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08 de Enero de 2009


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La actual economía globalizada ha hecho reaccionar a la pequeña y mediana empresa para lograr adaptarse a la situación. Alianzas empresariales, fusiones, adquisiciones... muchas son las posibles estrategias. ¿Qué es necesario para esta apertura al exterior?
05/08/2002 CEIN
La mundialización de la economía obliga a las empresas a unir sus fuerzas. Aunque las entidades que velan por el cumplimiento de la libre competencia tienen la última palabra, los procesos de concentración se producen en todos los países, en todos los sectores y bajo múltiples variantes: absorciones, alianzas comerciales, joint-ventures, adquisiciones empresariales, etc.
Los expertos afirman que estos procesos de concentración son estrategias de las compañías por evadir el aumento de competidores en el mercado.
Pero, ¿hay que temer realmente a estos procesos que se están dando? Hay opiniones para todos los gustos. Por ejemplo, en el caso de las multinacionales, éstas se defienden diciendo que las acusaciones que se vierten sobre ellas no tienen fundamento ya que, según dicen, son igual de responsables -frente a sus accionistas y la ley-, y más transparentes que las propias ONGs.
Sin embargo, las críticas que se vierten sobre ellas son muchas y variadas: en los años 90, fueron alabadas por ser las fuentes de capital extranjero, tecnología y "know-how"; ahora, en cambio, a menudo son fuente de hostilidad por su gran tamaño, o por los recursos naturales y mano de obra barata que utilizan.
En cuanto a las fusiones empresariales se refiere, en España las de mayor impacto han sido las bancarias que han tenido un efecto negativo sobre el empleo. Según fuentes sindicales, los bancos con las fusiones sólo buscan el liderazgo y no una mayor eficiencia y calidad en el servicio.
Por el contrario, los defensores de las fusiones argumentan que es cuestión de necesidad, para evitar que las empresas sean absorbidas por otras más fuertes en situaciones de inferioridad.
Lo que sí está claro es que la empresa y la economía están inmersas en un proceso de globalización innegable. Por eso, no sólo las multinacionales o las grandes empresas siguen ampliando mercados, también las pymes están asimilando la necesidad de abrirse al exterior para ganar en competitividad.
Cuando una pyme decide salir al exterior, los pasos clave en el proceso de mundialización son:
En definitiva, la mundialización de la economía exige a la empresa una mayor apertura al exterior, sea cual sea su tamaño. "Una economía global exige al mismo tiempo un planteamiento empresarial de carácter global". A pesar de que muchos predecían el fin de las combinaciones empresariales, todo parece indicar que, salvo que se produzcan cambios brutales en la economía, nada evitará que se sigan produciendo.
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