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03 de Diciembre de 2008


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Compaginar las tareas familiares y el trabajo aún entraña bastantes dificultades para la mayoría de las personas trabajadoras, aunque, gracias a una serie de medidas que se han puesto en marcha en los últimos años, esto ya no es una utopía. Los permisos de maternidad, las excedencias laborales y la reducción de la jornada constituyen unos recursos útiles para alcanzar este objetivo. Además, estas actuaciones no suponen un coste extraordinario al empresariado si se aprovechan las ayudas económicas ofertadas por la Administración para fomentar la igualdad de oportunidades en el mundo laboral.
01/10/2004 CEIN
La maternidad no debe estar reñida con el mercado laboral ni con el desarrollo profesional, aunque parte de la sociedad, y más concretamente del mundo empresarial, sigue penalizando a las mujeres con despidos improcedentes y trato discriminatorio por el mero hecho de ser madres.
Como señala un estudio de 2003 realizado para la Fundación Adecco en el que se analizan los criterios para la selección de personal en España, en igualdad de condiciones de experiencia y capacidad de comunicación, las dos capacidades más valoradas por el departamento de RRHH, el o la aspirante que las empresas escogen en todos los casos siempre es joven y en un 80% de los casos varón. De tener que elegir entre candidatas con las mismas aptitudes y experiencia, si son jóvenes se las prefiere solteras y si son mayores, casadas. Queda claro, por tanto, que la maternidad potencial o real es una desventaja para las mujeres en los procesos de selección y que a las mujeres jóvenes casadas se les discrimina por los costes de un posible embarazo.
Sin embargo, la extendida idea de que la contratación de mujeres supone un mayor coste económico que la de los hombres para la empresa es falsa, ya que la Administración ofrece ayudas y bonificaciones para mitigar el gasto extra que suponen el permiso por maternidad, las reducciones de jornada y periodos de excedencia para el cuidado de los hijos e hijas, y la contratación de personas trabajadoras sustitutas. Eso sin contar que también los padres pueden optar a esos derechos, y que cada vez más hombres se deciden a compaginar trabajo y familia.
Los principios de igualdad de trato y no discriminación son valores fundamentales sobre los que se asienta el actual modelo social europeo y así lo señala el Libro Verde para la Igualdad de la UE. La Estrategia Europea para el Empleo, acordada en el año 2000 en el Consejo de Lisboa, insta a los gobiernos a promover el acceso de hombres y mujeres a un trabajo de calidad, objetivo que implica necesariamente la implantación de medidas que faciliten el equilibrio entre trabajo y familia.
La legislación vigente en nuestro país trata de mitigar desigualdades e incentivar la contratación estable de las mujeres, estableciendo desde septiembre de 1998 la medida conocida como "Coste 0", por la cual, durante los meses que dura la baja por maternidad de una embarazada (cuatro a partir del nacimiento o adopción, que pueden haberse incrementado por motivos de salud) los empresarios no abonan cotizaciones por el trabajador que sustituye a quien disfruta de la baja parental, ya sea padre o madre. Además, mediante el acuerdo firmado entre el Gobierno, CCOO, UGT,CEOE Y CEPYME en abril de 2001 y prorrogado en años sucesivos hasta la fecha se prevé durante un máximo de un año una bonificación del 100% de la cuota empresarial de las mujeres que se incorporen al puesto de trabajo después del permiso de maternidad.
Un recurso para armonizar vida laboral y familiar dirigido a proporcionar a los progenitores el tiempo necesario para que sean ellos mismos los que puedan llevar a cabo las tareas de atención y cuidado de sus hijos e hijas es reducir la jornada laboral. Las personas que se deciden por esta opción cuentan con el respaldo de una ayuda económica que concede el Gobierno de Navarra a través del SNE.
Esta medida se comenzó a aplicar en el año 2001 y, desde esa fecha, el número ha crecido progresivamente: en 2001 se concedieron 102 ayudas y ya este años el número de solicitudes ha superado las 1.500. La ayuda está destinada a las personas trabajadoras que reducen su jornada para cuidar de sus hijos e hijas menores de seis años por nacimiento o adopción, quienes reciben una cantidad mensual durante un año proporcional a su jornada.
El año pasado el SNE concedió un total de 639 subvenciones, 605 de las cuales fueron solicitadas por mujeres. Casi dos tercios de estas madres tienen edades comprendidas entre los 25 y 34. Estas cifras constatan que, por un lado, las familias navarras recurren cada vez más a la reducción de jornada como mecanismo para la conciliación y, por otro, el hecho de que la mujer continua siendo la principal responsable del cuidado de los hijos e hijas, o al menos la que utiliza los recursos disponibles que le proporcionan el tiempo que necesita para ello. Hoy por hoy el ejercicio de los padres del derecho a reducir la jornada es bastante limitado.
El programa en el que se encuadra esta subvención tiene la doble finalidad de facilitar la conciliación y de favorecer la inserción laboral de las desempleadas. Por ello incluye la concesión de ayudas económicas a las empresas que contratan a mujeres en desempleo para sustituir a las que se han acogido a la medida anterior. Estas empresas reciben una cuantía mensual de 100 o 150 euros por un periodo máximo de un año cuando la persona contratada cubre la sustitución de una jornada que haya sido reducida al tercio o la mitad respectivamente. Si además la nueva trabajadora llevaba en el paro más de un año esta cantidad se incrementa en 50 y 75 euros.
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