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10 de Enero de 2009


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En una reciente comparecencia pública para explicar los objetivos de la UGT para los próximos meses puse el acento en la calidad del empleo como prioridad absoluta de nuestro sindicato, junto a la lucha contra las desigualdades sociales y a la defensa de la sociedad del bienestar.
12/11/2004 UGT
Y es que, la apuesta por la creación de empleo de calidad, tiene una clara incidencia sobre los otros dos objetivos, ya que es evidente que un empleo digno, suficientemente remunerado, seguro, con derechos laborales y sociales, y respetuoso con el medio ambiente, dentro y fuera de la empresa, es la mejor garantía para la igualdad y la calidad de vida de los ciudadanos.
Desde hace tiempo, estamos constatando un deterioro de la calidad del empleo en nuestra Comunidad, cuyas expresiones más claras son la existencia de unos niveles de precariedad laboral que poco tienen que ver con la situación económica general y con el nivel de desarrollo de Navarra, y un uso abusivo, incluso fraudulento, de la subcontratación, que es una de las principales causas de esa temporalidad excesiva e injustificada. Nuestra tasa de temporalidad ronda el 23 por ciento, diez puntos por encima de la media de la Unión Europea, alcanzando el 30,5 por ciento en el caso de las mujeres y disparándose hasta el 54 por ciento en el caso de los jóvenes.
En cuanto a la subcontratación, me temo que no se está utilizando para la prestación de servicios, sino como método de abaratar los procesos productivos, con consecuencias inaceptables para los trabajadores: mayor precariedad, menores salarios, peores condiciones laborales y menor seguridad en el puesto de trabajo. Un claro ejemplo de la nociva incidencia de la subcontratación lo constituye el sector de la Construcción, cuyos porcentajes de temporalidad oscilan entre el 50 y el 80 por ciento de sus plantillas.
A nadie se le escapa a estas alturas que tanto la precariedad como la subcontratación constituyen el mejor caldo de cultivo para que tengamos que lamentar unas cifras de siniestralidad laboral que, pese al importante descenso experimentado en el número de accidentes graves y mortales en lo que llevamos de año, siguen siendo intolerables. Entre enero y agosto de este año, hemos sufrido en Navarra 12 accidentes laborales mortales (3 en el puesto de trabajo y 9 en el trayecto de ida y vuelta, a los que hay que añadir 2 trabajadores inmigrantes muertos, que al encontrarse en situación irregular ni siquiera aparecen en las estadísticas), 129 accidentes graves y 9.118 leves.
Pero no quiero caer en la simple lamentación o en la crítica externa. Las organizaciones sindicales, con la UGT a la cabeza, la patronal y el Gobierno de Navarra hemos asumido la importancia de la lucha contra la siniestralidad y a favor de la prevención de riesgos laborales, y venimos actuando en diversos programas preventivos que están empezando a dar sus frutos. Hoy día, gran parte de los trabajadores y sus representantes legales tenemos bien asumida la necesidad de exigir y autoexigirnos un cumplimiento claro de las normativas preventivas. Ha sido una labor esencialmente pedagógica entre trabajadores y delegados sindicales y de éstos con las respectivas patronales de sector y en cada centro de trabajo. Estamos convencidos de que la siniestralidad laboral se ataja desde una firme labor preventiva. Es imprescindible que en los comportamientos laborales y empresariales del presente siglo XXI se introduzcan hábitos de prevención de riesgos. Y todo ello, sólo se consigue desde una labor previa de formación, tanto de los trabajadores como de los empresarios. Desgraciadamente, en muchos casos, los empresarios ni cumplen con esta exigencia formativa, ni facilitan la formación de sus trabajadores y delegados en materia de prevención. Percibimos que buena parte de los empresarios ven este tipo de formación como algo supérfluo y ajeno, incluso deficitario para la propia capacidad productiva. Por el contrario, la UGT considera que en la empresa de hoy, la prevención de riesgos debe contemplarse como un elemento de "calidad" del producto y de rentabilidad para la empresa.
Pero más allá de esta visión casi mercantilista, están los valores y los principios que nos mueven a trabajar en esta materia. La UGT no concibe un trabajo digno si no conlleva estabilidad y derechos. La falta de estabilidad, es decir, la precariedad es uno de los principales factores de siniestralidad laboral, tal y como ponen en evidencia las estadísticas cuando señalan que casi la mitad de los accidentes los sufren trabajadores con contrato temporal. Por tanto, mientras alrededor del 90 por ciento de los nuevos contratos laborales sigan siendo eventuales, estaremos alimentando la negra estadística de los accidentes laborales y estaremos condenando a los colectivos más desfavorecidos laboralmente, como son los trabajadores inmigrantes, los jóvenes o las mujeres a seguir sufriendo en primer línea esta lacra social. Por eso, la UGT está convencida de que atajar la precariedad supondrá acabar de raíz con la causa más directa de la siniestralidad laboral.
Juan Antonio Cabrero Samaniego, secretario general de la UGT de Navarra
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