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08 de Enero de 2009


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Hoy en día los clientes requieren productos únicos que les diferencien de su competencia, y cuando cada fabricación debe hacerse a medida se convierte en un proyecto. Esta progresiva demanda de productos y servicios a medida para todos los sectores exige una gestión adecuada.
30/10/2006 Human Management Systems, S.A.
Todo proyecto, si se le deja evolucionar libremente y si no se toman medidas correctoras, tiende a desviarse, por su propia naturaleza, en objetivos, plazos y presupuesto. Esto puede provocar la insatisfacción e incluso la pérdida de clientes, además de la insatisfacción del personal (a nadie le gusta estar en un proyecto que va mal).
Para evitarlo es conveniente adoptar métodos de trabajo que permitan realizar una buena gestión de proyectos con la que se conseguirá reducir costes, obtener productos finales de mayor calidad y en el plazo previsto, proporcionando así una mejor imagen de la empresa a la vez que se minimizan los riesgos. Estos métodos deben ser flexibles para adaptarse y dar cobertura a las distintas especificaciones de cada proyecto, pero al mismo tiempo ofrecer un marco de gestión homogéneo abordando los tres aspectos fundamentales que se indican a continuación.
Tener en cuenta las tres facetas de un mismo proyecto
En el desarrollo de un proyecto intervienen tres facetas que interactúan entre sí a lo largo del mismo.
Para que un proyecto tenga éxito ha de cuidarse cada una de estas tres facetas y para ello es necesario conocer cuales son las funciones de los actores clave que intervienen, así como las fases propias de todo proyecto.
Identificar los actores principales de un proyecto
El cliente es el corazón y referente del proyecto. Es el responsable de fijar los objetivos del proyecto, así como de proporcionar la información de partida necesaria para su realización.
El director de proyecto es el responsable último de los resultados positivos o negativos del mismo. Para ello planifica el proyecto, gestiona los recursos, toma decisiones y mantiene una comunicación constante con el cliente. Debe tener experiencia y conocimientos técnicos, capacidad de gestión y capacidad de trato y relación.
El equipo de trabajo debe realizar las tareas que les han sido encomendadas en tiempo proporcionado para ello y con la calidad exigida. Para ello, además de tener conocimientos técnicos, deben ser disciplinados y poseer un enfoque a resultados.
Secuenciar las fases de realización
Todo proyecto, independiente de qué índole sea, debe constar de las siguientes etapas:
Estos tres retos en la gestión de proyectos, las dimensiones, actores y secuencia de actividades deben ser tenidos en cuenta si se desea conseguir alcanzar los objetivos perseguidos en el plazo, presupuesto y calidad deseada. Solamente teniendo en cuenta estos tres elementos podremos ofrecer a nuestros clientes productos únicos y a medida que satisfagan sus expectativas y nos permitan competir.
Carlos Achaerandio Alvira
Director de Área de Calidad y Mejora de procesos
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