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08 de Enero de 2009


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Actualmente, la formación es una herramienta imprescindible para el desarrollo y crecimiento de su propia organización. No obstante es preciso valorar aspectos como quién es el empleado adecuado para recibir la educación o cuáles son las necesidades de formación de su empresa.
31/01/2007 QI Oiza & Asociados S.L.
Ahora bien, cuando tras un proceso de reflexión en torno al proyecto estratégico de mejora que le gustaría que siguiera su empresa, decide finalmente dedicar una cierta cantidad de tiempo y dinero en formación no es tan habitual tener en cuenta aspectos que quedan recogidos en preguntas tan sencillas como: ¿cuáles son los criterios que tiene usted en cuenta a la hora de decidir quién de su empresa debe acudir a un curso de formación? ¿Cómo sabe que la citada iniciativa (curso, seminario, jornada...) es la que mejor se adapta a las necesidades de su empresa? Y, sobre todo y lo más importante, ¿alguna vez ha considerado la eficacia de la formación en términos de rentabilidad (mejora de sistemas de gestión, incremento de actividad comercial, nivel de satisfacción del cliente...)?
Por el contrario, ¿no es lo más habitual que a la finalización de la actividad formativa en cuestión caigamos en la cuenta que o bien la persona seleccionada para la misma no era la adecuada o que realmente el curso, seminario, jornada, etc., que elegimos en un primer momento no era realmente el que necesitábamos para cumplir nuestros objetivos de mejora?
Lamentablemente, como hemos mencionado, esta situación es más común de lo que quisiéramos y puede, incluso, que no resulte excesivamente grave en el caso de grandes compañías, pero ¿qué sucede cuando hablamos de pymes con medios y recursos limitados? Sucede que, para evitar este tipo de "sorpresas desagradables", la mejor solución pasa por dejarse aconsejar por empresas que ofrecen un "servicio integral" de formación. En ese sentido, ¿qué hay detrás de este concepto? Pues hay un trabajo basado en la más absoluta confianza y respeto entre empresa y consultora que cuenta con estas cuatro fases bien diferenciadas:
Conclusión. El "servicio integral" de formación debe ser el principal apoyo al que debe acudir una empresa que quiere llevar a cabo acciones formativas con el fin de lograr una determinada mejora estratégica dentro de su organización. Dicho "servicio integral" debe detectar, en primer término, las necesidades de formación de la empresa de acuerdo con los medios humanos y técnicos que posea y plantear seguidamente acciones formativas específicas que garanticen no sólo satisfacer las necesidades reales de la compañía sino también garantizar la eficacia y rentabilidad de la formación recibida.
Juan Oiza Redín
Director de QI OIZA & ASOCIADOS S.L.
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