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08 de Enero de 2009


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Toda empresa debe tener claramente definida desde su fundación la planificación estratégica, ya que este proceso servirá de guía a la organización durante su andadura. Descubra a través de este artículo cuáles son los pasos necesarios para su elaboración.
03/11/2008 Cámara Navarra de Comercio e Industria
En el proceso de planificación estratégica de una organización son importantes algunos aspectos:
Una vez definida la misión, tendremos que pasar a la definición de la visión. Aquí ya comienza el proceso creativo de imaginar quién quiero ser en un horizonte temporal determinado. Se trata de dibujar la meta que quiero alcanzar como organización y que será la línea de llegada del plan.
En tercer lugar, pasaríamos a la definición de los valores. En las organizaciones, como en las personas, tan importante es el qué quiero hacer como el cómo lo voy a hacer. Los valores que conforman la cultura de una organización definen el modo como voy a alcanzar la visión y son muy importantes porque me ayudan a conseguirlo.
Ya tenemos la misión, visión y valores. Pasamos ahora a la definición de las líneas estratégicas. Para alcanzar la visión, la organización debe tomar decisiones sobre las líneas de actividad que va a desplegar y concretar los objetivos de cada una de ellas. Ejemplos de líneas estratégicas podrían ser el crecimiento, la búsqueda o apelación a las decisiones emocionales, etc.
En cuanto a los objetivos, merece la pena incidir en la importancia que tiene fijar bien los objetivos para luego poder saber si nos acercamos o no a nuestro objetivo último, que es alcanzar la visión, nuestro puerto de destino. Los objetivos han de ser retadores, medibles y deben ayudar a saber si logramos ese objetivo final. Es decir, todos los objetivos no pueden ser "de esfuerzo", también debe haber alguno de los que se llaman "de resultado".
Además, en las organizaciones todos tendemos mucho a hablar de intuiciones o impresiones personales, y una intuición repetida muchas veces corre el peligro de convertirse en verdad absoluta y que nos lleve a decisiones equivocadas. El rigor y la medida de las cosas pone a todos en un plano de igualdad a la hora de tener datos e información para poder tomar decisiones adecuadas.
Por último, en lo que se refiere a la definición de objetivos e indicadores, es importante definir indicadores que indiquen algo. Cuando queramos implantar nuevos elementos de medida de la eficiencia de nuestras organizaciones, debemos ser extremadamente cuidadosos, ya que, en demasiadas ocasiones, los equipos consideran que lo que se pretende es medirles a ellos, y no siempre con buenas intenciones, cuando lo que se persigue en realidad es obtener medida de los procesos que ellos desempeñan, de los resultados de sus acciones.
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