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08 de Enero de 2009


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A través de una ejemplificadora y amena fábula, se reflexiona sobre cómo las empresas deben obtener el máximo rendimiento, analizando los eslabones de su cadena de valor.
28/07/2008 Davalor
La selva es un libro de letras verdes y puntuaciones escondidas entre las sombras de sus hojas. Quien se aventura en ella con ojos abiertos y mente alerta, encuentra historias verdaderas a cada paso, como ésta que me relató un primatólogo afamado:
Unos monos arborícolas saltaban de rama en rama, cantando canciones de monos y buscando frutos maduros con que cortejar a las monas. Un mono maduro cortejar también quería, pero siendo más lento por el peso de la edad, veía con retraso el fruto preciado, corría hacia él a ritmo de perdedor y cuando, al fin, lo alcanzaba, de él sólo el pecíolo quedaba… y al volver la vista atrás, desde el árbol generoso, a la mona deseada, veía a la mona generosa con otro mono más vivaz que se le había adelantado. "Siempre llego tarde" - se dijo el mono maduro - "buscar, correr, coger, llevar, ofrecer y cobrar es una cadena demasiado pesada para mí".
El mono maduro pensó que en su desventaja se escondía también su valor diferencial: ¡La madurez! Y pensó que pensando mejor que el mono vivaz y haciendo uso de su mayor experiencia, habría de encontrar otro modelo que mejorase su suerte. Y esto fue lo que encontró: Puesto que necesitaba menos descanso, por razón de mayor edad y menor gasto, y se despertaba cada mañana primero que ninguno, podría salir antes a la búsqueda de un árbol cuajado de fruto maduro y encontrarlo él primero. En vez de coger un fruto y correr hacia una mona quizás aún dormida, esperaría, afianzaría su posición y defendería el árbol entero para sí, como si de un granero se tratara. Luego, cuando las monas despertaran, las llamaría con alborozo, y como alguna se interesara y por sí misma se acercara, trocaría a pie de árbol los favores de la mona por el fruto más jugoso. "Mantengo para mí buscar, coger y cobrar; elimino correr y llevar; y ofrezco sobre seguro" - se dijo el mono maduro muy ufano - "Esta cadena es liviana para mí… y dulce como miel sobre hojuelas".
Los eslabones de actividad desde la materia prima hasta el producto final conforman la cadena de valor. Cada uno contribuye al valor total del producto, que no es otro que el que el cliente final percibe y está dispuesto a pagar.
Dicen que, a poco de su innovación, el mono maduro, inmensamente feliz, murió de éxito; y que su modelo perduró, pero no para beneficio de los monos maduros, sino como ventaja adicional para los monos más vivaces.
Juan José Marcos Muñoz
Director de Davalor, Consultoría Estratégica y Tecnológica
juan.marcos@davalor.es
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