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08 de Enero de 2009


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En el mundo empresarial la espera desempeña un papel fundamental, y uno de los atributos más importantes que debe tener el emprendedor es la paciencia. Ser persistentes con nuestro proyecto y creer en el largo plazo son aptitudes que pueden llevarnos al éxito.
16/10/2007 deGerencia.com
Quienes me conocen y/o han asistido a mis entrenamientos saben que soy admirador de la cultura oriental y que en ella descansa gran parte de la filosofía "Vigor", pues bien, años atrás un amigo me hablo de la historia del Bambú Japonés, hoy les comparto este tradicional texto. "El bambú Japonés" y les trasmito mi aprendizaje, seguro que usted lo ampliará y profundizará.
"...Quien cultive el bambú japonés necesita gran dosis de serenidad y paciencia pues durante sus primeros siete años al ver el terreno podría pensarse que no hay nada sembrado o que se perdió la cosecha, sin embargo, desde el séptimo año y durante las siguientes seis semanas el bambú crecerá más de 30 metros..."
Reflexiones:
En realidad sabemos que el ciclo de crecimiento requirió siete años y seis semanas, durante los primeros siete años el bambú fortaleció sus raíces para sostener el rápido crecimiento de las siguientes seis semanas.
Veámoslo en otro contexto, personas y empresas, pretenden encontrar soluciones apresuradas sin un crecimiento interno, sin la justa maduración y por impaciencia abandonan proyectos, esfuerzos, planes,... justo cuando se avecinan los cambios, los logros y los buenos resultados.
Piensa en algunos ejemplos y completa el siguiente texto:
Bien lo dijo Sydney Harris, "El idealista cree que el corto plazo no cuenta, El cínico cree el largo plazo no importa, el realista sabe que lo haga o deje de hacer en el corto plazo determina el largo plazo".
Recuerde que una buena cosecha exige buena semilla, abono, riego, cuidado, constancia y paciencia, no se trata de esperar indefinidamente, es más bien saber mantenerse paciente y persistente en cada plan y propósito, o como diría Og Mandino: "Con el poder de la paciencia robusteces tu espíritu, dulcificas tu carácter, calmas tu enojo, contienes tu mano y entregas tu ser".
Los planes y propósitos cultivados con paciente persistencia crean hábitos y temple para sostener el peso del crecimiento, superar las limitaciones, conquistar, explorar, entrenar, entrenarse...
Un texto de la tradición Japonesa y Autor desconocido.
No hay que ser agricultor para saber que buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder o gritándola ¡Crece, por favor!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas y la riegas, sin embargo, durante los primeros siete años no sucede nada apreciable, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener su crecimiento.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), debemos recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que no podemos rendirnos, ni bajar los brazos, ni abandonar por no "ver" el resultado que esperamos, pues algo está sucediendo... estamos creciendo, estamos madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
Si no consigue lo que anhela, no desespere... quizá sólo esté echando raíces...
Jaime España
Si lo desea puede acceder al artículo original: "El poder de la paciencia".
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