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08 de Enero de 2009


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Nos acercamos al pensamiento creativo, a los elementos lo favorecen, a los tipos de empresas poseen una estructura que lo permite desarrollar...
04/06/2008 LID Editorial Empresarial
¿Se han preguntado alguna vez por qué la cabeza es redonda? ¿Quizá para que pensamiento se pueda mover? Como decía el pintor francés Francis Picabia "nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección".
Los primeros años en la vida de una persona son como ir montados en las botas de siete leguas, por los grandes cambios y las superaciones tan cruciales que experimentamos. Venimos al mundo procedentes de un habitáculo acuoso, silencioso y oscuro, y en cuestión de instantes nos adaptamos al exterior. A partir de ahí comienza un viaje en el que nos trasformamos por días, dando paso a los años de la adquisición de la capacidad de caminar, del habla, del reconocimiento de los demás, de uno mismo, del sentimiento de pertenencia a un núcleo y, por supuesto, son los años en los que iniciamos nuestra socialización corporativa. Es decir, comenzamos la etapa escolar.
Es en esta fase cuando tomamos conciencia de que nuestro entorno familiar, que nos protege y en el que estamos seguros, no es el único lugar en el que vamos a estar el resto de nuestra vida, sino que tenemos que interactuar con otros, seguir las normas de un sistema y adquirir el sentido de la responsabilidad, siendo, salvando las distancias, algo parecido a una organización. Pero es aquí también donde algo pasa con la creatividad y se confina la generación incansable de ideas.
- "Pintad el círculo sin saliros de su silueta", dijo la maestra en clase.
Los niños comenzaron su actividad concentrando más su atención en no rebasar los límites de la figura que en la acción de colorear. Ante la pregunta de la profesora de qué veían al acabar su tarea, todos contestaron que un círculo del color que cada uno había escogido.
En esa misma clase días más tarde la maestra repartió de nuevo un círculo entre sus pequeños alumnos, pero esta vez les dijo que lo pintaran como quisieran, que podían salirse, que no importaba y no iba a pasar nada.
Los resultados de las pinturas de los niños fueron muy diferentes a los clones que surgieron la primera vez. Ahora, dejándose llevar por la libertad que da el no estar comprimido, los niños se centraron en la labor de pintar.
- "¿Qué veis?"
- "Yo un sol".
- "Yo un vaso de agua que se desborda".
- "Pues lo mío es un huevo frito".
Vaya diferencia. ¿Qué ha pasado? Que la realidad en el primer caso está prefijada y en el segundo no, permitiendo la creación de cosas diferentes a partir de un mismo punto de partida: el círculo.
La ausencia de reglas, y la desaparición del miedo a salirse, ha permitido a cada niño crear algo diferente y verlo bajo su propio prisma perspectivo.
La base del pensamiento creativo es el proceso de búsqueda, separación y conexión de ideas desde muchas categorías, dándole unos días libres al juicio, es decir, apartándolo por unos instantes, para volver a rescatarlo y aplicarlo a lo que hemos obtenido.
Esa capacidad, que todos tenemos, se puede ir ensombreciendo a medida que las normas nos aplastan. Evidentemente el mundo se debe regir por unos parámetros que eviten el caos y hay parcelas en las que la ausencia de ellas no haría más que complicar las cosas, por ejemplo en lo que a tráfico se refiere. Sin embargo, en la empresa, a veces, se está más pendiente de los mandatos que de la tarea en sí.
¿Cuántos de nosotros no habremos organizado un evento obsesionados por el presupuesto, dando a luz otro acto igual al del año anterior sin un aporte de diferencia y originalidad?
Si es usted observador y tiene cerca de su entorno a un niño de corta edad, presencie cómo juega y las conexiones que hace con lo que le rodea.
Una de las personas que suscribe este artículo hace tiempo que descubrió una fuente de inspiración en los juegos con su sobrina, estableciendo un código de diagnóstico a las enfermedades de las muñecas.
Así, si tiene la lengua roja, es que le ha dado un ataque de fresa; si no mueve las piernas es porque se han ido de vacaciones; si le crece el pelo, hay que cortar el césped; y si le duele la tripa es porque los patitos que viven en su barriga están nadando.
¿Absurdo, disparatado? Si piensa así hay algo en este artículo que ya se le ha pasado por alto. Le recomiendo que lo vuelva a leer y repare en la parte que habla de apartar el juicio.
Este episodio personal hace alusión, además, a la asociación, a la conexión entre dos elementos, que, en principio, están desconectados. Un buen consejo sería aplicar experiencias que haya vivido en situaciones de otros terrenos a lo que trata de resolver ahora, aunque no sea exactamente lo mismo. Piense que todo, por el hecho de existir, por el hecho de estar en la Tierra o simplemente por estar en su cabeza, ya tiene algo en común.
Es curioso ver cómo en el planeta de los dibujos animados las conexiones se hacen de una manera natural, sin coacciones superficiales.
La persecución del mismo fin se puede realizar a través de diferentes métodos, las barreras no limitan, sino que abren horizontes, y la negación no domina ni impide llegar a una solución innovadora.
La eterna persecución entre el gato y el ratón tiene a uno de sus mayores referentes en las aventuras de Tom y Jerry. El hilo argumental de los capítulos animados siempre es el mismo: el gato quiere cazar al ratón, pero utiliza diferentes tácticas, aunque casi todas tengan consecuencias catastróficas para nuestro felino amigo. Veamos un simpático caso.
En una ocasión, Tom cae perdidamente enamorado de una gatita que va a pasar unos días en su casa y, para conquistarla, decide servirle a Jerry como cena. Tras varias peripecias, logra atraparlo y se lo presenta como un delicioso bombón, arropado por el papel rizado que suele envolver a este tipo de chocolates, dentro de una caja vestida con un lazo. Al verlo tan dulce, la gatita queda prendada de Jerry, dándole por completo la vuelta a la acción.
Sin prejuicios, ideas preconcebidas, ni posiciones dominantes, la mente viaja libre, sin ataduras, no se aplasta y el resultado final no es una crónica previsible, anunciada e insulsa.
Darle unos días libres al juicio, ausencia de reglas, observar algo bajo mi propio prisma…, ¿sería algo permitido en la empresa? ¿podemos conectar estos elementos que, como se dice al hablar de los juegos infantiles en este mismo artículo, aparentemente están desconectados?
No siempre y no en la misma medida: la empresa es un sistema y como todo sistema tiene sus reglas; cuanto más flexibles sean éstas probablemente la creatividad más posibilidades tenga de sobrevivir. La creatividad es dinámica y puede nacer, desarrollarse (¡y con cuántas sinergias!) e incluso morir si no la mimamos.
Una empresa con una estructura jerárquica demasiado marcada y con unas reglas de funcionamiento muy encorsetadas no parece un buen ambiente para favorecerla. En cambio las estructuras más informales, las gestiones por equipos de proyectos, las estructuras con tendencia al aplanamiento resultan más propicias para la creatividad porque las reglas no aparecerán construidas con cemento, sino con un verde y moldeable blandiblup que nos permite deformar a nuestro antojo eso que algunos llaman realidad.
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