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20 de Noviembre de 2008


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En cualquier organización hay que formar al personal sobre medidas eficaces para prevenir un incendio y, a su vez, capacitarlo para actuar adecuadamente en el caso de que se produjera uno.
06/08/2003 CEIN
Cada año fallecen en España aproximadamente 400 personas por causa de incendios, y el valor de los bienes materiales destruidos se sitúa en torno a 300 millones de euros, según datos de la mutua FREMAP. Resulta paradójico pensar, sin embargo, que la mayoría de los incendios pueden evitarse o, al menos, ser rápidamente controlados.
El Artículo 20 de la Ley de Prevención de Riesgos establece que toda empresa debe contar con medios humanos y materiales para paliar cualquier situación de emergencia. En las compañías es fundamental, pues, proporcionar a la plantilla los conocimientos y medios necesarios para reducir las posibilidades de sufrir un incendio y, en el caso de producirse, poder actuar contra el fuego. Asimismo, disponer de agentes extintores adecuados, según sea el tipo y lugar de trabajo, evitará consecuencias gravísimas.
El personal de las empresas debe acudir a sesiones informativas sobre cómo actuar en incendios, donde se les inculque la importancia de:
- Mantener el lugar de trabajo limpio y ordenado.
- No acumular material en lugares ocultos (rincones, detrás de puertas, debajo de estanterías...).
- No sobrecargar las líneas eléctricas, utilizando, por ejemplo, ladrones o triples para conectar varias cosas en un solo enchufe. Y si es imprescindible hacerlo, se debe consultar previamente al personal cualificado.
- Desconectar todos los aparatos eléctricos posibles (calefactores, cafeteras...) al finalizar el trabajo. Asimismo, deben revisarse periódicamente las conexiones de gas, electricidad, aire y agua.
- Respetar las indicaciones de "prohibido fumar", ya que en los lugares en los que se encuentren estos carteles existirá riesgo de incendio (sala de ordenadores, archivo, almacenes, ascensores, etc.). Allí donde esté permitido fumar siempre se debe utilizar el cenicero, asegurándose de que la colilla quede completamente apagada.
- No acumular elementos inflamables ni combustibles, sino únicamente los imprescindibles para realizar el trabajo, que debe hacerse en lugares abiertos o suficientemente ventilados.
- No acercar focos de calor a materiales combustibles, como por ejemplo colillas a las papeleras.
- Efectuar simulacros de incendio y realizar un plan de evacuación por trayectos seguros, en los que se debe evitar utilizar los ascensores.
Asimismo, hay que contar con los medios de extinción adecuados, que tienen que ser revisados periódicamente. Una persona experta en la materia instalará los dispositivos que crea más convenientes. Hay diferentes tipos de agentes extintores, puesto que hay distintos tipos de fuegos:
- Agua: es el agente extintor más económico y eficaz, pero no puede emplearse sobre aparatos eléctricos, ya que conduce la corriente. Tampoco puede usarse en metales, porque implica riesgo de explosión. Si se emplea de una forma pulverizada eficaz, puede aplicarse sobre determinados fuegos eléctricos.
- Espuma física (agua, espumógeno y aire en proporciones adecuadas): como el agua, no puede ser aplicada sobre metales y conduce la corriente eléctrica.
- Polvo seco: no es tóxico ni conduce la corriente eléctrica. Además, es un excelente inhibidor de llamas, aunque no de brasas, existiendo, por tanto, riesgo de reactivación. Además, es un producto sucio y puede deteriorar la maquinaria delicada.
- Polvo polivalente: como el polvo seco, es sucio y su uso no está recomendado sobre la maquinaria delicada. Tampoco conduce la corriente eléctrica.
- Agentes especiales para extinguir metales combustibles: cada metal se extingue de forma diferente, por lo que ha de analizarse cada uno por separado.
- Anhídrido carbónico: es un gas que adquiere forma líquida al ser envasado en recipientes. Cuando sale al exterior, pasa al estado gaseoso, produciéndose un rápido enfriamiento. Es limpio y no es dañino con la maquinaria, aunque en proporciones altas puede ser asfixiante. Además, tiene que ser conservado en envases robustos muy pesados.
- Halones (hidrocarburos halogenados): no conducen la corriente y son muy limpios, pero no son eficaces frente a las brasas; su precio, además, es bastante elevado.
Por otra parte, nunca hay que colocar objetos o muebles delante de los extintores, las salidas de emergencia, etc., ya que dificultarían su localización y, en consecuencia, su uso.
En el caso de que algún empleado detecte alguna anomalía en las instalaciones eléctricas o de protección contra incendios, debe comunicarlo al responsable de la oficina cuanto antes, para evitar futuros percances.
Si un trabajador encuentra fuego, lo primero que tiene que hacer es avisar a la persona encargada de las emergencias en ese centro de trabajo. Esa persona valorará la magnitud del fuego. Cuando se trate de un incendio leve, el equipo de emergencias sofocará las llamas con los equipos de extinción disponibles. Por el contrario, cuando el fuego sea grave, la persona responsable pulsará la alarma para que todo el personal abandone el centro de trabajo, según los simulacros ensayados previamente, y avisará a los bomberos.
En el caso de que se tuviese que atravesar una zona amplia con mucho humo, habría que agacharse para cruzarla, protegiendo la boca y nariz con un pañuelo húmedo. Una puerta que esté caliente indica la proximidad del fuego: de tener que abrirla, se debería hacer muy lentamente. Si una persona se encontrara atrapada en un recinto, debería cerrar todas las puertas, tapar con trapos -a ser posible húmedos- las rendijas por donde penetre el humo e intentar establecer contacto con el exterior.
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