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09 de Enero de 2009


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A primeros del año 2007 hubo un caso de amplia difusión en Barcelona relacionado con el Síndrome del "edificio enfermo". Este tipo de noticias hace que en un periodo de tiempo próximo al suceso tengamos bastante información y estudios acerca de lo acontecido, información que vamos a analizar e intentar sacar conclusiones.
17/12/2007 APM Prevención
La Organización Mundial de la Salud ha definido el "Síndrome del edifico enfermo" como un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en espacios cerrados.
Es un conjunto de molestias y enfermedades originadas en la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las cargas iónicas y electromagnéticas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico y los bioaerosoles, entre otros agentes causales identificados.
Muchos trabajadores pasamos el día dentro de una oficina. No es de extrañar, que si el ambiente del lugar de trabajo no es salubre acabemos enfermando. A partir de los años setenta, se comenzó a detectar que en ciertos edificios se observaba una mayor incidencia de cefaleas, irritación de mucosas y sensación de fatiga. Curiosamente, estos síntomas se producían con más frecuencia en edificios de oficinas modernos. Estudios posteriores observaron una relación entre el síndrome del "Edificio enfermo" y las técnicas de sustitución de la ventilación natural por sistemas centralizados de aire acondicionado.
La OMS estima que el síndrome afecta entre un 10% y un 30% de los ocupantes de un 30% de los edificios modernos. Los síntomas detectados son:
Los síntomas se suelen confundir con gripes o resfriados, dolor de cabeza, sinusitis, congestión, mareos, nausea, cansancio, irritación de los ojos, la nariz y la garganta. Se asocian al lugar de trabajo, sólo si afectan simultáneamente a varios empleados o si tienen una persistencia no razonable. En algunos casos se relacionan fácilmente a la jornada laboral, pues aumentan con la estancia en la oficina y mejoran al abandonar el trabajo, llegando a desaparecer durante las vacaciones.
Otras veces puede haber reacciones alérgicas, debido a la presencia de un alergeno, el 10 por ciento o más personas de una oficina exhibirán síntomas, incluyendo estornudos, vías respiratorias hinchadas y ataques parecidos a los del asma. Individuos con una alergia relacionada con la del edificios experimentarán síntomas similares en otros ambientes si el alergeno en cuestión está presente en otro lugar donde acudan por ejemplo, ácaros de polvo, caspa de gatos o esporas de moho, o polen…
Los factores que contribuyen al síndrome se relacionan al diseño del ambiente construido, y puede incluir combinaciones de algunos o a todas las siguientes causas:
A la empresa que tiene la sede en un "edificio enfermo", los síntomas pueden incluir altos niveles de empleados enfermos o absentismo, baja productividad, baja satisfacción laboral y alta rotación de empleados.
Aun no se conocen las causas del mal con seguridad, por lo que no se pueden establecer medidas preventivas seguras. Se necesitan más estudios que relacionen mejor los síntomas y las condiciones ambientales Se sospecha que los factores causantes del mal son de cuatro tipos:
La multiplicidad de posibles factores desencadenantes es muy grande y se refiere a contaminantes ambientales tales como la propia respiración humana, el polvo o los materiales de construcción, olores provocados por gases y vapores, iones, una mala iluminación o un alto nivel de ruido, las vibraciones de las máquinas instaladas en el edificio o problemas de ventilación entre otros. Los estudios relacionados nos dicen que siete de cada diez trabajadores de oficina sufren dolores de espalda, migrañas, problemas oculares…, la causa de estos problemas suelen ser oficinas mal acondicionadas.
Hay tres medidas que reducen la probabilidad de problemas con la Calidad de Aire Interior, un buen diseño del edificio, un mantenimiento eficaz del sistema de climatización y una remodelación inteligente. Se recomienda que se inspeccionen las distintas áreas del edificio en busca de puntos de mal funcionamiento de la climatización, un diseño defectuoso o una contaminación obvia; y que se determine el flujo de aire, la temperatura, la humedad, las concentraciones de bióxido de carbono, y las diferencias de presión en diferentes áreas del edificio.
Si tenemos certeza de que nuestro edificio puede padecer el Síndrome del "Edificio Enfermo" (por la sintomatología de los trabajadores) debemos contactar con un empresa con referencias y experiencia que nos ayude a detectar el problema y encontrar las mejores soluciones para paliar los efectos en los trabajadores, ya que su completa eliminación es realmente difícil.
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APM Prevención
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