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01. Documentación

Artículos

El estrés: una herencia milenaria

El estrés en origen servía al humano para reaccionar ante una amenaza, nos ayudaba. Actualmente, el exceso de estrés es lo que lo ha convertido en un problema. Le mostramos algunas causas y consecuencias del estrés, así como un decálogo para evitarlo.

11/02/2008 Nueva Gestión

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (AESST) define el estrés como "un mecanismo programado en los genes de nuestros antepasados que les permitía huir o luchar ante una amenaza". Aunque para muchos pueda resultar paradójico, esta herencia prehistórica es un aliado indispensable para hacer frente al frenético ritmo del estilo de vida contemporáneo.

El estrés es actualmente uno de esos affaires al que la sabiduría popular ha atribuido propiedades no demasiado precisas. La ciencia es tajante a este respecto y afirma que, fisiológicamente, el estrés incrementa la producción de las dos hormonas necesarias para la actividad física, la adrenalina y el cortisol, elevando el ritmo cardiaco, la presión arterial y el metabolismo. Esta descarga energética propiciada por nuestro cuerpo nos estimula para enfrentarnos a nuevos retos y desafíos. Ahora bien, aun siendo un mecanismo biológico innato, una acumulación de estrés desproporcionada puede volverse en nuestra contra y convertirse en un elemento perjudicial para la salud. Esto es precisamente lo que ocurre en la actualidad. El ritmo de vida que nos estamos imponiendo, sobre todo a nivel laboral en las grandes ciudades, está elevando, por encima de lo aconsejable, nuestros niveles de estrés. Es decir, nuestra capacidad de adaptación a los nuevos retos que plantea la vida contemporánea está siendo superada en algunas ocasiones por las circunstancias, lo que lleva a nuestro cuerpo a producir más estrés del que es recomendable. Por estas razones, no es correcto calificar este fenómeno como una enfermedad, porque ciertamente es un sistema de protección y autodefensa del propio ser humano.

Causas y consecuencias

Las causas que provocan estrés son múltiples, aunque todas muestran un denominador común: el nivel del mismo que una situación o circunstancia puede generar, está directamente relacionado con la trascendencia o significado que ésta tenga para el individuo. De hecho, cualquier circunstancia de nuestra vida cotidiana es susceptible de provocarnos estrés: puede suceder en el trabajo, en casa, en las relaciones personales, como resultado de conflictos emotivos internos, del entorno, de la dieta, de la mala salud, de los apuros económicos, de ciertas situaciones importantes en la vida de un ser humano, o incluso de la contaminación acústica, el hacinamiento o la polución. Hoy en día se calcula que al menos una tercera parte de las consultas de atención primaria en las sociedades occidentales están provocadas por las consecuencias que un exceso muy pronunciado de estrés puede acarrear a nuestro organismo.

Y es que, aun no pudiendo catalogarse como una patología, el estrés es capaz de generar trastornos en nuestra conducta, tanto mental como fisiológicamente: preocupación, temor, inseguridad, dificultad para decidir, miedo, pensamientos negativos, dificultades para concentrarse y pensar, alteraciones en el sueño, sudoración, tensión muscular, palpitaciones, molestias en el estómago o dolores de cabeza. En la lucha contra el estrés, la AESST recomienda a las empresas considerar cuestiones como la influencia de los trabajadores en la manera de llevar a cabo sus funciones, la carga de tareas y los riesgos físicos. Sugiere también la necesidad de prestar atención a la comunicación interna, al apoyo de colegas y superiores, y a que los trabajadores reciban la formación necesaria para cumplir con su trabajo. Sin embargo, existen fórmulas concretas para luchar contra él, y empresas de toda la UE ya lo están haciendo, contribuyendo de esta forma a mejorar la calidad de vida de sus empleados. En este sentido, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 ha realizado una consulta a sus setenta mil trabajadores, en todos los niveles de la organización. Uno de los objetivos de dicho estudio -el primero que se ha realizado en unos Juegos Olímpicos- era tener constancia de los conocimientos, actitudes, días perdidos y medidas que la plantilla proponía para combatir el estrés. Esta investigación evidenció que los trabajadores están preocupados porque perderán su empleo tras los Juegos. Por este motivo, la empresa organizadora de éstos ya les formó en habilidades que puedan aplicar después a otro puesto de trabajo. Sin duda, un ejemplo a seguir.

Estrés laboral

Sin duda alguna, es en el terreno laboral donde el estrés está más presente. De hecho, afecta al veintiocho por ciento de los trabajadores de la Unión Europea, es el segundo problema de salud relacionado con el trabajo tras el dolor de espalda, y afecta a más de cuarenta millones de personas cada año. Además, es la causa de la mitad de las jornadas perdidas por absentismo laboral. Según la Comisión Europea, las consecuencias del estrés relacionado con el trabajo cuestan a la Unión Europea veinte mil millones de euros anuales. Además, apunta que entre el cincuenta por ciento y el sesenta por ciento de las jornadas laborales perdidas están relacionadas con este trastorno.

Decálogo para decir adiós al estrés

  1. Trate de identificar las causas de ese estrés negativo y escríbalas.
  2. ¡Relájese! Y, sobre todo, no se sienta culpable.
  3. Haga ejercicio: salga a caminar, correr, nadar...
  4. No sea tan exigente consigo mismo.
  5. Mantenga una dieta equilibrada.
  6. Coma frutas y vegetales frescos y disminuya el consumo de sal.
  7. No tenga miedo de pedir ayuda.
  8. No fume. Si cree que un cigarrillo reducirá el estrés, está equivocado.
  9. Evite el café y mantenga al mínimo el consumo de alcohol.
  10. Y por último, ayude a otros. Echarle una mano a los demás.

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