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10 de Enero de 2009


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Los expertos del sector lo tienen claro: donde se inspecciona se hace prevención y baja el índice de siniestralidad, y donde no hay una labor inspectora, los accidentes se incrementan. ¿Conocen las pymes navarras la importancia de estas acciones?
05/11/2004 Nueva Gestión
Los servicios de prevención, al enfrentarse a la actividad económica, centran hasta ahora su labor sobre las empresas que se enmarcan en el Plan Diana. Estas firmas son las que, por lo que muestran los históricos de siniestralidad, mayores índices de accidentes y de mayor gravedad presentan. No obstante, cada vez es mayor la presión de los actores sociales que demandan más prevención en el resto de empresas, la mayoría, y que hasta ahora han recibido una menor atención.
En este sentido, algunas fuentes consultadas apuntan a que desde la Administración foral se está planteando que los técnicos del Instituto Navarro de Salud Laboral puedan ejercer funciones de inspección, labor que hasta ahora se reservaba a la Dirección General de Trabajo. Si esta decisión se produce, será buena, a juicio del sector. Lo cierto es que las diferencias de control de unas comunidades autónomas a otras es importante, y Navarra no ocupa en estos momentos una posición de mucha presión a las empresas, pero tampoco olvida la labor inspectora. En este sentido, el incremento de inspectores es recibido por el sector como algo muy positivo.
No hay que olvidar que las pymes, microempresas, son las que componen el 85 por ciento del tejido productivo en Navarra y no cuentan con personal cualificado en prevención. Por ello, delegan al cien por cien esta materia en los servicios de prevención. La mayoría se dedican a pagar para salir del paso, lo que desde luego, queda muy alejado de la filosofía de la Ley. “Eso no es hacer prevención. Eso es cumplir con la Ley de prevención de la manera más económica posible”. A las microempresas no les importa la cultura preventiva. Bastante tienen con salir al paso de la competitividad, hacer frente a la calidad, y a la productividad. Por eso, se dedican a solicitar que se les cumplimenten los papeles, a cumplir, y todo en función del precio, sin tener en cuenta servicios de asesoría, planificación, medición de riesgos, protocolos, analíticas, etc. De hecho, en opinión de los expertos, cuando se habla de que la cultura de la prevención se está extendiendo entre el empresariado navarro, buena parte de este lo que hace es asumir que debe cumplir la ley y que eso tiene un coste.
Otra cosa son las empresas con más de 50 trabajadores, que dedican personal de la plantilla a temas de prevención, y que lógicamente, como toda inversión, la empresa demanda resultados. Aquí sí se implican las empresas, “y el servicio de prevención, digamos que se luce”.
Los expertos recalcan que los servicios de prevención cuentan con personal titulado, instalaciones adecuadas en las que se está permanentemente invirtiendo, tanto en equipos, como en formación, con una atención constante a los cambios normativos, en un sector en el que la legislación sufre constantes cambios y es muy dinámica. No obstante, como en toda actividad que se precie, también existen los “piratas”, personal que con una formación básica de máster oferta los mismos servicios, preferentemente a las pymes, a menor precio, sin tener en cuenta la calidad.
En cuanto a los sectores más conflictivos, y a la mejora de la estadística, hay unanimidad al señalar que la reducción de la siniestralidad se ha dando preferentemente en las empresas que tenían una mayor incidencia de accidentes, y que pasaron al denominado Plan Diana, lo que implicó un seguimiento permanente de las labores de prevención durante cinco años. Son estas empresas las que han contribuido preferentemente a la mejora de los datos estadísticos.
Un accidente ocurre siempre porque algo ha fallado.Y las mejoras en prevención se producen cada vez que hay un accidente. Los expertos consultados señalan que en las grandes empresas normalmente no hay que inspeccionar en el área de producción, donde las gerencias ya se encargan de que se encuentre en las mejores condiciones para conseguir los mayores logros productivos. En las pymes no ocurre lo mismo.
En muchas pequeñas empresas, según los expertos, conforme se inicia la inspección debería aplicarse la paralización de la actividad, posibilidad que está contemplada en la Ley. Sin embargo, no ocurre siempre así, salvo en la construcción, donde el riesgo de accidente y las consecuencias de éstos son siempre mayores, sin obviar la mayor presión sindical.
En prevención, como en otras materias, las empresas deben apostar por la mejora continua. Cuando está cubierto el aspecto preventivo, habrá que comenzar a asegurar el higiénico, y después la realización de auditorías, y más tarde la cualificación de su personal técnico para reiniciar el proceso.
En todo caso, el proceso de asunción de la prevención, en la situación actual, depende de que la Administración exija aún más su cumplimiento, porque donde hay inspección, hay prevención. Esto lo tienen muy claro todos los actores implicados.
Los más incumplidores
Existen colectivos empresariales donde no predomina especialmente la cultura de la prevención. Peluquerías, fontaneros, instaladores eléctricos, carpinterías... son algunos de los sectores donde todavía se dice: “oye, solucióname eso de la prevención”, o “este año me piden lo de la prevención, pero al menos me he ahorrado estos tres años de atrás”. Y sobre todo, piensan en el gasto que les supone este tema, pero más aún en la sanción que les puede caer y que están evitando. Todos ellos son colectivos a los que sus asociaciones no se cansan de repetir que deben de cumplir la Ley, pero que sólo hacen un hueco para este tema cuando detectan, por cualquier medio, que la inspección está causando estragos en colegas de la profesión. Bien es cierto que algunos de estos sectores han estado durante años muy tranquilos, puesto que la inspección no entraba a saco, dado que la recaudación prevista era mucho menor que en otros en los que la peligrosidad es superior, los incumplimientos son numerosos, y la siniestralidad es importante en número de accidentes, y por su gravedad.
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