trabajador a segundo plano, cada vez son más las que son conscientes de la necesidad de contar con un personal satisfecho y motivado. Para ello es imprescindible reforzar los vínculos de los trabajadores con la empresa y eso se consigue atendiendo las sugerencias de todos los que aportan a la compañía su esfuerzo y conocimientos. De hecho, las tendencias más modernas establecen unas políticas de gestión de recursos humanos más dinámicas y estimulantes dirigidas a los empleados.

Pero estas políticas más abiertas suelen suponer también un necesario cambio en la cultura empresarial de las organizaciones, que deben dotarse de una buena dirección de recursos humanos, unos criterios salariales justos, unos buenos sistemas de comunicación interna y una adecuada organización del trabajo donde la jerarquía sea más reducida.

Además, todas estas actuaciones tienen que ser conducidas por un líder. Los buenos líderes movilizan a las personas para su progreso porque saben que detrás está el progreso global de la compañía. Además, se interesan por las necesidades, inquietudes y demandas de los trabajadores. En este proceso de mejora continua es el directivo el que debe conseguir que los empleados sientan verdadera pasión por lo que hacen. Para ello tiene que lograr hacer que el trabajo de los profesionales sea interesante, dotándoles de mayores parcelas de autonomía y decisión, permitiéndoles desarrollar nuevas habilidades y desplazándolos hacia puestos de trabajo que posibiliten una mayor contribución al desarrollo de la empresa.

A la vez, las tareas desempeñadas por los empleados se pasan a definir según las necesidades puntuales de proyectos, productos, servicios y líneas de trabajo, definiendo y acordando las ocupaciones, competencias y habilidades de cada persona. Eso implica, por una parte, que los directivos expliquen el porqué de cada labor y no se limiten a dar órdenes y, por otra, que los trabajadores, al tener mayor libertad de acción y asumir responsabilidades estratégicas, necesiten información acerca de la marcha general de la empresa, y eso sólo se logra con un sistema eficaz de comunicación interna.

Es ahí donde cobra importancia una buena política de gestión de recursos humanos, que incluya un plan de formación continua, contemple la reducción de la temporalidad de los contratos, fomente la participación en grupos de trabajo y la rotación de puestos, asigne retos a los trabajadores... todo ello escuchando siempre las sugerencias de los empleados. Asimismo, hay que promover la aparición espontánea de colaboración entre empleados y el intercambio mutuo de conocimientos. Todo esto ayuda a que el trabajo adquiera una percepción más atractiva y que los profesionales se sientan parte importante dentro de la organización.

Motivar al personal es beneficioso para la organización porque el trabajador sólo se siente satisfecho cuando hace bien su trabajo y, a la vez, un trabajador satisfecho hará su trabajo mucho mejor. Una plantilla motivada aporta numerosas ventajas a la marcha de la empresa: mayor paz social, reducción del riesgo de accidentes y mejora de la calidad de la producción. El reconocimiento de los éxitos conseguidos por la plantilla no supone apenas gastos para el empresario y, sin embargo, es una herramienta más poderosa que el dinero a la hora de aumentar la eficacia y el rendimiento de los empleados. Por el contrario, la ausencia de motivación genera trabajadores que cumplen lo mínimo imprescindible y no aportan a la compañía lo mejor de sí mismos.

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