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03 de Diciembre de 2008


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Abundan consultores convertidos en coach, sin formación ni perfil para realizar la tarea. Para evitar hacer más daño que bien, hay seis pasos que cualquier individuo, o director de recursos humanos, debería tener en cuenta a la hora de empezar.
27/05/2004 Asociación Española de Coaching y Consultoría de Procesos (AECOP)
"Nunca he notado a nadie aumentar su musculatura por mirarme a mí levantar pesos."
Arnold Schwarzenegger
En el mercado actual, las organizaciones que desean aumentar su potencial de desarrollo y competitividad tienen que lograr una mayor velocidad y flexibilidad frente al cambio. Para adaptarse con éxito al vertiginoso ritmo del mercado los directivos tendrán que aprender, y después poner en práctica, nuevas habilidades. Directivos revolucionarios es lo que cualquier CEO busca, capaces de estimular la creatividad, crear equipos, facilitar el aprendizaje y aprovechar las oportunidades. Lo que pasa es que pocos directivos nacen sabiendo hacerlo. El coaching puede ayudar a formar a los directivos, individualmente, en los aspectos que más necesitan aprender en el mínimo tiempo posible, ya que es totalmente a medida.
A través del coaching con instrumentos de medición, el directivo puede descubrir sus puntos fuertes y áreas de mejora, organizar su plan de acción para corregir algunas áreas y a la vez potenciar su talento, mejorando su rendimiento. La meta es ayudarle convertirse en un elemento más valioso para la organización en un tiempo récord. Su coach sirve de "palanca". No enseña nada, sino que le ayuda verse a si mismo claramente, entender las percepciones que otros tienen de él, y ver el por qué puede o debe mejorar. Si el directivo se siente apoyado en su propio desarrollo de nuevas habilidades, ejercerá un liderazgo más positivo, y ayudará a extender estos nuevos conocimientos a otros dentro de la organización.
Últimamente se habla mucho de coaching. Incluso hay cursos que prometen hacerte coach en cuestión de horas. Peor todavía, hay muchos pseudo-coaches en el mercado. Abundan consultores convertidos en coach, sin formación ni perfil para realizar la tarea. Para evitar hacer mas daño que bien, hay seis pasos que cualquier individuo, o director de recursos humanos, debería tener en cuenta a la hora de empezar.
Ante todo, hay que darse cuenta que el coaching no es una varita mágica. Ayuda orientar, pero el coacheado es el que tiene que decidir seguir adelante y crecer por sí mismo. Ningún coach puede hacerlo por él.
Existen seis áreas esenciales para asegurar el éxito en implantar un proceso de coaching en la empresa. Hay que tener muy claro:
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