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20 de Noviembre de 2008


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Un trabajador comienza por sentir que no está bien y que sus capacidades comienzan a verse limitadas. Sus decisiones se le complican, cualquier cosa le supone un estrés añadido... Analizamos los síntomas a los que se enfrentan quienes lo padecen y describimos algunos de los posibles tratamientos.
20/05/2008 APM Prevención
Se siente con sensación de cansancio crónico, los desarrollos de su actividad le suponen un quebradero de cabeza que le resulta difícil de entender. Está empezando a considerar que no sirve, y que el trabajo es duro y además ineficaz, sin sentido. Todo ello dentro de una actitud hacia los compañeros de alejamiento, lo cual significa que el grupo lo va dejando de lado, y no contando con él para casi nada. Esto produce un efecto en él, de impotencia y de aislamiento.
Además, comienza por tener síntomas de origen psicosomático, como cefaleas, fatiga crónica, pérdida del ritmo del sueño, con episodios de insomnio. Pues bien, esto que el trabajador lo percibe de forma difusa y que no se explica que le pasa, es el denominado síndrome de "burnout" o del "quemado".
Fue identificado por Bert Freudemberg en 1974 en Nueva York, cuando en el centro donde trabajaba, vio que los cuidadores, al transcurrir un año, dejaban de trabajar por causas inespecíficas, y que se acompañaban de los mismos síntomas con pérdida de energía, llegando hasta el agotamiento. Al mismo tiempo, la psicóloga Cristina Maslach, identifica un cuadro con el nombre de sobrecarga emocional o síndrome de "burnout" (quemado), la cual generó un cuestionario diagnóstico sobre el síndrome llamado Escala de Maslach con 21 cuestiones a responder por la persona.
El síndrome de "burnout", se trata de un estado de vacío, donde las energías que es necesario tener, no se alcanzan, y además, no se recargan, ya que el síndrome impide que podamos recuperar el equilibrio, lo cual, genera un estado de patología que se acompaña de síntomas psicosomáticos, como fatiga y trastornos gastrointestinales, trastornos del sueño. Por otro lado, tenemos el lado conductual con absentismo laboral frecuente, debido a que la situación se le hace imposible de soportar y no sabe como reconducirla, en su negatividad, todo es culpar a quién puede ser el culpable de la situación del trabajo. Pudiendo llevarnos al consumo adictivo de sustancias que no facilitarán en nada la solución. Por otro lado, vemos como desde el plano emocional, puede tener irritabilidad, cinismo, distanciamiento, desde el plano afectivo, incapacidad de concentración, haciendo que su rendimiento baje y no sepa porqué razón, generando a su vez hostilidad hacia los compañeros y una baja tolerancia a la frustración.
Este síndrome siempre va precedido de un proceso de estrés crónico, haciendo que los pasos de análisis surjan desde el estrés, hasta llegar al "burnout".
Los tratamientos deben de contemplar los factores individuales, organizativos de la empresa y sociales del interesado. Pero en este breve artículo, nos queda por hacer hincapié en la prevención, por ello, la vamos a estructurar en tres apartados, como son:
Este pequeño recordatorio de una realidad que existe en nuestras empresas, como es el "burnout", nos debe de hacer pensar una vez más, que la prevención debe ser realizada con interés por la empresa y por los trabajadores, y que no sirven las excusas, ya que luego, los costos personales y también económicos, son muy serios.
Dr. Ignacio Ventura
Director APM Prevención.
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