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08 de Enero de 2009


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Hoy sabemos que la productividad es la verdadera fuente de las ventajas competitivas. Pero lo que debemos comprender es que también es la clave para la estabilidad social. Por este motivo, debe ser una prioridad para los gerentes de todo el mundo desarrollado.
10/10/2005 GestioPolis.com
El mundo desarrollado está en proceso de cometer un suicidio nacional colectivo. Sus ciudadanos no están produciendo suficientes bebés para reproducirse, y la causa es bastante clara. Su población más joven ya no está en condiciones de soportar la carga creciente de una clase pasiva cada vez mayor. Solamente pueden compensar esa carga creciente reduciendo en el otro extremo del espectro de la dependencia, lo cual significa tener menos hijos o ninguno.Desde luego, las tasas de nacimiento pueden aumentar nuevamente, aunque hasta ahora no existe el más mínimo signo de un nuevo auge de la natalidad en ninguna nación desarrollada. Pero aún cuando las tasas de nacimiento aumentaran de la noche a la mañana se necesitarían 25 años antes de que esos nuevos bebés llegarán a ser adultos completamente educados y productivos. En otras palabras, durante los próximos 25 años la sub población de las naciones desarrolladas es un hecho consumado y por lo tanto tiene implicancias para sus sociedades y economías.
No habrá una potencia económica mundial dominante, por que ninguna nación desarrollada tiene la población de base para sostener ese rol. No puede haber una ventaja competitiva a largo plazo para ninguna nación, industria ni compañía, porque ningún dinero ni tecnología puede compensar, durante un período prolongado, los crecientes desequilibrios en los recursos laborales. Las metodologías de entrenamiento desarrolladas durante las dos guerras mundiales – principalmente en los Estados Unidos – ahora hacen posible elevar la productividad de una mano de obra preindustrial no calificada hasta niveles altísimos en muy poco tiempo, como lo demostró Corea hace 30 años y ahora Tailandia. La tecnología – la nueva tecnología de marca – está disponible por lo general en forma muy económica en el mercado abierto. La única ventaja comparativa de las naciones desarrolladas es la oferta de trabajadores instruidos. Ésta no es una ventaja cualitativa, las personas educadas en los países emergentes son exactamente tan capaces como sus contrapartes en el mundo desarrollado. Pero cuantitativamente, las naciones desarrolladas tienen una gran supremacía. Convertir esta ventaja cuantitativa en una supremacía cualitativa es una manera – y quizá la única – de que las naciones desarrolladas mantengan su posición competitiva en la economía mundial.
El gran poder de las pequeñas ideas
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