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10 de Enero de 2009


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Hace doce años, en el ya lejano 1995, surge "una criatura", La Ley de Prevención de Riesgos Laborales, con el objetivo de poner orden en el ámbito de la siniestralidad laboral. Podría decirse que los optimistas caminaron rápido para convertir a la nueva Ley en emblema de hacer riqueza.
27/11/2007 APM Prevención
Sin pensar en la responsabilidad que la prevención de riesgos laborales conlleva ante el ser humano, después de unos años, la situación ya no es la misma: se ha complicado más. Al carro de los optimistas se le han sumado los pesimistas recalcitrantes, aquellos a los que gusta predicar frases como "esto es un impuesto… no sirve para nada", o los detractores del dedo acusador que repiten siempre la misma cantinela "es que el empresario…". Nadie parece reparar que, con la aptitud justicialista y la nueva moda de acusar al de al lado para evitar responsabilidades, el caminar es cansino y torpe para la Prevención de Riesgos Laborales.
Por esta razón abogo por que los integrantes del puzzle de la prevención hagan un esfuerzo por clarificar las posiciones (Mutuas, Servicios de Prevención, Agencias estatales, etc.) generando una actuación acorde con las necesidades reales de las empresas y con los riesgos específicos de las mismas. Es necesario especificar los métodos de abordaje de la nueva Prevención que, haciendo valer la experiencia de más de diez años en la fuente de su búsqueda, deberían ser:
Mi propuesta es hacer una prevención acorde a las necesidades de cada empresa con un objetivo claro: hacer partícipes a todos los estamentos de la empresa en esta tarea. Dejando lo mínimo en el recuerdo de lo negativo y pasar a lo real, no es cuestión de exagerar, es necesario ajustarse a las necesidades y para ello es adecuado hacer un estudio correcto y de calidad de los riesgos laborales contemplando todas la posibilidades y entre ellas el riesgo psicosocial, que es el gran olvidado y debería ser uno de los principales, ya que todo lo que conlleva riesgo psicosocial, implica posibilidad de accidente o de baja laboral. Por último, es significativo destacar que un veintiocho por ciento de la población europea trabajadora sienta el riesgo psicosocial como amenaza.
Dr. Ignacio Ventura
Director de APM Prevención
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